El Senda Valparaíso informó que uno de cada seis conductores del transporte público fue detectado manejando bajo la influencia de alcohol o drogas en la región.
El escenario encendió las alertas de las autoridades, que instalaron mesas de trabajo con los gremios del sector para debatir alternativas y brindar rehabilitación a quienes lo requieran.
El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol de Valparaíso difundió un dato alarmante respecto del consumo de sustancias en choferes de microbuses: uno de cada seis arrojó positivo en los exámenes de drogas.
Según informó La Estrella, a 146 conductores se les aplicaron pruebas de drogas y 25 resultaron positivos, lo que equivale al 17%. Para las autoridades, se trata de una marca preocupante.
Mesas de trabajo para enfrentar esta situación
El seremi de Transportes de Valparaíso, Matías Valenzuela, indicó que se han creado mesas de trabajo con los conductores de la región para buscar salidas a esta problemática y recalcó la absoluta incompatibilidad entre manejar y consumir sustancias.
“La próxima semana realizaremos una nueva sesión de esta mesa intersectorial, con el fin de definir y poner en marcha herramientas de apoyo y programas de rehabilitación. En esta línea, adherimos a los enfáticos llamados de Senda sobre la incompatibilidad total entre la conducción y el consumo de sustancias”, enfatizó.
Desde el gremio de conductores expresaron inquietud por las cifras entregadas por Senda, que evidencian una carencia que supera la capacidad de los propios choferes para costear la rehabilitación de quienes presentan consumo problemático.
Gremios solicitan tratar el consumo como una enfermedad
Hugo Ramírez, presidente del sindicato de trabajadores de Viña Bus, afirmó que esto debe abordarse como una enfermedad y no como un vicio, por lo que empresas y Estado deberían asumir un papel más activo para atenuar el problema.
Cabe recordar que los conductores del transporte público han estado involucrados en diversos siniestros; el más reciente corresponde al microbús que se desbarrancó y arrasó con una vivienda, y al de la joven Paloma Ulloa, fallecida tras ser arrollada cuando cruzaba un paso peatonal. En ambos episodios, los choferes marcaron positivo a cocaína.




