La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) informó este lunes que su filial Enap Sipetrol S.A. suscribió un acuerdo para comprar el 100% de Pluspetrol Ecuador B.V., empresa con participación en el bloque 10 (ubicado en la provincia de Pastaza), por un precio base de US$207 millones.
Así, Enap elevaría su producción diaria en ese país en un 26%, pasando de los actuales 27.000 barriles por día a 34.000, y sus reservas probadas de petróleo se incrementarían de 50 millones a 67 millones de barriles.
“Reforzar la seguridad del suministro energético para Chile”
En un comunicado, la compañía detalló que la adquisición “forma parte del plan de reorganización del portafolio internacional de Exploración y Producción de Enap y de su integración con el negocio de refinación en Chile”.
Según lo informado, la compra constituye “una de las mayores inversiones de su historia en el extranjero” y se alinea con una política de priorizar inversiones en el exterior que permitan la integración física de crudos compatibles con las refinerías chilenas.
De ese modo, Enap podría “acceder de forma directa al costo de extracción, prolongar la sostenibilidad de su negocio de refinación en el país, mejorar la competitividad operativa y reforzar la seguridad del suministro energético para Chile”, afirmaron.
Según cifras entregadas por Enap, los crudos ecuatorianos constituyen más del 20% de la canasta de petróleos que procesan las refinerías chilenas.
“La inversión en Ecuador afianza la posición productiva de Enap y se articula con nuestra refinación en Chile, contribuyendo a la seguridad energética que el país requiere”, afirmó el presidente del Directorio, Cristián Muga.
Por su parte, el gerente general Julio Friedmann indicó que “nuestros equipos están listos para incorporar este activo y desarrollar todo su potencial, manteniendo los estándares de seguridad, eficiencia y excelencia operacional que hemos alcanzado en Enap (…) y asegurando de este modo nuestra sostenibilidad en el largo plazo”.
La operación queda supeditada a los mecanismos de ajuste y a las demás condiciones de precio establecidas en el contrato de compraventa de acciones (o “SPA” por sus siglas en inglés), así como a la obtención de las aprobaciones regulatorias correspondientes por parte de las autoridades competentes.




