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La FACh planea reemplazar sus históricos F-5 y Chile evalúa el F-35 para renovar su poder aéreo

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Danilo Ormeño DumenesPeriodista Radio Bío Bío Santiago

Los F-5 de la Fuerza Aérea de Chile encaran sus últimos años de operación, con su reemplazo estimado entre 2030 y 2035, mientras la institución analiza distintas alternativas para sostener su capacidad de combate, donde el F-35 se perfila en el horizonte.

Los F-5 llegaron a Chile en 1976 y significaron un avance tecnológico para la FACh. Fueron los primeros cazas supersónicos de la institución y se incorporaron en un contexto regional de alta tensión, marcado especialmente por las diferencias territoriales con Argentina.

Su aporte en combate volvió a adquirir relevancia durante la crisis del Beagle, en 1978, cuando Chile y Argentina estuvieron cerca de un enfrentamiento armado. Los F-5 integraron la preparación militar chilena en un periodo en que ambos países fortalecieron sus capacidades en la zona austral.

A lo largo de las décadas, la aeronave fue sometida a diversas modernizaciones. La actualización más significativa derivó en el F-5 Tigre III, que incorporó nuevos sistemas de radar, aviónica, guerra electrónica y armamento, extendiendo la vida útil de una plataforma concebida originalmente en los años 60.

En la ceremonia por los 50 años desde que este modelo ingresó a la FACh, el director de Planificación y Doctrina, general de Brigada Aérea, Milton Zablah, describió las características del F-35, el aparato llamado a suceder a los F-5.

“Su radar, su sistema de visión y su componente electromagnético le otorgan superioridad en todo el espectro. Es básicamente un computador con alas; se integra con todos los estamentos que participan en la multidimensionalidad de la guerra, y puede proveer y recopilar información de inteligencia de forma simultánea en el campo de batalla. En consecuencia, es un administrador de información formidable”, detalló.

La brecha tecnológica es amplia. El F-35 no solo está diseñado para el combate, sino que sus sensores le permiten captar datos del entorno y distribuirlos a otras aeronaves, unidades y sistemas.

El excomandante en jefe de la Fuerza Aérea, Osvaldo Sarabia, subrayó la relevancia de modernizar la defensa aérea y pidió no verlo como un gasto, sino como una inversión en soberanía.

“El F-5 nos demuestra que la planificación estricta, el mantenimiento especializado y la proyección de largo plazo impiden la pérdida de capacidades. Este aniversario recuerda que la defensa no es un gasto, sino una inversión en soberanía”, puntualizó.

El reto para Chile será conservar la capacidad de disuasión durante la transición, tras medio siglo de servicio, cuando los F-5 se aproximan al cierre de su vida operacional.

A partir de la próxima década, la Fuerza Aérea de Chile deberá definir qué plataforma y qué nivel tecnológico ocuparán su lugar.