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Jefe de prisiones dimite tras intento fallido de ejecutar a Christa Pike en Tennessee

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Alejandro Alarcón, Deutsche WellePeriodista. Colaborador de BioBioChile.

Frank Strada, comisario del Departamento Correccional de Tennessee, presentó su renuncia este sábado tras la ejecución fallida por inyección letal de Christa Pike, quien iba a ser la primera mujer ejecutada en el estado en más de dos siglos. La información fue confirmada por el gobernador republicano Bill Lee en un comunicado, que indica que Strada abandonará su puesto a fines de octubre.

Strada afirmó que tomó la decisión porque considera que es lo mejor para el estado después de que el miércoles 30 de septiembre Pike sobreviviera a dos inyecciones letales en un procedimiento que su abogado describió como “tortuoso”.

El caso de Pike es la segunda ejecución frustrada en Tennessee este año. En mayo, el estado suspendió otra ejecución cuando el personal médico no consiguió acceder a una vena en el brazo del recluso.

El gobernador Lee dijo que había agradecido a Strada “su disposición a anteponer los intereses de los habitantes de Tennessee en este momento tan difícil”. Añadió que continúa creyendo “que el Departamento (Correccional) cumplió con sus responsabilidades de acuerdo con el protocolo establecido”. Lee decidió suspender las ejecuciones hasta fin de año mientras se revisan los protocolos.

Sustancia altamente alcalina y cáustica

Los abogados de Pike sostienen que la mujer se encuentra en estado crítico, inconsciente y conectada a un respirador en un hospital como consecuencia de las dos inyecciones letales que le administraron. El personal médico trabaja ahora para mantenerla con vida y eliminar de su organismo el pentobarbital, un fármaco que es “altamente alcalino y cáustico” y que actúa como “quemadura química” al filtrarse en los tejidos.

Según documentos legales, el equipo penitenciario utilizó al menos siete agujas para intentar canalizar el cóctel letal, llegando a doblarse una de ellas en un ángulo de 90 grados al retirarla. En medio del dolor, la propia Pike intentó indicar a los funcionarios dónde colocar las agujas, se la escuchó sollozar y jadear, y llegó a exclamar textualmente: “Siento que el brazo me va a reventar” y a preguntar: “¿Esto pasa así?”.

La mujer, de 50 años, llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee tras ser condenada en 1996 por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemme, y se iba a convertir en la primera mujer ejecutada desde 1819. Tanto legisladores estatales republicanos como demócratas habían pedido la dimisión de Strada y una reforma del sistema de ejecuciones de la pena de muerte.