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Vinko Fodich: de fiscal emblemático a enredado en las redes del crimen organizado

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Escrito por:Felipe Díaz Montero

El abogado y exfiscal Vinko Fodich Andrade, quien integró la primera camada de persecutores del Ministerio Público —donde condujo causas de alto interés público y llegó a encabezar una fiscalía en el sector oriente de Santiago— terminó bajo investigación de la misma entidad donde cimentó buena parte de su carrera. Hoy su nombre figura ligado a dos indagatorias de la Fiscalía Supraterritorial: una por una supuesta red de secuestros extorsivos, que precipitó su caída, y otra centrada en un posible esquema de blanqueo de capitales a través de una casa de cambio de la que es socio.

La noticia de su arresto —concretado este miércoles junto a tres funcionarios de la PDI y dos sujetos relacionados con un líder del Clan Chen en Iquique— se difundió velozmente entre abogados y funcionarios del Ministerio Público.

Su aprehensión, que consideró registros en su oficina en Providencia y en su domicilio, fue visada por el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago dentro de una de las causas que la Fiscalía Supraterritorial —dirigida por Miguel Ángel Orellana— mantiene activas en su contra. “Vinko coincidió con Orellana y eran bien cercanos, hasta amigos diría yo”, comenta una fuente sobre la relación que ambos abogados de profesión mantuvieron en el pasado.

El quiebre supone un giro particularmente significativo en la trayectoria del exfiscal. Tras liderar indagatorias de delitos económicos, corrupción y causas complejas desde el sector público, Fodich se consolidó en el ejercicio privado como abogado penalista. Hoy forma parte de PFV Abogados y, en los últimos años, asumió la defensa de imputados en algunas de las causas penales más mediáticas del país, incluido un integrante de la cúpula del denominado Clan Chen.

Y allí vuelven a encontrarse los hilos: Ángelo Israel Stevens Aguilera y José Ignacio Pinto Inzunza, nombres ya presentes en las diligencias vinculadas a esa organización, figuraron entre los detenidos de este miércoles junto al propio Fodich en la causa que indaga una posible red de secuestros extorsivos de ciudadanos chinos.

Secuestros extorsivos

La detención de Vinko Fodich se produjo este miércoles en el contexto de una investigación por una presunta organización dedicada a secuestrar ciudadanos chinos para extorsionarlos y que, según los antecedentes preliminares, habría contado con la participación de funcionarios activos de la Policía de Investigaciones (PDI).

El operativo se perfila como uno de los primeros golpes de envergadura de la Fiscalía Supraterritorial y culminó con al menos siete arrestados. Entre ellos están Fodich, tres integrantes de la policía civil y dos personas con lazos directos con miembros de la cúpula del Clan Chen, la banda desbaratada a comienzos de año mediante la Operación EFOS.

Más allá de las estafas, el origen de la causa que toca de lleno a Fodich se ubica, precisamente, dentro de la PDI. Fue el propio departamento de Asuntos Internos de la institución el que detectó antecedentes que apuntaban a que funcionarios policiales podían estar participando en actividades delictivas. A partir de esa alerta se inició una pesquisa conjunta con el Ministerio Público, que quedó en manos de la Fiscalía Supraterritorial.

Las diligencias consideran —entre otros ilícitos— asociación criminal, secuestro extorsivo, extorsión e infracciones a la Ley Orgánica de la PDI. En ese marco se ordenó detener al exfiscal y ejecutar varios allanamientos, incluidos procedimientos en su casa y en la oficina que comparte con otros dos reconocidos exfiscales en Providencia.

Enredado en la trama

Uno de los procesos donde más se instaló el nombre de Vinko Fodich fue el iniciado a comienzos de año con la Operación EFOS, una macroinvestigación policial y judicial orientada a desarticular una presunta red de lavado de activos y asociación ilícita liderada por ciudadanos chinos de una misma familia con operaciones principalmente en Iquique: el llamado “Clan Chen”.

En ese expediente, Fodich apareció cuando —junto a sus socios en PFV Abogados— asumió la defensa de Yongjie Chen, ciudadano chino a quien la investigación sitúa francamente en la “Cúpula Chen”, junto a Longdi, Wen y Wu Chen. De acuerdo con la Fiscalía, ese núcleo ejercía un “control integral del plan criminal y funcionamiento de las operaciones” de la organización.

De hecho, hace algunos días Fodich volvió a cobrar visibilidad en esta causa cuando, en primera instancia, consiguió frenar el traslado de Yongjie Chen a la cárcel La Laguna de Talca, en el marco de la Operación Cancerbero del Gobierno, decisión que luego fue revertida por la Corte de Apelaciones de Iquique.

