La Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu), organismo que ha acompañado a las chilenas por más de 35 años, se encuentra al borde del cierre. De continuar la situación actual, esta entidad pública, cuyos programas y talleres han beneficiado a más de un millón de mujeres desde 1990, no lograría finalizar el año. Apenas dispondría de recursos para pagar sueldos hasta octubre de 2026.
De acuerdo con antecedentes obtenidos por Bío Bío Investiga, la institución —creada por Leonor Oyarzún, esposa de Patricio Aylwin, y pionera en la protección de las mujeres— clausuraría sus operaciones en diciembre de 2026, pese a que la ministra Judith Marín aseguró que no habría recortes de programas tras el ajuste solicitado por el titular de Hacienda, Jorge Quiroz.
Según fuentes consultadas por esta Unidad de Investigación, la determinación fue adoptada por la propia ministra. La medida responde a un endeudamiento que se profundizó durante el gobierno de Gabriel Boric y que asciende a varios miles de millones de pesos.
Una bola de nieve que no deja de crecer
La Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer nació en 1990, con el retorno a la democracia, en un contexto marcado por las demandas de las chilenas. La iniciativa fue liderada por Leonor Oyarzún, primera dama del expresidente Patricio Aylwin. Entre sus primeras actividades destacó un concurso de poesía que reunió voces femeninas de todo el país.
En el discurso por el primer aniversario de Prodemu, Leonor señaló que la convocatoria tuvo una respuesta ampliamente favorable y que las obras recibidas alcanzaron un nivel muy alto.
—Las concursantes —dijo la primera dama— no son mujeres que hayan tenido acceso a formación profesional o intelectual. Eso nos impulsa a seguir habilitando espacios para que las mujeres expresen sus vivencias, su creatividad y sus aspiraciones.
Desde entonces, a lo largo de 35 años, la fundación ha desarrollado programas significativos. Entre ellos figuran “Sonrisa de Mujer” —impulsado por la primera dama Luisa Durán del gobierno de Ricardo Lagos, enfocado en mejorar la salud bucal de mujeres con menos recursos— y “Elige Vivir Sano”, promovido por Cecilia Morel, orientado a prevenir la obesidad y enfermedades asociadas al sedentarismo y una mala alimentación.
No obstante, el declive comenzó en 2022, cuando a Irina Karamanos —entonces pareja del presidente Gabriel Boric— se le ocurrió trasladar las fundaciones bajo la Dirección Sociocultural de la Presidencia a distintos ministerios.
De acuerdo con Karamanos, la medida respondía, entre otras razones, a la necesidad de “modernizar” el rol de la primera dama.
—Buscamos evitar cualquier injerencia en la institucionalidad por respeto a los valores democráticos. Esta figura no es electa; nadie elige a su pareja pensando que tendrá autoridad, una oficina o que acompañará a su cónyuge al trabajo. Ese tipo de símbolos resulta problemático cuando se analiza cómo se toman las decisiones— expresó Karamanos antes de cerrar la Coordinación Sociocultural de la Presidencia.
Más allá de las motivaciones de la ex primera dama, el traspaso dejó a Prodemu bajo el alero del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, una cartera con sus propias complejidades: dispone de un presupuesto acotado que debe distribuirse entre múltiples programas.
—Nos dejó a la deriva —lamenta una funcionaria consultada.
Las dos acciones penales
El panorama se complicó aún más cuando —según querellas a las que accedió este medio— una exdirectora de la fundación y el exdirector financiero gestionaron en 2024 ante BancoEstado “una línea de crédito de $500 millones para emergencias y otra línea de $500 millones destinada a boletas de garantía”. Aquello —indica el escrito— se habría hecho sin el permiso previo del directorio de Prodemu, lo que detonó una indagatoria interna y la posterior acción judicial. En términos prácticos, sumaron una deuda de $1.000 millones más intereses.
Luego, Prodemu interpuso una nueva querella por administración desleal contra “quienes resulten responsables”. La acción, que además menciona posibles delitos de malversación de caudales públicos y fraude al fisco, sostiene que en 2024 y 2025 varios convenios financiados con recursos públicos presentaron rendiciones sin respaldo y gastos objetados. Según el libelo, se habrían usado fondos de convenios —como el de Sernameg— para cubrir obligaciones de otros, como los vinculados a Indap.
“Los documentos muestran que quienes manejaban las finanzas sabían que las cuentas específicas de los convenios con incumplimientos no contaban con recursos suficientes para los reintegros exigidos por los organismos públicos financiadores”, señala el texto. Por ello, “se optó por emplear recursos de otro convenio, con un destino presupuestario y jurídico distinto, asumiendo que se generaría un déficit imposible de revertir”.
En pocas palabras, una bicicleta financiera.
