Un dato inquietante —73 horas y 41 minutos de espera para un paciente en condición crítica— destapó un flanco inesperado y molesto para el Ministerio de Salud. La ministra May Chomali cuestionó las cifras presentadas por Contraloría, el organismo fiscalizador las defendió en público y la Fenats irrumpió acusando a la secretaria de Estado de querer “tapar el sol con un dedo”.
Lo que partió como un reporte rutinario sobre el desempeño de las urgencias hospitalarias derivó en una fuerte disputa por la confiabilidad de los registros. Al mismo tiempo, reactivó un debate de fondo: el efecto que, según los trabajadores, estarían provocando los recortes presupuestarios en la red pública.
El conflicto se origina en el último Consolidado de Información Circularizada (CIC) de Contraloría, que revisó los antecedentes de hospitales de la Región Metropolitana entre enero de 2024 y mayo de 2025.
En ese informe, el organismo detectó que 2.417 pacientes catalogados como C1 (riesgo vital) y otros 140.620 C2 (alto riesgo) fueron atendidos fuera de los tiempos normados. El episodio más crítico se registró en el Hospital San José: 73 horas y 41 minutos de espera para una atención C1. El levantamiento igualmente consignó demoras de hasta 84 horas en C2, 122 horas en casos complejos y 132 horas para usuarios de menor riesgo.
Chomali cuestiona y Contraloría replica
La envergadura del hallazgo llevó a la ministra Chomali a poner en tela de juicio si los datos retratan fielmente la realidad de los recintos.
“Un paciente clasificado como C1 está en riesgo vital. Si se le atiende 72 horas después, ese paciente ya debió haber fallecido. Cuesta creer que haya permanecido 70 horas en la sala de espera antes de recibir atención”, sostuvo la titular de la cartera.
La autoridad planteó que podría existir un problema estructural en los registros o en la categorización inicial, y anunció una revisión minuciosa de los casos. Si se comprueban las situaciones más graves, advirtió, se aplicarán sanciones disciplinarias.
No obstante, la duda instalada por la ministra tuvo una réplica inusual desde el órgano contralor. Por sus canales oficiales, Contraloría ratificó su informe y subrayó que la información provino de los propios servicios de salud.
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El intercambio dejó una pregunta que ahora deberá despejar la Subsecretaría de Redes Asistenciales: si los casos extremos ocurrieron tal como fueron reportados o si hay fallas sistémicas al registrar y categorizar las atenciones.
Fenats sube el tono: “No puede tapar el sol con un dedo”
Con la tensión en aumento, la Fenats tomó el tema y apuntó directamente a la gestión de Chomali.
“Resulta difícil de creer que la ministra ponga en duda un informe de la propia Contraloría. La ministra Chomali no puede pretender tapar el sol con un dedo, ni suponer que mirando hacia otro lado el problema desaparece”, afirmó el presidente de Fenats Nacional, Emerson Berríos.
Para el dirigente, enfocar la discusión pública en posibles errores de digitación desvía la atención del drama cotidiano de funcionarios y usuarios. “Las cifras se ven a diario en los pasillos de los hospitales, en urgencias colapsadas y en trabajadores que no dan abasto”, recalcó.
Asimismo, el gremio puso el acento en el periodo analizado (enero de 2024 a mayo de 2025), subrayando que corresponde a una fase previa a los ajustes presupuestarios aplicados a la red.
“El informe se realiza en un lapso sin recortes presupuestarios. Y si esa ya era la situación, hoy la crisis es aún más profunda. Los recortes son un golpe letal: faltan insumos, no se cubren turnos y no hay personal suficiente para garantizar una atención digna”, sentenció Berríos.
La visión de especialistas: entre fallas técnicas y saturación
Las dudas sobre la exactitud de las cifras no provinieron solo del gabinete. Exautoridades del sector coincidieron en que los tiempos reportados apuntan a fallas operativas.
El exministro de Salud, Osvaldo Artaza, indicó que un paciente C1 requiere intervención inmediata y consideró “altamente improbable” que alguien en riesgo vital permanezca tres días en una sala de espera sin atención. “Lo más probable es que haya habido un error de clasificación al ingreso”, sostuvo.
En tanto, el exsuperintendente de Salud, Héctor Sánchez, puso el foco más allá del caso puntual y señaló la saturación estructural del sistema: “Los servicios de urgencia en nuestro país tienen listas de espera internas. Existe una presión enorme por la baja capacidad resolutiva de la atención primaria y serias dificultades de gestión en la red”.




