El presidente boliviano, Rodrigo Paz, informó la supresión total del subsidio al diésel, después de que el Congreso aprobara un cuantioso crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar su economía.
“Hemos decidido que desde hoy el diésel costará lo mismo que pagaríamos por importarlo. No podemos comprar caro para vender barato y que unos pocos se aprovechen”, señaló el mandatario en un mensaje grabado difundido por la televisión nacional.
De orientación centroderechista, Paz se comprometió ante el organismo multilateral a eliminar los subsidios a los combustibles y a reducir el déficit fiscal para acceder al préstamo de 1.900 millones de dólares.
Asimismo, espera mayor apoyo del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Paz anunció que los recursos de Bolivia “ya no serán usados para esta subvención“, sino que se dirigirán a la construcción de infraestructura pública como escuelas, hospitales y carreteras. “Subvención o futuro”, resumió Paz al plantear las alternativas.
— Rodrigo Paz Pereira (@Rodrigo_PazP) September 19, 2026
También informó que 2,9 millones de personas recibirán un nuevo pago del bono del Programa Extraordinario de Protección y Equidad (PEPE) y que el Gobierno asignará 800 millones de bolivianos (81,6 millones de dólares) en créditos en condiciones preferenciales para transportistas de carga pesada, gremiales, artesanos y comerciantes minoristas, además de fortalecer otras ayudas sociales.
Una medida ya anticipada
Tras asumir el poder en noviembre pasado, se vio obligado a actuar de inmediato para resolver la falta de combustibles y de dólares, luego de heredar la peor crisis económica, que atribuyó a sus antecesores de izquierda Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
El precio del litro de la gasolina y del diésel se duplicó en diciembre de 2025. En agosto, el segundo volvió a subir otro 100% hasta alcanzar los 18 bolivianos, cerca de 2 dólares.
El Gobierno había anunciado en enero que abandonaría el sistema de subsidios a los carburantes vigente desde 2005, pero comenzó con el diésel desde el viernes y aún sigue pendiente una decisión sobre la gasolina.
Este mes, el Gobierno reiteró que eliminaría la subvención a los combustibles. Rodrigo Paz aseguró que el subsidio, especialmente al diésel, le cuesta al Estado alrededor de 55 millones de dólares por semana, pero que solo incentiva el contrabando, dado que los precios en países vecinos son más altos.
Diversos sectores productivos, así como organizaciones de campesinos y choferes, rechazaron por adelantado la medida y anuncian protestas para que se mantenga algún tipo de subvención.




