“Chistes machistas” y “situaciones extrañas”. Así definieron funcionarios el clima laboral que se vivió en la Subsecretaría del Interior durante la conducción de Manuel Zacarías Monsalve Benavides.
La mayoría prestó testimonio en marzo de 2025 ante la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, en el marco del caso contra el exzar de seguridad del gobierno de Gabriel Boric. Declararon casi cinco meses después de que se presentara formalmente la denuncia por violación y abuso sexual contra el médico socialista.
Pese a ello, los colaboradores más próximos a Monsalve señalaron que existía “cierta incredulidad” respecto de la acusación. En otras palabras, no daban crédito al relato de la víctima porque nunca presenciaron una “falta de respeto” por parte del exsubsecretario. Incluso sostuvieron que hoy son habituales las relaciones “sexoafectivas” y que es algo “bastante normal”.
—A mí me resulta muy raro el tema de la denuncia. Me parece que se está retratando un ambiente distinto al que existía. A mi juicio, no se configura, en el sentido más común del término, un delito —dijo uno de sus colaboradores, quien se desempeñó como jefe de la División de Gobierno Interior.
Saludo por mensaje
La primera en declarar fue V. Se presentó voluntariamente en la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía de Investigaciones el 26 de marzo de 2025 a las 9:45 horas. Relató que conocía a la exfuncionaria que denunció por abuso sexual y violación al entonces subsecretario del Interior, Manuel Monsalve.
Su declaración fue concisa.
Señaló que ambas trabajaron en el mismo departamento y que se hicieron amigas desde que coincidieron por primera vez. Iban juntas a fumar, tomar café o almorzar. También se veían fuera del horario laboral. Fue en una de esas ocasiones cuando advirtió la primera señal que le llamó la atención.
—En una de esas salidas, por agosto o septiembre [de 2024], no recuerdo la fecha exacta, estábamos en un café frente a La Moneda, en paseo Bulnes. Alrededor de las 22:00 horas le llegó un mensaje, no sé por qué aplicación. Ella me dijo que era el “subse”, refiriéndose a Monsalve. Le estaba escribiendo.
Y añadió:
—Ella puso un gesto de extrañeza. Le pregunté si tenía una reunión al día siguiente o algo laboral. Me respondió que no, que solo la estaba saludando. No añadió nada más. Yo le comenté que me parecía muy raro.
Malestar en la oficina
Tras lo mencionado por V. sobre el café, entre septiembre y octubre —casi un mes después del mensaje del subsecretario—, dijo haber escuchado un comentario de A., otra funcionaria del edificio.
—Me dijo que encontraba a [la víctima] algo rara e incómoda cuando iba a la oficina de él [Monsalve]. Y que ella notaba que el exsubsecretario la llamaba con frecuencia a su despacho. Comentábamos que algo estaba pasando. O que algo había pasado. Llegamos a pensar que él intentó algo sentimental y que ella lo rechazó, de ahí la incomodidad que percibía.
Lo último que supo V. fue que A. vio “incómoda” a la denunciante. Se cruzaron en el baño de la oficina y notó que tenía un derrame ocular.
—Le preguntó si estaba bien y ella respondió que sí, que era por estrés. Mucha carga de trabajo. Luego tomó licencia médica varios días. Honestamente no recuerdo cuántos. Yo le escribía, estaba preocupada. Ella no me contestaba.
Menos de una semana después, la víctima denunció al exsubsecretario Manuel Monsalve por abuso sexual y violación.
V. reconoce que se enteró “por las noticias” de la denuncia y de inmediato supo que era su amiga.
La denuncia contra Manuel Monsalve se presentó el lunes 14 de octubre de 2024. Antes de eso, la víctima sostuvo que las insinuaciones partieron un mes antes, cuando en el restaurante Milá del Costanera Center él le acarició la mejilla e intentó besarla. Luego, la cronología indica que la noche del 22 de septiembre el exsubsecretario la citó en el restaurante Ají Seco Místico. Tras beber pisco sour, la mujer despertó desorientada en una habitación del hotel Panamericano, donde se alojaba Monsalve.
