A un mes de celebradas las elecciones en la ciudad-estado de Berlín, se incrementan las posibilidades de que La Izquierda, Los Verdes y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) formen un gobierno conjunto y que la candidata de la izquierda, Elif Eralp, asuma la alcaldía. El pasado fin de semana (17 y 18 de octubre) esos tres partidos anunciaron su intención de abrir negociaciones para un pacto de Gobierno.
Informes de agencias difundidos en la noche del lunes señalan que el SPD de Berlín desea comenzar las conversaciones de coalición.
Los Verdes dieron luz verde a esas conversaciones en un congreso extraordinario del partido, donde la moción recibió un respaldo mayoritario. La Izquierda votará sobre la misma propuesta dentro de dos semanas, en su propio congreso extraordinario. Las negociaciones podrían arrancar a comienzos de noviembre.
El foco de la controversia está en la actitud que adoptan algunos miembros de La Izquierda frente al antisemitismo. La Unión Demócrata Cristiana (CDU), la formación conservadora del canciller Friedrich Merz, también se muestra contrariada porque, según cálculos, existiría una alternativa de coalición con Los Verdes y el SPD. El distanciamiento de los socialdemócratas respecto de su socio en el Gobierno federal provoca el malestar de varios conservadores.
La Izquierda se impuso en las elecciones para la Cámara de Diputados de Berlín el 20 de septiembre, logrando el 25,7% de los votos y quedando por delante de la CDU, Los Verdes y el SPD. Su resultado superó con creces el obtenido en 2023, impulsado en gran medida por la crisis de la vivienda y los altos costos de los alquileres.
Una iniciativa controvertida plantea «socializar» alrededor de 160.000 viviendas privadas propiedad de grandes empresas, es decir, transferirlas al dominio público. Ese paso obligaría al Estado a desembolsar miles de millones en indemnizaciones y no está claro que la propuesta sortee los obstáculos judiciales. Los tres potenciales socios apoyan la medida.
También está en discusión si el SPD y Los Verdes podrán gobernar junto a La Izquierda. Sectores de la bancada de ese partido en el Parlamento berlines y en el Bundestag mantienen posturas muy críticas hacia Israel. Además, se han atribuido al diputado de La Izquierda en el Parlamento nacional, Ferat Koçak, presuntos vínculos con el clan criminal Remmo.
Thorsten Frei, líder del grupo parlamentario de la CDU y de su socia bávara la CSU en el Bundestag, declaró en la televisión pública ARD que le parecía «extraño» buscar una coalición con La Izquierda cuando no resulta imprescindible. Añadió que las tres fuerzas necesitaron cuatro encuentros preliminares para concluir que el antisemitismo está mal: «Con un partido así no se puede colaborar. Y creo que también hace falta un mensaje claro».
Germany’s Merkel:
I think there is a difference between Die Linke and the AfD.
There are members of Die Linke who hold views I cannot share, particularly when it comes to antisemitism.
But generally speaking, I would say their views are, by and large, not contrary to our constitution.
With the AfD, I have far greater doubts.
I would have made that compromise with the Left Party, and I believe we should not cooperate with the AfD.
— Clash Report (@clashreport) October 16, 2026
El ministro de Estado alemán para la Cultura, Wolfram Weimer, fue aún más categórico. En un comentario en el diario sensacionalista Bild recordó que La Izquierda proviene del partido comunista que gobernó la antigua RDA, el SED. «El partido sucesor del SED abre de par en par las puertas al antisemitismo. En Berlín, lugar donde se planificó y ejecutó el Holocausto, ese posicionamiento no puede gobernar», escribió, una comparación que muestra el tono agudizado del debate.
Matthias Miersch, líder del grupo parlamentario del SPD en el Bundestag, manifestó en ARD que aún tenía «dudas considerables». A su juicio, algunos sectores de La Izquierda no han dejado suficientemente clara su postura respecto al antisemitismo y a la delincuencia vinculada a clanes. El SPD, añadió, debe escoger con cautela a sus socios.
Un número importante de jóvenes berlineses se ha afiliado a La Izquierda. Muchos de ellos defienden la creación de un Estado palestino y critican la política del Gobierno de Israel. Algunos llegan incluso a poner en duda el derecho a la existencia del Estado de Israel, algo que otras formaciones consideran esencial y que, por la historia del país, constituye una cuestión de Estado para Alemania.
Elif Eralp ha mostrado en repetidas ocasiones su rechazo a cualquier forma de antisemitismo, aunque las incertidumbres persisten. La copresidenta nacional de Los Verdes, Franziska Brantner, valoró la declaración en contra del antisemitismo pero exigió que se aplique de manera consistente: «De lo contrario, no podrá haber un gobierno estable», advirtió.
Por su parte, el dirigente de la CSU, Markus Söder, respondió con dureza aludiendo a un «muro cortafuego» o a un «cordón sanitario» frente a la extrema izquierda, así como ante la ultraderecha. En un encuentro de las juventudes conservadoras en Bonn afirmó: «El frente rojo está ahí desde ayer y oficialmente».
Insistió en que no consentirá que «nuestra hermosa Alemania» caiga en manos de fuerzas radicales y propuso excluir cualquier colaboración con La Izquierda, tal como ya se hace con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). «Si hablamos de ‘cordón sanitario’ (barrera política frente a la ultraderecha), hace falta uno también hacia la izquierda», afirmó.
Todo apunta a que la capital seguirá inmersa en la agitación política durante un tiempo prolongado.