Una asfixia financiera sin respiro
Fuentes internas de Prodemu, que pidieron reserva, aseguran que la deuda superó los $2.600 millones.
—Los recortes de 3% a las instituciones públicas implementados por el ministro Quiroz y la sustracción de más de $800 millones asignados en la Ley de Presupuesto 2026 terminaron por sepultar las posibilidades de revertir nuestra mala racha financiera —sostiene uno de los consultados para este reportaje.
A los ajustes presupuestarios se añadieron nuevos obstáculos: en abril de este año la Contraloría General de la República resolvió que ciertos beneficios laborales previamente acordados no podían financiarse con fondos públicos.
En síntesis, una cadena de hechos que dejó al programa con fondos solo hasta octubre de este año. Otras fuentes apuntan a un cierre definitivo en diciembre.
—La ministra Marín fue quien tomó la decisión —afirma alguien que conoce de cerca el futuro de la fundación.
La postura oficial
Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género señalan que el déficit de arrastre con el que se encontraron al asumir el 11 de marzo se originó en “convenios programáticos con Sernameg, INDAP y Gobiernos Regionales que eran mal ejecutados”. “Por lo tanto —agregan— sus rendiciones eran rechazadas, principalmente por gastos que no correspondían a lo estipulado en los convenios”.
La cartera afirma que su compromiso es seguir reduciendo el déficit de esta fundación; sin embargo, no accedió a confirmar o desmentir el cierre de Prodemu. Aunque se les consultó directamente sobre esa posibilidad, respondieron únicamente que “esta administración ha logrado disminuir el déficit aproximadamente desde $2.500 millones a casi $1.300 millones en el plazo de cinco meses”.
“Nos hemos hecho cargo desde el primer día de los problemas que arrastra Prodemu. Como Ministerio, una de nuestras prioridades es que ninguna mujer vea interrumpido el desarrollo de los programas en los cuales participa”.
Un modelo que cruzó fronteras
La amenaza de cierre de Prodemu coincide con la visita de una delegación de Corea del Sur a la fundación. La directora ejecutiva nacional, Jessica Flores Reyes, encabezó el pasado lunes un encuentro de intercambio con siete diputados surcoreanos, liderados por la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nam In-soon. El propósito fue exponer el modelo chileno de autonomía de las mujeres.
“Que una delegación parlamentaria de Corea del Sur busque conocer la experiencia de Prodemu es una oportunidad para mostrar fuera de nuestras fronteras un trabajo que Chile ha desarrollado por más de 35 años. Nuestro desafío hoy es proyectar esa experiencia hacia el futuro, poniendo la autonomía económica de las mujeres en el centro y asegurando que las oportunidades lleguen efectivamente a cada territorio”, destacaba la invitación a la pauta de prensa distribuida la semana pasada.
Cosechando algo más que hortalizas
Más allá de lo que plantea el ministerio, entre sindicatos, funcionarias y beneficiarias predomina la desazón.
—No hemos recibido ninguna comunicación oficial sobre un cierre —dice Fabiola Cayla, presidenta del sindicato nacional de Prodemu—. La ministra no se ha acercado ni a los trabajadores ni a la dirección para informar formalmente. No permitiremos el cierre. Además, estamos impulsando con fuerza la incidencia en la ley de presupuesto 2027. Nos preocupa el abandono de la ministra, más aún con este rumor que circula. Esperamos que se pronuncie, que vaya a Prodemu, que dé la cara.
Prodemu cuenta con dos grandes líneas: el Programa Autonomía Económica (en alianza con Sernameg) y el Programa Mujeres Rurales (Convenio INDAP). Este último buscaba empoderar y acompañar a campesinas durante un ciclo de tres años. Sin embargo, un oficio del Instituto de Desarrollo Agropecuario emitido en junio dio término a los 34 años de esta iniciativa.
—Tengo una compañera que entendió lo clave que es continuar los estudios. No había terminado la básica antes de entrar al programa, pero gracias a este pudo sacar cuarto medio —relata Ceidy Febre, exbeneficiaria del Programa Mujeres Rurales—. Su hijo ahora le dice que quiere ser como ella y terminar la enseñanza media.
Para Ceidy, no solo se están cortando talleres de agricultura “para enseñar a las mujeres a sembrar”, también se frustra la posibilidad de construir una sociedad con más escolaridad. Las redes de apoyo del programa son cruciales, porque el equipo brinda contención emocional cuando sienten que todo se derrumba.
La exbeneficiaria comenta que aún mantiene contacto con sus excompañeras y reflexiona:
—No solo aportamos ingresos a nuestras familias; también somos jefas de hogar y algunas cuidan hijos con neurodivergencias o a personas mayores.
Consultada la directora de Prodemu, Jessica Flores, declinó hacer declaraciones al respecto.




