Emiliano Soto, obispo emérito de la Mesa Ampliada de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, instó al Gobierno, a la oposición y a la sociedad en su conjunto a permitir que se materialicen indultos presidenciales para quienes estén condenados por delitos contra los DD.HH. u otros delitos y que padezcan enfermedades terminales.
En un comunicado, Soto señaló que esta medida serviría para “abrir caminos de humanidad y reconciliación”, argumentando que “no podemos ser esclavos del pasado. La memoria de nuestra historia debe servir para aprender y sanar, no para perpetuar el dolor”.
Añadió que, en su opinión, “mantener una postura intransigente en este tema convierte a la justicia en una herramienta de venganza, y la venganza nunca construye paz”.
Soto afirmó que quien se considera cristiano no puede “permanecer en silencio mientras hombres y mujeres, más allá de sus culpas y condenas, finalizan sus días privados de dignidad. La fe nos enseña que la misericordia es más fuerte que el rencor, y que la compasión es el verdadero rostro de la justicia”.
No pretende eliminar responsabilidades ni borrar la memoria
No obstante, el mismo comunicado puntualiza que el llamado de Soto “no busca eludir responsabilidades ni negar la memoria de las víctimas. Por el contrario, pretende afirmar que la grandeza de una nación también se mide por su capacidad de tratar con humanidad a quienes están en el ocaso de su vida”.
“Que Chile no sea recordado como un país que dejó morir a sus enfermos en condiciones indignas, sino como una nación capaz de mirar hacia adelante con justicia, pero también con misericordia”, concluye el escrito.




