La Confederación Nacional de Taxis Colectivos Chile informó que, por el momento, no adherirán a un paro pese al encarecimiento de los combustibles.
Con todo, solicitaron al Gobierno prorrogar hasta diciembre el subsidio de $100 mil para combustibles otorgado por el Ejecutivo, que oficialmente rige hasta septiembre.
La inquietud se instaló luego de que Hacienda advirtiera que aún queda una diferencia cercana a $200 por litro de diésel que podría incorporarse al precio local si el escenario internacional no mejora.
El origen del problema va más allá del valor del crudo. Chile consume más de 230 mil barriles diarios y produce cerca de 5 mil, por lo que depende en gran medida de las importaciones. Además, aproximadamente la mitad del diésel usado en el país llega refinado desde el exterior.
Y precisamente la refinación es hoy el eslabón crítico. Según Hacienda, la brecha entre el costo de un barril de petróleo y uno de diésel pasó de 20 a 90 dólares. En esa línea, los conflictos internacionales han mermado la capacidad de algunas refinerías y encarecido el combustible ya terminado. Por ello puede bajar el petróleo y, al mismo tiempo, permanecer alto el diésel.
Ante este panorama, el presidente de la Confederación Nacional de Taxis Colectivos, Héctor Sandoval, afirmó que los $100 mil mensuales ya resultan insuficientes y propuso mantener el apoyo hasta fin de año.
¿Implica esto que el Mepco dejó de operar? No.
El mecanismo sigue vigente, pero sus parámetros cambiaron. Antes permitía ajustes más frecuentes y de menor magnitud; ahora los movimientos son más espaciados, pero pueden acercarse a $100 por litro, tanto al alza como a la baja.
Hoy, el rol del Mepco es amortiguar las variaciones internacionales, no impedirlas de manera indefinida.
El siguiente efecto a monitorear será la inflación. Un combustible más caro no solo afecta a quien llena un estanque; también puede elevar los costos de transportar mercadería y producir distintos bienes.
El economista César Valencia de la Universidad de Chile, proyectó de qué forma esta nueva presión podría alterar el panorama inflacionario.
Sin embargo, que suban los costos no implica automáticamente que todo se traspase al consumidor, pues en episodios anteriores las empresas absorbieron parte importante de las alzas reduciendo márgenes y evitando aumentar precios en la misma proporción.
Al respecto, el economista de CIES de la Universidad del Desarrollo, Carlos Schmidt, señaló que esa respuesta fue clave para contener el impacto en ocasiones anteriores y que ahora la incógnita es cuánto margen financiero conservan las compañías para volver a asumir ese costo.
Así, hay dos fechas distintas que no deben confundirse: el 19 de agosto que ya se produjo un aumento de $100 y ahora, Hacienda advirtió sobre una brecha adicional cercana a $200, cuyo traspaso dependerá de cómo evolucione el mercado internacional.
Ahora, para saber cuándo y cuánto volverá a variar, habrá que esperar los próximos cálculos de Enap el jueves 3 de septiembre.




