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Escudo de las Américas: lo que ocultó La Moneda, lo publicó Washington

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Bastián Jul SilvaVicepresidente Partido Socialista

COLUMNA DE OPINIÓN

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El presidente Kast anunció en Nueva York que Chile adhería al Escudo de las Américas, y La Moneda lo vendió como una simple coordinación contra el crimen organizado. Del pilar económico, ni una palabra. Tuvo que ser el Departamento de Estado de EE.UU. quien publicara el texto completo.

Ahí estaba lo que no se nos contó: control de inversiones, cadenas de minerales críticos y “proveedores de confianza” en infraestructura digital. La Cancillería sabía que Washington publicaría el texto íntegro y, aun así, informó solo la mitad, reveló La Tercera. ¿Se vino a la cabeza el cable chino?

Tiene cara de tratado, se negocia como tratado, compromete como tratado… y el Gobierno jura que no es un tratado. “Aquí no hay un tratado”, dijo el Presidente. Qué conveniente: sin tratado no hay Congreso, y sin Congreso no hay debate, ni control, ni voto.

Esto compromete la soberanía nacional. Cuando Washington decide qué inversión se revisa y quién es proveedor “confiable”, la libre competencia deja de definirla el mercado, y la define la Casa Blanca.

Chile vende más de un tercio de sus exportaciones a China, y sabemos cómo negocia Trump: nos impuso un arancel de 12,5% pese a la cercanía de Kast y en su acuerdo con Argentina incluyó controles de exportaciones. La amenaza queda latente, en un país que se encarece, con 9,5% de desempleo y que necesita inversión, trabajo y un menor costo de la vida.

El fondo es que el Gobierno hace una política exterior al servicio de las correlaciones de fuerza coyunturales de la región, no una política de Estado que cuide la soberanía y los intereses de Chile.

Lo prueban las Malvinas: el 3 de septiembre Kast firmó con Milei el respaldo a los derechos soberanos de Argentina; semanas después, su ministro de Defensa, Fernando Barros, destaca que el Reino Unido ejerce soberanía de hecho hace 200 años y tilda de “no obligatorios legalmente” los compromisos de Chile en el Mercosur. A cada amigo, lo que quiere oír.

Por eso pesa el gesto inédito de Boric y Bachelet: pidieron reconsiderar el Escudo, sin subordinar nuestra política exterior “a prioridades definidas por una potencia extranjera”, y ofrecieron construir estrategias de Estado contra el crimen organizado.

La oposición ofrece política de Estado; el Gobierno, alineamiento con la potencia que profesa la doctrina Donroe, y que tiene a Chile con un alza de petróleo que repercute a diario, tras una guerra sostenida que nadie entiende. La bandera y la patria se defiende siempre.

Por eso la interpelación al canciller del diputado Venegas importa: el Gobierno debe decirle al país toda la verdad, no la mitad. La soberanía no se defiende ocultando lo que se firma ni escondiéndose detrás de la palabra “tratado”.