Nicaragua cerró su embajada en República Dominicana en el contexto de las recientes fricciones entre ambos países, desencadenadas por una reforma promovida por el líder del régimen nicaragüense, Daniel Ortega.
La Cancillería dominicana comunicó este miércoles, mediante un comunicado, que tomó nota de la decisión del Gobierno nicaragüense de cerrar su legación en Santo Domingo.
República Dominicana precisó: “Es oportuno recordar que el pasado 23 de julio del año en curso el Gobierno dominicano llamó a consultas a su embajadora acreditada en Managua”. Añadió: “Desde entonces, la embajada dominicana se mantiene a nivel de encargado de negocios interino”.
“La República Dominicana continuará dando seguimiento a la evolución de las relaciones bilaterales, respetando los canales y prácticas del ámbito diplomático”, concluyó.
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— Cancillería de República Dominicana (@MIREXRD) September 9, 2026
Aunque no se ofrecieron mayores precisiones, el jueves pasado el régimen de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, manifestó su rechazo a la “injerencia de otros (países) en nuestros propios asuntos”.
Dicha postura respondió a una nota oficial de Costa Rica, que expresó su preocupación por el “continuo deterioro democrático” en Nicaragua, luego de que la Asamblea Nacional, dominada por el sandinismo, aprobara en primera instancia una reforma constitucional para afianzar su poder.
La Cancillería nicaragüense afirmó: “Nos permitimos recordar al ilustrado Gobierno de la hermana Costa Rica, que Nicaragua es un país y un pueblo digno y soberano y que no aceptamos la injerencia de otros en nuestros propios asuntos”.
La Asamblea Nacional nicaragüense dio su aval en primera legislatura, de las dos requeridas, a una reforma parcial de calado a la Constitución que impide competir por cargos de elección popular a los opositores catalogados como “traidores a la patria” y extiende a siete años el mandato presidencial.
Se espera que la enmienda constitucional sea ratificada el 18 de enero de 2027 para su entrada en vigor, con el propósito de consolidar aún más el dominio de Ortega y Murillo.
Las fricciones entre ambos países se intensificaron en julio, después de que el Gobierno dominicano criticara las declaraciones de Ortega, quien sostuvo que en su país “no volverán a haber elecciones”.
“Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, expresó en una intervención en Managua durante un acto por el 47 aniversario de la revolución sandinista.
En esa oportunidad, el mandatario nicaragüense aseguró que trabajará con la Asamblea Nacional “y organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata (dinero) que le den los yanquis, no podrán”.




