El presidente de Rusia, Vladímir Putin, retomó este sábado —tras más de seis meses de paréntesis— las conversaciones con Estados Unidos para reactivar el proceso de paz en Ucrania, por lo cual ambas partes accedieron a detener durante 72 horas los ataques contra las capitales del otro bando.
En el Kremlin, Putin se reunió con los emisarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que estos trasladaban a Moscú y a Kiev “una propuesta para poner fin a la guerra“.
“Los enviados estadounidenses —Steve Witkoff y Jared Kushner— se prepararon a fondo para este viaje. No se limitaron a reiterar el interés habitual en poner fin cuanto antes a las hostilidades, sino que también presentaron varias ideas sobre cómo podría alcanzarse un acuerdo”, señaló al término de la reunión Yuri Ushakov, asesor internacional del Kremlin.
Por ahora se desconocen los detalles de esa propuesta, aunque la posición rusa se ha ido endureciendo con los meses, en buena medida por los exitosos ataques ucranianos contra la retaguardia rusa, desde refinerías hasta centros logísticos del comercio electrónico.
De hecho, Ushakov indicó que durante las consultas “se resaltaron los auténticos éxitos del ejército ruso en su avance en el frente y se manifestó la seguridad de que se lograrán los objetivos marcados”.
Aun así, dado que el Kremlin y la Casa Blanca consideran que los acuerdos alcanzados en la cumbre de agosto de 2025 en Alaska han quedado sin efecto, los analistas prevén que las negociaciones deberán arrancar desde cero.
Moscú, la primera escala
Las gestiones impulsadas desde el retorno de Trump al poder, hace dieciocho meses, no han producido resultados. La diferencia es que en esta ocasión los mediadores harán por primera vez escala en Kiev.
“La situación que vamos a tratar hoy no es, por supuesto, fácil”, admitió Putin al inicio del encuentro, en el que transmitió “palabras de agradecimiento” al presidente Trump. Entre otros puntos, agradeció a su homólogo “su deseo sincero de contribuir a una pronta solución mutuamente aceptable”.
Según explicó Ushakov, el líder ruso insistió en las tendencias nazis del gobierno ucraniano y en la necesidad de eliminar “todas las causas originales del conflicto”, aunque también confirmó “la voluntad de continuar el trabajo conjunto con los americanos en la búsqueda de una solución político-diplomática”.
Los mediadores estadounidenses prometieron tener en cuenta este domingo en sus contactos en Kiev “las valoraciones y observaciones del presidente ruso para un arreglo duradero al conflicto en Ucrania”, explicó el alto funcionario ruso.
Por ello, Ushakov subrayó que la reunión de más de tres horas —la primera desde enero y celebrada menos de dos semanas después de la visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe— había sido “útil” y “oportuna”.
Un tenue alto el fuego
Para facilitar la labor de los mediadores estadounidenses, Putin y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ordenaron pausar durante tres días los ataques aéreos, pero únicamente contra las capitales del adversario, Kiev y Moscú.
Al respecto, Putin destacó que Moscú había suspendido todos los bombardeos contra Kiev tras recibir la propuesta ucraniana por los canales oficiales, y añadió que los ataques enemigos también se habían reducido de forma considerable tanto contra la capital como en el resto del territorio ruso.
El mandatario ruso afirmó que su país “hará todo lo posible para garantizar la seguridad del proceso negociador y de los mediadores“, pero negó que exista un acuerdo con Kiev para una tregua “más amplia“.
Zelenski había planteado previamente el cese de los bombardeos a escala nacional, algo que el Kremlin ya había advertido el viernes que no aceptaría. Por el contrario, Moscú atacó en el centro de Kiev la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania y también el aeropuerto de la capital.
Por su parte, el presidente ucraniano dijo haber tomado nota y advirtió que la próxima semana cumplirá su promesa de volver completamente inseguro el espacio aéreo ruso, amenaza que Moscú tachó de “terrorismo de Estado”. De hecho, por ese motivo, Putin aseguró que Moscú “no negocia con terroristas” y el Kremlin descartó una cumbre tripartita salvo que sea para firmar la paz definitiva.
Putin desatiende a sus aliados
Varios de los principales aliados y socios del Kremlin han pedido a Putin en las últimas semanas que cese cuanto antes las hostilidades, pero el mandatario, aunque agradeció el interés, rechazó esos llamamientos.
Así ocurrió esta semana con el primer ministro indio, Narendra Modi, y el líder turco, Recep Tayyip Erdogan, y antes con su vecino, el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, quien le instó a “congelar” el conflicto.
Las negociaciones ruso-ucranianas con mediación de la Casa Blanca permanecen estancadas desde febrero pasado, cuando comenzó la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.