Más allá de los traslados, dentro de esa estructura criminal transnacional la PDI atribuyó a Yongjie un rol clave: lo definió como “estratega de crisis”, responsable de intervenir cuando las empresas del entramado enfrentaban problemas para disponer de sus recursos. Y justamente en esas gestiones aparecen dos personas que ahora vuelven a conectar con Fodich: Ángelo Israel Stevens Aguilera y José Ignacio Pinto Inzunza.

Reuniones estratégicas

La relación de Stevens Aguilera con Yongjie se remonta al 27 de noviembre de 2025. Para esa fecha, Banco Santander había inmovilizado administrativamente fondos ligados a diversas sociedades investigadas. Según el expediente, Yongjie se reunió con Stevens y un hombre identificado como Juan Antonio Meneses para “coordinar la liberación de estos activos”, incluidos recursos pertenecientes a Inversiones Meneses SpA, firma que los investigadores asociaron a la recepción de cuantiosas sumas provenientes de estafas internacionales.

En el caso de Pinto Inzunza, su nombre aparece menos de un mes después. El 18 de diciembre de 2025, tras un intento fallido por recuperar fondos retenidos en Banco Santander, Yongjie se reunió nuevamente en Iquique con Meneses, Jonathan Toro Carreño y el propio Pinto. El escrito sostiene que en ese encuentro se buscó “coordinar mecanismos para la disposición de estos activos”. En paralelo, otro informe policial calificó este tipo de encuentros derechamente como “reuniones estratégicas”.

Esa intersección adquiere hoy otro cariz. Stevens y Pinto son justamente dos de los detenidos junto a Vinko Fodich en la investigación sobre una supuesta red de secuestros extorsivos de ciudadanos chinos. Se trata de causas distintas y, por ahora, la información revisada no permite sostener que ambas pesquisas obedezcan a una misma estructura criminal.

Con todo, el expediente de la Operación EFOS sí consigna un hecho concreto: el cliente chino de Fodich sostuvo reuniones directas, en momentos críticos para las finanzas del Clan Chen, con dos de los hombres que meses después serían detenidos junto al propio abogado.

La otra causa que ya lo tenía bajo la lupa

La pesquisa que este miércoles derivó en su detención no es la única por la que la Fiscalía Supraterritorial mantiene a Vinko Fodich en observación. Con anterioridad, el exfiscal ya figuraba como investigado en una causa por posible lavado de activos, centrada en una casa de cambio de la que él es socio.

Se trata de Change Panda SpA, sociedad creada en 2020 por Fodich junto al empresario chino Tao Jiang y el chileno Luis Muñoz Morales. La firma se constituyó con un capital de $200 millones, dividido en 200 mil acciones: Jiang y Muñoz quedaron con el 40% cada uno, mientras el exfiscal aportó $40 millones y obtuvo el 20% restante.

La compañía quedó habilitada para efectuar, entre otras, remesas al exterior, transferencias nacionales e internacionales, operaciones propias de una casa de cambio y diversos negocios financieros. Justamente esos movimientos de dinero de gran volumen terminaron por activar las alertas de los investigadores.

Según los antecedentes conocidos del caso, las sospechas surgieron al detectarse depósitos en efectivo que, en conjunto, bordeaban los $6 mil millones. A ello se sumaron transferencias cruzadas superiores a $4 mil millones entre Change Panda y otras sociedades, operaciones que hoy son analizadas por el Ministerio Público para determinar su origen y destino.

La indagatoria también se tramita ante el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago. Fue en ese tribunal donde la Fiscalía Supraterritorial pidió levantar el secreto bancario de Fodich y de otra decena de personas vinculadas al caso, solicitud que posteriormente fue acogida por la justicia.

Consultado entonces por Bío Bío Investiga, Fodich negó de forma categórica los antecedentes que lo relacionaban con un eventual esquema de lavado de activos y planteó que los montos considerados por la pesquisa estaban sobredimensionados.

“Shock” en la plaza

La detención de Vinko Fodich sorprendió a quienes trabajaron con él durante su paso por la Fiscalía Metropolitana Oriente. Fuentes que pidieron reserva de identidad señalan que el recuerdo que dejó como jefe de la Fiscalía de Ñuñoa, Providencia y La Reina dista mucho del escenario que hoy lo tiene en la mira penal.

“Era buen jefe, buen fiscal y mantenía un buen ambiente laboral”, coinciden antiguos colegas que trabajaron con él durante esos años. Quienes lo conocieron de cerca destacan que Fodich gozaba de buena reputación interna y que, al menos durante su etapa como persecutor, no recuerdan episodios que hicieran anticipar el vuelco que años más tarde tomaría su trayectoria.

