Chile

hrs

Matthei avanza: la derecha alternativa que se separa de Kast

logo Alberto González
Escrito por:Alberto González

Evelyn Matthei volvió a generar malestar en La Moneda. En esta ocasión no se trató de una discrepancia puntual ni de una medida concreta del Ejecutivo, sino de una crítica que incide directamente en la manera en que José Antonio Kast ejerce el mando.

“Le falta equipo y le sobra soberbia”, lanzó la excandidata presidencial, y además advirtió sobre una suerte de doble estructura dentro del Gobierno: una formal, integrada por ministros y autoridades, y otra en la que —según su diagnóstico— se concentran la confianza y las decisiones del presidente.

El asunto no es nuevo, porque desde que Kast llegó a La Moneda, la “gringa” -como le dicen sus cercanos- ha ido acumulando diferencias con la administración que encabeza su propio sector. Ha puesto en cuestionamiento medidas económicas, la conducción política y, últimamente, los recortes incluidos en el Presupuesto 2027, especialmente el fin del programa “Yo elijo mi PC”.

Pero detrás de esa serie de críticas surge una interrogante más política: qué lugar pretende ocupar Matthei dentro de una derecha que alcanzó el Gobierno bajo el liderazgo de Republicanos.

Una “derecha de reserva”

Para Marco Moreno, decano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central de Chile, sería un error reducir las intervenciones de Matthei a una simple revancha tras la elección presidencial.

“Yo no leería a Matthei simplemente como una excandidata pasando cuentas. Está intentando erigir una derecha de reserva: comparte gran parte del diagnóstico del Ejecutivo, pero comienza a distanciarse de la manera en que Kast conduce el Gobierno”, plantea.

La diferencia no es menor, porque Matthei no ha planteado una oposición de contenido programático ni se ha situado fuera del bloque oficialista. Sus reparos se dirigen sobre todo a la ejecución, al estilo de liderazgo y a la relación que Republicanos mantiene con las demás fuerzas que sostienen al Gobierno.

Es en ese punto donde Moreno detecta un problema que trasciende a la exalcaldesa.

A su juicio, las críticas terminan poniendo el dedo en una dificultad estructural para La Moneda: “El Gobierno tiene partidos que lo apoyan, pero todavía no está claro que tenga una verdadera coalición de gobierno”.

“Una coalición no es solo tener ministros de distintas organizaciones; implica tomar decisiones en conjunto, compartir información y también asumir costos”, añade.

Desde esa perspectiva, Matthei procura una posición compleja de sostener: permanecer en el mismo entorno político que Kast, pero evitando quedar totalmente vinculada a los costos que pueda ir acumulando su administración.

“Mi impresión es que Matthei está tratando de construir una derecha de reserva: apoyar el rumbo general del Gobierno sin quedar atrapada en sus costos de gestión”, resume Moreno.

Marcar diferencias sin abandonar la vereda

En tanto, la académica de la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor, María Pía Méndez, enfatiza justamente esa estrategia de distanciamiento.

Según Méndez, las críticas de Matthei suelen apuntar a lo que ella percibe como falta de experiencia en el Ejecutivo y a las limitaciones para articular un trabajo conjunto con otros partidos y liderazgos relevantes de la derecha.

Pero esos señalamientos también tienen un efecto político directo sobre la propia Matthei.

“Este tipo de comentarios le permiten, al mismo tiempo, mantenerse vigente como figura, y marcar distancia y diferencias de criterio con Republicanos”, sostiene Méndez.

La particularidad de su postura es que Matthei puede cuestionar a Kast sin poner en duda por completo el proyecto que lo llevó al poder.

Puedes coincidir con el Gobierno en áreas como seguridad, crecimiento económico, control migratorio o reducción del aparato estatal y, a la vez, disputar la forma en que se implementan esas prioridades.

Y es precisamente esa línea la que explica parte de la molestia que generan sus comentarios.

Una crítica proveniente de la oposición puede enmarcarse dentro de la disputa habitual entre Gobierno y contrarios. La de Matthei surge desde la misma vereda y plantea una pregunta más complicada de resolver: en qué medida Chile Vamos y las demás fuerzas oficialistas participan realmente de las decisiones del Ejecutivo.

El fuego amigo de Matthei y la respuesta de Carter

No obstante, las declaraciones también desencadenaron un intercambio personal.

El exalcalde de La Florida y actual senador por La Araucanía, Rodolfo Carter, afirmó que detrás de las intervenciones de Matthei existe “rencor”, trasladando la discusión desde el fondo de sus críticas hacia las motivaciones personales de la excandidata.

Sin embargo, Méndez toma distancia de esa interpretación del parlamentario oficialista.

“En este sentido, la acusación de ‘rencor’ de Carter revela más de su propia postura respecto de la figura de la excandidata que de lo que puede leerse detrás de los comentarios de Matthei”, afirma.

La disputa evidencia, además, una tensión que ha estado presente desde el inicio de la administración: cómo coexisten dentro de un mismo Gobierno las distintas corrientes de la derecha que compitieron por liderar el espacio.

Kast salió victorioso en esa contienda electoral. Pero el arribo a La Moneda no eliminó esas discrepancias.

El incómodo lugar de Matthei

Ahí reside, probablemente, la principal singularidad de la postura adoptada por Matthei.

No se ha situado fuera del oficialismo, pero tampoco depende completamente del Gobierno. No está obligada a defender cada decisión de La Moneda ni asume la responsabilidad diaria de gobernar. Al mismo tiempo, sigue siendo parte de una UDI que integra la administración de Kast.

Es una libertad que pocos dirigentes oficialistas poseen, y que le permite intervenir cada vez que el Gobierno enfrenta una controversia para marcar distancia, recordar advertencias previas o cuestionar la forma en que se tomaron ciertas determinaciones.

El peligro para La Moneda no reside necesariamente en una frase especialmente contundente de Matthei. Radica en que sus críticas calen hondo entre quienes respaldan el rumbo general del Gobierno pero tienen reservas sobre su forma de conducirlo.

Porque la discusión que impulsa la exalcaldesa termina por superar su figura personal.

La cuestión es si Kast lidera un gobierno republicano con el apoyo de otros partidos o si, en cambio, se trata de una coalición en la que Republicanos, la UDI, RN y las demás fuerzas que lo respaldan realmente comparten decisiones, información y costos.

Matthei eligió posicionarse precisamente en ese terreno.

Sin pasarse a la oposición, pero tampoco guardando silencio frente a La Moneda, la excandidata comienza a probar el rol que Moreno define como una “derecha de reserva”: acompañar el rumbo sin confundirse con el Gobierno y mantenerse lo bastante cerca para seguir perteneciendo, pero lo bastante lejos para que sus costos no sean necesariamente los propios.