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Chile
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El dinero suele ser un tema tabú en las conversaciones cotidianas, pero cuando se trata de la convivencia y el proyecto de vida en pareja, la falta de transparencia en las cuentas personales puede tener consecuencias irreversibles. La infidelidad financiera, definida como el acto deliberado de ocultar gastos, deudas o incluso ingresos extras a la pareja, se posiciona hoy como una de las principales fuentes de conflicto en los hogares.
Ivonne Maldonado, psicóloga y directora de la carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas (UDLA) en Concepción, abordó este fenómeno, explicando sus causas, implicancias emocionales y las claves para prevenir que el manejo del dinero destruya la confianza familiar.
A diferencia de la infidelidad afectiva o sexual tradicional, la infidelidad financiera se fundamenta en el secreto y el encubrimiento de conductas económicas que se prevé serán desaprobadas por el otro. Según explicó la profesional, esto abarca desde compras impulsivas de menor tamaño hasta el ocultamiento de compromisos crediticios millonarios o ingresos no declarados.
"Involucra que existe una conducta financiera que tú piensas que va a ser desaprobada por tu pareja, por lo tanto, la ocultas. Acá el ocultamiento y el secreto es lo que nos marca una diferencia con respecto a cualquier conducta en general en una relación de pareja", sostuvo Ivonne Maldonado.
La especialista remarcó que las motivaciones detrás de esta conducta van mucho más allá de las cifras numéricas, respondiendo frecuentemente a dinámicas emocionales como el miedo a la discusión, la vergüenza, el temor a perder la autonomía o la falta de espacios seguros de comunicación.
"Más allá del monto en sí, es importante mirar por qué alguien me puede ocultar esa información, hasta dónde existe confianza conmigo y qué he hecho yo también para que me oculten esto", agregó Maldonado.
Uno de los puntos clave analizados durante la entrevista fue el límite entre el derecho a la privacidad/autonomía de cada integrante y la falta de transparencia hacia la pareja. Sobre este aspecto, la psicóloga aclaró que mantener cuentas bancarias independientes o administrar el propio sueldo es una práctica sana, siempre y cuando existan acuerdos previos y explícitos.
El conflicto surge cuando el gasto individual o la deuda adquirida de manera unilateral interfiere con las metas compartidas, como el ahorro para la vivienda, las vacaciones o la mantención de la dinámica familiar.