Ese mismo desconcierto se repite entre fiscales que volvieron a encontrárselo después, pero esta vez al otro lado de la sala de audiencias. Uno de ellos, que conoció su desempeño en el Ministerio Público y posteriormente tuvo que investigar causas en las que Fodich intervenía como abogado defensor privado, asegura que desde hace algún tiempo su nombre ya generaba comentarios al interior de la institución.

“Era un cacho últimamente cuando te tocaba como abogado defensor privado. Muchas veces no llegaba a las audiencias y todo se dilataba”, relata el persecutor. Según explica, esas situaciones comenzaron a contrastar con la imagen profesional que había dejado durante sus años como fiscal.

“Al interior de la Fiscalía varios se preguntan qué día exactamente perdió el rumbo, porque tenía buena fama”, añade la misma fuente. Otros antiguos colegas consultados coinciden en que resulta difícil identificar un momento preciso en que esa percepción comenzó a cambiar, pero aseguran que la distancia entre el Fodich fiscal que recuerdan y el abogado que encontraron años después se fue haciendo cada vez más evidente.

Así, entre quienes compartieron equipo con él persiste una mezcla de asombro y perplejidad: el exfiscal que alguna vez fue valorado por su desempeño, liderazgo y capacidad de gestión terminó siendo objeto de complejas investigaciones impulsadas por la misma institución en la que desarrolló su carrera.

Desde su círculo cercano, en tanto, reconocen estar “completamente en shock”.

El currículum de Fodich

La carrera de Vinko Andrés Fodich Andrade comenzó a fines de los noventa. Estudió Derecho en la Universidad de Valparaíso y juró como abogado en 1999. Poco después ingresó al recién creado Ministerio Público, integrando la primera generación de fiscales que acompañó la implementación de la Reforma Procesal Penal.

Entre 2001 y 2004 ejerció como fiscal adjunto en Curicó, donde investigó causas por tráfico de drogas, ilícitos económicos y tributarios. Luego pasó a la Fiscalía Metropolitana Oriente y terminó a la cabeza de la Fiscalía Local de Ñuñoa, Providencia y La Reina, desde donde dirigió o participó en causas de gran repercusión pública.

En ese periodo su nombre quedó ligado, entre otras, a las indagatorias del caso Chiledeportes, a la investigación contra María del Pilar Pérez —conocida como “La Quintrala”— y a diversas pesquisas por delitos económicos. Fue precisamente entonces cuando consolidó gran parte del prestigio que excolegas del Ministerio Público aún recuerdan.

En 2010 dejó la Fiscalía y se incorporó al primer gobierno de Sebastián Piñera. Llegó al Ministerio del Interior, primero como jefe del área de Control y Sanción de la entonces División de Seguridad Pública y luego como director interino de esa unidad. Más tarde continuó en la nueva Subsecretaría de Prevención del Delito, donde incluso actuó como subsecretario subrogante.

Tras su paso por el sector público, Fodich dio el salto definitivo a la práctica privada y se especializó como defensor penal. Con el tiempo ingresó al reconocido estudio PFV Abogados y empezó a figurar con frecuencia en causas de alta exposición mediática.

Entre sus defensas más conocidas está la del excarabinero Sebastián Zamora, acusado por la caída de un adolescente desde el puente Pío Nono durante una protesta en 2020 y luego absuelto. Fodich también ha intervenido en investigaciones por delitos económicos, crimen organizado, narcotráfico y lavado de activos, además de representar a un líder del llamado Clan Chen.

Su vínculo con causas relacionadas a Carabineros no se limitó al caso Zamora. Tras ser contratado por la Dirección de Bienestar de la policía uniformada —a cambio de $13 millones, según el Portal Transparencia— durante 2022 intervino en defensa de un funcionario imputado por apremios ilegítimos en el contexto del estallido social, reforzando un perfil de abogado habitual en casos de alta exposición y fuerte controversia pública.

Pero su nombre también ocupó titulares como protagonista en tribunales. En junio de 2024 fue detenido luego de protagonizar un accidente de tránsito en Providencia mientras conducía en estado de ebriedad. Según los datos conocidos entonces, circulaba en contra del tránsito y el alcotest arrojó 1,84 gramos de alcohol por litro de sangre. Fue formalizado por manejo en estado de ebriedad con resultado de lesiones y quedó con arresto domiciliario nocturno y suspensión de licencia de conducir.

Aquel episodio fue uno de los primeros golpes públicos a una trayectoria que, hasta ese momento, había transitado desde la persecución penal y el diseño de políticas de seguridad hacia la defensa privada de imputados en varias de las causas más mediáticas del país.