“Le tengo mucho cariño”
A., la funcionaria que vio a la víctima en el baño, también declaró. Afirmó que la denunciante “iba con mucha frecuencia” a la oficina de Monsalve, aunque supuso que se debía a que “había asumido más responsabilidades”, es decir, que había sido promovida.
—Le comenté a V. que me llamaba la atención que fuera tan joven. Pensé que estaban incorporando a gente joven y me parecía correcto. No recuerdo haber dicho que sospechara que pasara algo entre la denunciante y el exsubsecretario.
Confirmó lo del derrame en el ojo y que ella le dijo que se debía al estrés. Por su parte, le recomendó consultar a un médico.
—Después le comenté a V. que la noté extraña. Los primeros días de octubre de 2024, ella se acercó a mi puesto y me pidió que le tramitara un día administrativo para el subsecretario Monsalve, para los feriados de fin de mes. Me molesté, porque soy muy celosa de mis funciones, y le pregunté por qué lo pedía ella si era mi tarea, o la del jefe de gabinete. Me respondió que él se lo había solicitado.
V. dijo que no le dio mayor importancia a ese episodio. Pero cuando supo de la denuncia por violación contra Manuel Monsalve, recordó aquella situación.
—En ese momento pensé, sin comentarlo, que quizás ella se había puesto celosa en esa ocasión que discutimos. O sentí que podían tener una relación, no sabría cómo explicarlo.
Pese a las dudas, dejó clara su postura. Para ella, Monsalve era alguien a quien admiraba y con quien siempre quiso trabajar.
—Acepté de inmediato porque soy del Partido Socialista, no militante, pero sí lo admiro. Además, en el tiempo que trabajé con él vi que era muy preocupado y humano, una persona increíble. Yo lo quiero mucho —concluyó.
Una sorpresa
No era la única funcionaria con esa visión. Enrique Inostroza, uno de sus asesores cercanos y figura política en la región del Bío Bío, declaró ante la PDI que conoció a Monsalve cuando este era concejal de Los Álamos, hace 25 años. Él era dirigente del Partido Socialista.
—Desde entonces mantuvimos el contacto. No diría que somos amigos, pero hay gran cercanía y aprecio, y por supuesto me pidió que lo acompañara en su cargo de subsecretario del Interior.
Inostroza, exseremi de Gobierno en la administración de Bachelet, sostuvo que para él la denuncia contra Monsalve fue “una absoluta sorpresa”.
—En el ámbito laboral nunca se observó nada que pudiera parecer una relación sentimental o sexoafectiva con la víctima. Quiero recalcar que su trato con los subalternos era bastante formal; no hubo un ambiente que diera pie a otras interpretaciones.
Negó haber visto algún acercamiento entre la víctima y Manuel Monsalve. Aseguró que nunca percibió nada raro. Según contó, en las reuniones ella se sentaba en la parte posterior, por lo que no advirtió nada fuera de lo común ni algo que le llamara la atención.
—Cuando me enteré de estos hechos intenté comunicarme con Manuel Monsalve, pero no fue posible, ya que cambió de teléfono y además estaba bajo pericia, así que no pude al principio. Recuerdo que sí hablé con su señora, a quien conozco. También conversé con el exjefe de gabinete, Gabriel de la Fuente. Nos sorprendió la denuncia. La verdad es que no tenía antecedentes de conductas de ese tipo en su contra. Gabriel estaba igual de sorprendido que yo.
Relaciones abiertas
Con los meses logró hablar con el exsubsecretario. Le expresó su apoyo porque “atravesaba un momento complejo” y porque era alguien a quien apreciaba.
—Puedo decir que los 30 meses de trabajo fueron tensos, de contingencia, pero en general había un trato bastante respetuoso entre las personas (…) por lo que existía cierta incredulidad frente a la denuncia contra Monsalve. Era un comentario extendido entre los funcionarios de la Subsecretaría.
