Este viernes se cumplen seis meses desde el inicio de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán, un enfrentamiento que ha pasado del terreno militar a un régimen de sanciones económicas extremas contra la república islámica.
La confrontación comenzó el 28 de febrero con ataques de ambos países contra la nación en Medio Oriente. Solo en la primera jornada, Teherán sufrió pérdidas devastadoras, entre ellas altos mandos del ejército y el propio líder supremo Alí Jamenei.
Medio año de conflicto entre EEUU, Israel e Irán
A ello se añadió que el sucesor del Ayatolá, Mojtaba Jamenei, resultó gravemente herido, razón por la que no ha realizado apariciones públicas.
Desde entonces, la guerra se ha prolongado con ataques contra el país ‘Persa’, contraofensivas iraníes sobre bases norteamericanas en Medio Oriente y sanciones económicas impuestas por Washington, que alcanzaron su punto máximo con el llamado ‘Día D Económico’.
La realidad es que la contienda está lejos de arrojar un vencedor. Por un lado, Estados Unidos e Israel no han alcanzado sus objetivos principales, entre ellos impulsar un cambio de régimen y desmantelar el programa nuclear iraní.
Por otra parte, los reportes indican que Teherán atraviesa una crisis económica muy severa, con una inflación que en 2026 llega al 70%, cientos de empresas cerradas y un desempleo que bordea el 40%.
Todo ello derivado del bloqueo aplicado a los puertos iraníes en los últimos meses.
Esto, pese a que el régimen islámico ha insistido en proyectar normalidad y en mostrar el rearme de la Guardia Revolucionaria.
EUA trocam impasse militar por ofensiva econômica contra Irã
Guerra que duraria apenas quatro semanas, segundo Donald Trump, completa seis meses e sem um sinal de estar próxima do fim. https://t.co/jHvhgIGDmZ
— DW Brasil (@dw_brasil) August 28, 2026
Ninguna de las partes ha reconocido buscar abiertamente el diálogo, pero tras la mediación de Pakistán, el 8 de abril —39 días después del primer bombardeo— se acordó un cese al fuego de dos semanas y la reapertura temporal del estrecho de Ormuz, sobre la base de un plan de diez puntos propuesto por Irán.
Entre sus condiciones, Teherán incluía el compromiso de no desarrollar armas nucleares, el levantamiento de sanciones estadounidenses, compensaciones económicas por los daños a Irán y el fin de las agresiones.
Las dos semanas de tregua transcurrieron sin combates de gran intensidad, pero no fue hasta el 17 de junio que se alcanzó un nuevo acuerdo: un alto el fuego de 60 días que concluyó el 18 de agosto sin renovación ni hojas de ruta para retomar negociaciones que pongan fin definitivo a la guerra.
Los bombardeos y ataques reaparecieron. En junio se reanudaron los intercambios de fuego y el diálogo quedó en suspenso.
La crisis se agudizó a mediados de julio con una oleada de bombardeos estadounidenses en el sur de Irán, ante lo cual Teherán volvió a decretar el bloqueo total de Ormuz. Las últimas ofensivas registradas datan del 30 de julio.
Al cumplirse medio año de contienda, el conflicto se encuentra completamente estancado: las vías de negociación siguen paralizadas, la actividad militar persiste y Estados Unidos ha apretado el cerco con una ofensiva económica reforzada por nuevas sanciones en el marco de la operación ‘Paria Económico’.
Por ahora, el régimen ha reiterado su intención de controlar el estrecho de Ormuz y, para ello, ha sostenido amplias negociaciones con su vecina Omán, con el objetivo de implantar un sistema de cobro de tasas.
Esto se ha llevado a cabo pese a la presión de Washington para emprender acciones militares contra ambos países (uno de ellos aliado en Medio Oriente).




