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Deuda pública, tasas y política comercial de Brasil: retos económicos para Bolsonaro y Lula

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Escrito por:Franco LópezPeriodista del área Economía en BioBioChile
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La información es de:Agencia EFEAgencia española de noticias

El próximo presidente de Brasil, ya sea el candidato opositor Flávio Bolsonaro o el mandatario en ejercicio, Luiz Inácio Lula da Silva, tendrá por delante la tarea de ordenar las finanzas públicas en un escenario de creciente endeudamiento estatal.

Reducir el endeudamiento, bajar las tasas de interés, impulsar una reforma laboral y reenfocar la relación comercial con Estados Unidos figuran entre los principales desafíos económicos del gobierno entrante, que se decidirá en la segunda vuelta electoral de este domingo.

1. Contener el endeudamiento

El déficit fiscal alcanza el 9,48% del PIB y la deuda pública, el 82,9%. Ambos indicadores siguen una trayectoria al alza y representan la amenaza más grave para las cuentas estatales.

Los dos aspirantes prometen aplicar disciplina fiscal desde 2027, aunque sus propuestas son divergentes y carecen de explicaciones detalladas.

Lula apuesta por una estrategia desarrollista: aumentar la inversión pública para reactivar la economía y así elevar la recaudación, lo que, según su plan de Gobierno, permitiría sostener las políticas sociales.

Por su parte, Bolsonaro plantea un “tijeretazo” de 200.000 millones de reales (cerca de US$40.000 millones) en el gasto público, lo que equivale al 3% del presupuesto estatal para 2026, y asegura que el ajuste no afectará a los programas sociales.

En el programa de Bolsonaro está prevista la supresión de al menos diez ministerios y una reducción del tamaño del aparato estatal.

2. Tasas de interés elevadas

Las tasas de interés se sitúan en el 13,75% y preocupan a todas las fuerzas políticas por su impacto en el empeoramiento del déficit, por el freno que representan para la inversión y por cómo incrementan el endeudamiento de los hogares.

El Banco Central ha recortado levemente los tipos, pero la persistente inquietud por la inflación (4,58% interanual), en un contexto de altos precios de los combustibles, ha limitado la rapidez con la que puede relajarse la política monetaria.

Andre Borges | EFE

3. El dilema de la reforma tributaria

En 2027 se implementará un nuevo impuesto indirecto destinado a simplificar el sistema fiscal y a aumentar la recaudación. Según cálculos iniciales del Gobierno de Lula, el IVA rondaría el 28%, aunque la tasa oficial todavía no ha sido comunicada.

Bolsonaro propone una “revisión” de la reforma tributaria aprobada el año pasado y un IVA más bajo. Además, plantea eliminar por decreto centenares de tasas y regulaciones que, a su juicio, “ahogan” a los emprendedores.

4. Negociaciones comerciales con la Administración Trump de EEUU

Brasil se encuentra en pleno diálogo con Estados Unidos, su segundo socio comercial, para intentar levantar los aranceles que impuso la Administración de Donald Trump, medidas que en buena parte se han fundamentado en motivos políticos.

Bolsonaro, cercano políticamente al republicano, asegura que podría alcanzar un acuerdo con mayor facilidad que el Gobierno actual; Lula, en cambio, acusa a su rival de ser “entreguista”.

5. Jornada laboral más corta

La semana pasada el Congreso Nacional aprobó una reforma laboral para reducir la jornada de 44 a 40 horas semanales.

La entrada en vigor de la norma, prevista para diciembre, representará un desafío para diversos sectores económicos, que advierten sobre el posible incremento de la inflación o del desempleo.

Simultáneamente, el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro ha propuesto legislar un nuevo tipo de contrato flexible que permita contratar trabajadores sin un mínimo de horas, una iniciativa que ha sido rechazada por los sindicatos.

6. Qué pasará con la minería y el petróleo

Brasil cuenta con la segunda reserva mundial de minerales críticos, aunque la industria aún está poco desarrollada. Ambos candidatos dicen que su prioridad es fortalecer una minería nacional que genere cadenas de valor dentro del país.

Bolsonaro enfatiza la necesidad de acelerar inversiones mediante acuerdos con empresas privadas extranjeras, mientras Lula enfatiza el control nacional sobre los recursos mineros.

En el ámbito petrolero, los dos respaldan inversiones en extracción y en refino, aunque plantean enfoques distintos en algunas propuestas.

Bolsonaro plantea autorizar la fracturación hidráulica para explotar petróleo no convencional. Lula, por su parte, busca que Petrobras recupere una red de estaciones de servicio para que el Estado tenga capacidad de controlar los precios.

7. Qué hacer con las empresas estatales

Varias empresas públicas se han convertido en un problema para la administración. Correos, al borde de la quiebra, es el caso más destacado.

Lula defiende conservar estas compañías y sanear sus finanzas, mientras Bolsonaro propugna privatizar o cerrar las que no juzgue esenciales.

Decenas de empresas están bajo examen, aunque ambos coinciden en que la petrolera Petrobras y el banco Caixa permanecerán bajo control público.