Y recalcó ese aspecto:
—Me resulta muy extraño el tema de la denuncia. Siento que se está mostrando un ambiente distinto al real. A mi parecer, no hay, en el concepto más popular, un delito.
Inostroza señaló que las relaciones “hoy son más abiertas”.
—Existen estas relaciones sexoafectivas de corto plazo, pero son conjeturas, nada que me hayan comentado directamente —señaló a modo general, sin aludir al exsubsecretario.
“Tenía que acompañarlo”
Gabriel de la Fuente, jefe de gabinete de Monsalve, profundizó en la dinámica interna de la subsecretaría. Dijo que era “un equipo pequeño” que “normalmente almorzaba en alguna de las oficinas”.
—En cuanto al trato que dispensaba Monsalve hacia ella, ¿no percibió algún cambio de comportamiento desde que ingresó hasta el 18 de octubre?
—Nada, para mí esto fue una sorpresa enorme
—¿Sus funciones cambiaron en algún momento?
—Sí, cambiaron tras el regreso de vacaciones de Monsalve, que fueron muy pocos días. Volvió la primera semana de septiembre. Ahí hubo cambios en el equipo, porque Manuel pidió que ella lo acompañara (…) Si había que salir fuera de Santiago, ella tenía que ir con él. (…) Monsalve pidió que hubiera una persona de seguimiento que debía ser ella, además de alguien de prensa —sin nombre definido, podía ser cualquiera del equipo— y una persona de contenidos, también sin designación exclusiva.
Sarcasmo e ironía
El expediente incluye el testimonio de C., otra funcionaria que llegó en marzo de 2022 a la Subsecretaría del Interior.
Detalló que al inicio siempre existió un trato cordial y respetuoso con Monsalve. A fines de mayo de 2024, el panorama cambió por la intervención de un tercero. C. asegura que ella y sus compañeros sufrieron faltas de respeto por parte del jefe de otro departamento. Entregó todos los antecedentes al exsubsecretario y, según afirma, él siempre le restó importancia.
—Monsalve me dijo que ya estaba al tanto, porque el otro jefe había hablado con él y que tenía otra versión. Monsalve le creyó a él y no a mí. No me sorprendió tanto su respuesta porque antes había ido dos o tres veces a su oficina por situaciones similares, relacionadas con actitudes machistas de otras personas. En esas ocasiones él les bajaba el perfil, dándome a entender que yo podía tener responsabilidad. A mi juicio, ese tipo de comentarios no eran tan inusuales, porque el entorno laboral era bastante machista.
Añadió que se consideraba feminista. Por eso no toleraba que en reuniones con Monsalve u otros jefes se hicieran “bromas machistas”.
—De Manuel Monsalve puedo decir que no ejercía violencia de forma estereotipada, es decir, agresiva o evidentemente agresiva. En ocasiones su comportamiento era más bien pasivo-agresivo. Además, era sarcástico e irónico.
Penas de prisión
El pasado 31 de agosto, la fiscalía presentó acusación contra el exsubsecretario del Interior. En el escrito, el ente persecutor solicitó una pena de 14 años de cárcel. La defensa de Monsalve, en tanto, cuestionó el cierre de la investigación con diligencias aún pendientes.
El fiscal regional Centro Norte, Francisco Jacir, imputa a Monsalve como autor de dos delitos consumados de violación y abuso sexual. Por ello, ofrecerá 106 documentos, 89 testigos y 21 peritos. Entre ellos, busca citar a declarar al expresidente Gabriel Boric; la exministra del Interior Carolina Tohá; el exministro Luis Cordero; la exjefa de gabinete Ana Lya Uriarte; y el exjefe de gabinete de Monsalve, Gabriel de la Fuente.
Ninguno figura como testigo presencial de los hechos, pero la fiscalía pretende interrogarlos sobre su relación profesional con Monsalve, los relatos que recibieron de él y de terceros, y lo que ocurrió dentro del Gobierno cuando el caso estalló.
La audiencia de preparación de juicio oral quedó fijada para el 5 de octubre.




