La cartografía oficial de Chile y Argentina es contundente: el estrecho de Magallanes, en toda su extensión, es chileno. Así lo fijó el Tratado de 1881 y lo ratificó el Tratado de Paz y Amistad de 1984, sellado tras la mediación del Papa Juan Pablo II, que definió los límites en la zona del canal Beagle y evitó un conflicto armado en el extremo austral.
La molestia del gobierno de Argentina con el general Valverde ante sus declaraciones sobre Magallanes
Miércoles 26 Agosto, 2026 | 11:54
Nueva oportunidad para el estrecho de Magallanes
Pese a ello, periódicamente resurgen controversias en torno a esta zona austral. La más reciente se originó por declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Javier Valverde: “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica Atlántico-Pacífico”, señaló en un podcast.
Sus dichos motivaron el anuncio de una protesta diplomática por parte de Chile. Sin embargo, la tensión disminuyó cuando la Cancillería argentina difundió un comunicado reafirmando la plena vigencia de los tratados que reconocen la soberanía chilena sobre el estrecho de Magallanes.
“Este fenómeno ya lo habíamos visto entre 2023 y 2024, durante la sequía. Hubo demoras para muchos buques y creció el tráfico por el estrecho de Magallanes en ese lapso. La gran ventaja es que, salvo contados días de lluvia y viento que impiden el cruce, el resto del año opera con normalidad”, subraya Manzano.
La ruta austral añade cerca de diez días y unos 15 mil kilómetros al viaje, según origen y destino, incluyendo los 570 km del propio estrecho.
También sirve de alternativa para naves que no pueden usar el Canal de Panamá por su tamaño. En julio de 2025, el Boka Vanguard —el buque semisumergible más grande del mundo, con 275 metros de eslora de cubierta y capacidad para 110 mil toneladas— atravesó el estrecho en su trayecto entre Gibraltar y California transportando un dique en cubierta. “Con la sequía, las limitaciones por dimensiones en Panamá se agravan”, advierte Manzano.
“Para Chile, este renovado protagonismo del estrecho de Magallanes por factores climáticos puede traducirse en más actividad comercial y mayor recaudación aduanera. Sin duda lo sitúa en una posición ventajosa al detentar su soberanía”, afirma Manzano.
Estrecho de Magallanes: ¿el Ormuz latinoamericano?
Ante las dificultades que enfrenta el Canal de Panamá por la sequía, el estrecho de Magallanes cobra nueva relevancia. (ms)https://t.co/YrHWDOgj9C
— DW Español (@dw_espanol) August 26, 2026
Ya sea por condiciones meteorológicas o por eventuales escenarios bélicos —como una presencia militar que restrinja el paso en un canal estratégico, al estilo de Ormuz—, el estrecho de Magallanes podría ganar aún más peso para la navegación, sostiene Di Renzo. A la vez, lo identifica como un enclave geopolítico clave por su proyección hacia la Antártida.
En contraste, la idea de un corredor bioceánico terrestre luce lejana. “Tomaría muchos años, porque además de la infraestructura, hace falta la convergencia de decisiones estratégicas de varios estados del Cono Sur. Frente a eso, el estrecho de Magallanes es el punto idóneo para el intercambio entre Atlántico y Pacífico”, plantea el investigador de INHUS-CONICET.
Si el uso del estrecho se masifica nuevamente, “podría situarse entre los tres o cuatro nodos globales de mayor tránsito de mercancías. Eso eleva el perfil de Chile con réditos económicos y políticos en el tablero internacional”, añade. Para Manzano, no obstante, ese escenario exige preparativos: “El país enfrentaría un desafío logístico significativo, con obras indispensables si el tráfico comercial aumenta”.
En un contexto de alzas de precios por la guerra de Estados Unidos con Irán y bloqueos en Ormuz, sumado a las restricciones en el Canal de Panamá, Magallanes emerge como un enclave de interés estratégico. Ante las palabras del alto oficial argentino, Chile reaccionó de inmediato con una nota de protesta; la cancillería argentina, a su vez, ratificó la soberanía chilena sobre el paso.
No es la primera vez que declaraciones o mapas sobre proyecciones hacia el Pacífico causan fricción. Para Di Renzo, “es habitual que aparezcan reclamos, pero no reflejan la tendencia de confianza mutua” que predomina entre ambos países.
Tampoco interpreta los dichos del militar argentino como una pretensión sobre el estrecho, sino como un llamado a fortalecer capacidades locales: “No creo que haya existido mala intención”, afirma. “Más allá de los discursos y de los gobiernos de turno a ambos lados de la frontera, los pactos de integración y cooperación entre las Fuerzas Armadas se han profundizado de manera sostenida”, remarca el académico.
“Algunos sectores en Argentina mantienen visiones geopolíticas sobre una zona históricamente relevante”, señala Manzano. El tema se ha conducido por cauces diplomáticos y “no escala más allá de eso”, añade, destacando que Argentina respeta los acuerdos firmados. “No hay controversia ni reclamo argentino”, coincide Di Renzo.
Para el investigador de la Universidad de Mar del Plata, es improbable que el estrecho de Magallanes derive en una disputa comparable a la de Ormuz. “Las diferencias son sustantivas: los países involucrados comparten herencias culturales y cuentan con antecedentes de resolución pacífica de controversias”, concluye.




