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Protestas, racismo y acusación de escupitajo empañaron el duelo Israel-Irlanda en el fútbol

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Escrito por:Pablo Velozo

“Está claro que nos odian y no les guardamos afecto. Poseemos un país diez veces superior al suyo”. La frase la pronunció Manor Solomon, capitán de Israel, y condensa el clima en el que se disputaron los dos encuentros de la selección israelí frente a Irlanda por la Liga de Naciones de la UEFA, la competición que enfrenta a las selecciones europeas en paralelo a las eliminatorias.

Lo que en principio iban a ser un par de partidos de fútbol derivó en una semana de movilizaciones, gestos simbólicos, acusaciones mutuas de racismo y, al final, una denuncia por un escupitajo. Así lo relatan Marca y otros medios que siguieron el enfrentamiento, que se saldó con una victoria irlandesa por 3-0 y un empate 1-1.

Semana marcada por protestas, gestos y denuncias

El primer partido se disputó el 27 de septiembre en Debrecen, Hungría, ya que Israel no puede ejercer de local por motivos de seguridad, según informó Yahoo Noticias citando a la agencia AFP. Antes de ese encuentro incluso se produjo una amenaza de boicot por parte de los jugadores irlandeses como protesta por la guerra en la Franja de Gaza, en un país donde la causa palestina goza tradicionalmente de amplio respaldo.

Marca señala que los futbolistas de Irlanda han recibido continuas peticiones para retirarse de los compromisos. La campaña «Stop The Game», impulsada por el grupo de presión «Irish Sport for Palestine», organizó protestas antes y durante el partido.

En los dos compromisos se omitieron los protocolos previos: no se intercambiaron banderines ni hubo saludo entre los capitanes. Además, los jugadores irlandeses inclinaron la cabeza durante el himno israelí.

En el segundo encuentro, los irlandeses llevaron brazaletes negros en solidaridad con «todas las vidas perdidas en Gaza», informó La Vanguardia. Los israelíes también lucieron un brazalete negro con la inscripción «7.10», en memoria del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, una medida que, según la federación israelí, contó con la aprobación de la UEFA.

Ese asalto, el mayor cometido por milicianos islamistas palestinos en suelo israelí, dejó 1.221 muertos según un recuento de la AFP con cifras israelíes. La guerra posterior en Gaza ha provocado más de 74.000 fallecimientos, según el ministerio de Salud del territorio, cuyas cifras la ONU considera fiables.

Una rueda de prensa interrumpida y un túnel tenso

La tensión aumentó fuera del rectángulo de juego el sábado. Según la BBC, citada por Marca, la comparecencia previa de Irlanda terminó de forma abrupta después de que el entrenador Heimir Hallgrimsson recibiera lo que describió como un «ataque verbal» por parte de periodistas israelíes.

Un informador indagó sobre supuestos actos racistas en el primer partido y acusó al delantero Adam Idah de haber llamado «monos» a jugadores israelíes. Kieran Crowley, responsable de comunicación de la Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI), puso fin a la rueda de prensa y calificó las imputaciones de «totalmente falsas».

Las acusaciones racistas también se han dirigido en sentido inverso: la FAI investiga si Idah fue objeto de insultos racistas por parte de aficionados israelíes en Debrecen. Además, el mediocampista Jayson Molumby pidió a los árbitros que prestaran atención a cánticos que consideró ofensivos, provenientes de un reducido grupo de seguidores israelíes.

El seleccionador israelí, Ran Ben-Shimon, rechazó esas imputaciones: «No había nada personal contra Molumby… Vamos, vamos. Nosotros no hacemos eso. Simplemente no lo hacemos; no somos esa clase de hombres«. Añadió que nunca pide a sus jugadores que insulten a nadie: «Esa no es nuestra forma de actuar; somos seres humanos».

El domingo, en el TSC Arena de Backa Topola, Serbia, el partido se jugó a puerta cerrada. Según el Irish Times, citado por Marca, ambos equipos se encararon en el descanso. En las imágenes televisivas se oye una voz que dice «me ha escupido» cuando los jugadores se dirigían al túnel de vestuarios.

Marca informó que Damien Doyle, preparador físico de Irlanda, denunció haber sido escupido por un jugador israelí; Goal.com, por su parte, lo identifica como Derek Doyle. Ben-Shimon aseguró que «no vio nada».

Hallgrimsson se mostró prudente: «Fue una acusación de escupir a alguien, pero yo no lo vi. No, no queremos hablar de esto. Se revisará, probablemente como todo lo demás que ha ocurrido entre ambos equipos». Fue claro sobre el desarrollo del juego: «Sentí que intentaban intimidarnos desde el pitido inicial, pero reconozco el mérito de los jugadores por mantener la calma».

Añadió que «podría haber sido un partido lleno de tarjetas amarillas y rojas, pero mantuvimos la compostura». En declaraciones a Goal.com solicitó la intervención de la UEFA: «No le desearía a ninguna selección nacional lo que hemos vivido durante las dos últimas semanas. Toda nuestra institución ha estado sometida a una presión enorme«.

En lo estrictamente deportivo, Irlanda se adelantó con un penal convertido por Troy Parrott en el minuto 39, y Dor Peretz igualó a los 47′. Al final del partido, el arquero Assaf Tzur realizó una intervención clave y Oscar Gloukh estrelló una volea en el poste.

Hallgrimsson dijo estar «encantado de que haya terminado» y describió el encuentro con un ambiente «propio de un amistoso», sin la chispa habitual, algo que atribuyó a la falta de público. Irlanda es tercera del Grupo 3 de la Liga B e Israel, cuarto, antes de los dos últimos partidos de la zona en noviembre.

Queda por ver si la UEFA responde al llamado del técnico irlandés y qué resolución adopta respecto a las denuncias por racismo y el supuesto escupitajo. Mientras tanto, dos partidos que debían ser rutinarios pasarán a la memoria por lo ocurrido fuera del césped.

¿Cómo se elaboró esta nota?

Esta pieza fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista realizó una investigación preliminar, seleccionó las fuentes y utilizó a Claude para la redacción tomando como referencia el estilo del autor. Posteriormente, el periodista revisó el texto, hizo ediciones y verificó las fuentes.