La contienda por las presidenciales en Brasil dio un giro abrupto por la crisis institucional detonada por el escándalo del Banco Master, señalado como el mayor fraude financiero del país, cuyas derivaciones terminaron alcanzando al Supremo Tribunal Federal (STF).
Estas son cuatro claves para comprender cómo una inédita disputa en la cúpula del Poder Judicial terminó desplazando la agenda electoral.
1. Cómo empezó el choque
La pugna entre magistrados irrumpió la semana pasada, cuando el juez André Mendonça, entonces relator del caso del Banco Master, resolvió levantar el secreto de parte del expediente.
Los documentos difundidos dejaron al descubierto pesquisas que involucraban al juez Alexandre de Moraes —conocido por la condena a prisión del expresidente Jair Bolsonaro— por presuntos vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, dueño del Master.
Como contrapartida, De Moraes acusó a Mendonça de cometer irregularidades procesales y pidió investigarlo con base en un informe de inteligencia policial sin valor probatorio.
2. Cruce de acusaciones
La fractura del alto tribunal en dos bandos quedó en evidencia este martes durante la sesión plenaria convocada para decidir si se abre una investigación contra De Moraes.
El debate escaló con gritos, interrupciones y descalificaciones, y terminó con un pedido de aplazamiento que podría extenderse hasta 90 días.
El juez Gilmar Mendes, decano de la corte, acusó a Mendonça de transformar las investigaciones en un tema “electorero”.
Según el politólogo Eduardo Grin, de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), esto hace al STF “más frágil” y transmite la idea de que allí no prevalece la defensa de la ley, sino los intereses políticos y de negocios de cada juez.
3. Lula y Flávio tampoco quedaron al margen
El candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro aprovechó la conmoción en el alto tribunal para reforzar su narrativa de que existe una alianza entre el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sectores del STF para perseguir a rivales políticos.
“Quien vota por Lula vota por Alexandre de Moraes”, dijo en un mitin el primogénito del expresidente.
En el oficialismo impera la cautela. Desde la campaña del actual mandatario evitan mencionar nombres propios al hablar de la crisis institucional.
Consultado, Lula subrayó que “los culpables tienen que pagar”, sin importar de quién se trate. “Si Moraes o Mendonça son culpables, tienen que pagar”, respondió.
4. Bolsonaro se fortalece
El propio Flávio Bolsonaro quedó salpicado en el escándalo tras la divulgación de material del Master que muestra que negoció patrocinios con Vorcaro para una película sobre su padre.
Aun así, desde que estalló el caso, el senador y abogado de 45 años registró un repunte en las encuestas de intención de voto, llegando a superar por dos puntos a Lula en un eventual balotaje.
Según Grin, los nexos de Flávio en el caso Master ya fueron “asimilados” por sus seguidores. No obstante, la “turbulencia” en el Supremo empieza a pesar lo suficiente como para restarle apoyos al presidente en ejercicio.
Aunque Lula no esté implicado, la opinión pública tiende a responsabilizar al jefe de Estado por todas las crisis, incluso tratándose de Poderes distintos, advierte el analista.




