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Dilema del voto cubano y venezolano en Miami: endurecimiento político sin cambio migratorio

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Cuando Donald Trump se impuso en las presidenciales de 2024, lo hizo respaldando una postura de mano dura frente a Cuba y Venezuela, una propuesta celebrada por las comunidades del exilio en Miami que recibió el amplio apoyo de la histórica base cubanoestadounidense.

No obstante, dos años después esa bandera compite con preocupaciones más urgentes del día a día, como la incertidumbre migratoria y la subida de precios —especialmente de la gasolina— a menos de un mes de las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre.

Florida, el estado donde reside Trump y en el que el mandatario se ha impuesto en las tres ocasiones en que aspiró a la presidencia, sigue siendo un terreno clave en esta contienda, y los sondeos alertan sobre la posibilidad de que los republicanos pierdan el control de la Cámara de Representantes y del Senado.

“El asunto cubano siempre está en primer plano y será uno de los dos temas más relevantes, aunque quedará por detrás de la economía y la inmigración”, aseguró a EFE Guillermo Grenier, profesor de Sociología de la Universidad Internacional de Florida (FIU) y responsable del Cuba Poll, el estudio sociológico de referencia sobre la comunidad cubana en el sur del estado.

El endurecimiento de las sanciones contra La Habana y la intervención en Venezuela fueron bien valorados por cubanos y venezolanos en Florida, pero ambas comunidades han visto cómo otras medidas implementadas por Trump les han golpeado con fuerza.

Las redadas y las deportaciones masivas han dejado de ser algo que solo aparece en la televisión y han llegado a barrios como la Pequeña Habana, en Miami, mientras que Doral, epicentro de la mayor diáspora venezolana en EEUU, se ha convertido en una ciudad fantasma con cientos de negocios cerrados por temor.

Asimismo, la finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) para cientos de miles de venezolanos en Estados Unidos ha minado la confianza en la comunidad.

La encrucijada del voto cubano

La principal incógnita, según Grenier, es cómo se comportará la numerosa base de votantes cubanoestadounidenses en estos comicios. El especialista descartó por completo que exista un traspaso de votos hacia el Partido Demócrata, aunque advirtió que la falta de participación también podría perjudicar a los republicanos.

“El trumpismo está generando dificultades migratorias para una minoría de los cubanos, pero ellos siendo republicanos (…), votar por un demócrata no es una alternativa aquí”, resaltó.

La última entrega del Cuba Poll, publicada un mes antes de las presidenciales de 2024, mostró que el 68% de los electores cubanoestadounidenses tenía pensado votar por Trump, la cifra más alta de las tres ocasiones en que el candidato republicano se presentó.

Aunque este año aún no se conocen los resultados, Grenier prevé un panorama parecido, soportado en el predominio histórico del Partido Republicano en la región, una hegemonía forjada durante décadas mediante la presencia en los barrios, la inversión en liderazgo local y el control del relato en los medios hispanos.

El respaldo de esa base de votantes es vital en el distrito 27 de Florida, que abarca gran parte de la ciudad de Miami, incluida la Pequeña Habana, por el que compiten este año la congresista republicana María Elvira Salazar y el demócrata Eliott Rodríguez, ambos periodistas y de origen cubano.

Para intentar arrebatarle el escaño a la actual congresista, Rodríguez ha orientado su campaña al costo de la vida local y a otros asuntos cotidianos, una táctica que los republicanos han empleado con éxito desde los años ochenta, según indicó Grenier, y que en esta ocasión mantiene la contienda muy reñida según las encuestas.

La fractura en el exilio venezolano

El choque de prioridades también se percibe en la comunidad venezolana del sur de Florida, aunque con una dinámica electoral muy distinta a la cubana debido al estatus legal de la mayoría de sus miembros, que les impide votar.

“Los ciudadanos venezolanos que son republicanos le dan más peso a lo que (Trump) hizo contra (Nicolás) Maduro que a lo que está haciendo con la inmigración, mientras que el venezolano demócrata dice que se ha pasado de la mano con el tema migratorio, y que lo de Maduro no fue suficiente a cambio”, explicó a EFE el presidente de la asociación Venezolanos Perseguidos en el Exilio, José Antonio Colina.

Colina coincidió con Grenier al subrayar que, pese a todo, la economía continúa siendo una de las mayores preocupaciones de la comunidad.