Una clara mayoría de las personas consultadas (62%) estima que la Sala Cuna Universal debería entenderse ante todo como un derecho de niños y niñas a la educación inicial, según mostró la más reciente edición de Plaza Pública Cadem, difundida este miércoles.
El sondeo, correspondiente a la tercera semana de septiembre, abordó el debate sobre el proyecto que fue aprobado recientemente por el Senado y que ahora debe continuar su tramitación en la Cámara de Diputados.
Consultados sobre si la sala cuna universal debiese ser principalmente un derecho de los niños y niñas a la educación inicial o un beneficio laboral ligado a la madre, un 62% optó por la primera alternativa.
En contraste, un 32% opinó que debiera considerarse sobre todo como un beneficio laboral asociado a la madre, mientras que un 6% no entregó respuesta.
¿Qué debería priorizar la Sala Cuna Universal?
La encuesta también indagó cuál tendría que ser la prioridad central de una ley de este tipo.
La alternativa más señalada, con 41%, fue que todas las familias puedan acceder, sin importar su situación laboral. En segundo lugar, con 30%, aparece facilitar que más mujeres ingresen al trabajo.
Más atrás se ubicaron impulsar que hombres y mujeres compartan las tareas de cuidado (14%) y brindar apoyo económico a familias con hijos pequeños (10%).
En este ámbito se observa además una diferencia por sexo: mientras el 45% de los hombres prioriza el acceso para todas las familias, entre las mujeres esa opción llega al 36%. A su vez, un 36% de las mujeres pone como prioridad facilitar que más mujeres puedan trabajar, frente al 25% de los hombres.
Mayoría amplia estima que impulsaría la inserción laboral femenina
Otro hallazgo relevante del estudio se refiere al efecto potencial de la medida en la participación laboral de las mujeres.
Un 87% cree que una sala cuna universal ayudaría “mucho o bastante” a que más mujeres puedan trabajar, en tanto solo un 9% piensa que ayudaría poco o nada y un 4% no contesta.
Al profundizar en sus efectos, 46% considera que serviría tanto para que más mujeres se incorporen al trabajo como para que quienes ya laboran mantengan sus empleos. Por su parte, un 33% ve principalmente un impulso a la incorporación de nuevas mujeres al mercado laboral y un 14% a la mantención de los puestos actuales.




