El exmandatario peruano Alejandro Toledo (2001-2006) fue urgentemente trasladado este miércoles (21.10.2026) desde la prisión donde cumple dos condenas por corrupción hasta un hospital, para recibir atención por motivos que no han sido informados de manera oficial.
Fue conducido en una ambulancia del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) desde la cárcel de Barbadillo, conocida como la prisión de los expresidentes de Perú por alojar actualmente a cuatro de ellos, hasta el Hospital II de Vitarte, ubicado en las cercanías del penal.
Toledo, de 81 años, bajó con dificultad de la ambulancia, con mascarilla y asistido por personal de salud, y se dirigió caminando hacia el centro médico, administrado por el seguro social Essalud, según un video compartido por el canal Latina Noticias en sus redes sociales.
Medios señalaron que el exmandatario sufrió un malestar mientras recibía la visita de familiares, y que fueron ellos quienes solicitaron su traslado a un hospital para evaluar su estado.
El hecho ocurre un día después de que Toledo recibiera en Barbadillo a su hija mayor, Chantal Toledo, de 44 años y residente en Estados Unidos, quien viajó a Lima para visitar a su padre acompañada por el hermano del exmandatario, Pedro Toledo.
Al igual que con Chantal, el expresidente también recibió hace algunos meses en la prisión a su hija menor, Zaraí, a quien reconoció como tal en medio de un escándalo mediático y un proceso judicial durante su ejercicio de la Presidencia.
Problemas cardíacos y cáncer
En tanto, su esposa Eliane Karp permanece en Israel desde la extradición de Toledo a Perú en 2023 y enfrenta una orden de captura internacional y prisión preventiva por el caso Ecoteva, vinculado a compras inmobiliarias hechas a través de una empresa creada en Costa Rica por su madre, Eva Fernenbug, y un testaferro del exmandatario con aportes de la brasileña Odebrecht.
A comienzos de este mes, Karp volvió a pedir a la presidenta Keiko Fujimori un indulto humanitario para Toledo, asegurando que su estado de salud es «muy grave».
La ex primera dama, de origen belga, afirmó que Toledo «tiene que cuidar su problema cardíaco, el problema de su cáncer», por el que fue operado en Estados Unidos, además de un nuevo y grave problema neurológico, los cuales necesitan ser atendidos «por médicos muy especializados».
Toledo cumple dos condenas por lavado de activos relacionadas con los casos Odebrecht y Ecoteva en la prisión de Barbadillo, donde también están detenidos los exgobernantes Martín Vizcarra (2018-2020) y Pedro Castillo (2021-2022), y en los últimos meses ha registrado diversos problemas de salud que su esposa atribuye, además, al estrés y la ansiedad.
El primer proceso en su contra se abrió en 2016 cuando estalló el escándalo de los sobornos y pagos irregulares de Odebrecht en varios países de Latinoamérica, pero el exgobernante no llegó a prisión hasta 2023, cuando se concretó su extradición desde Estados Unidos, donde vivía con Karp.
En el primer juicio, Toledo fue sentenciado a 20 años y seis meses de prisión por colusión y lavado de dinero, y en el segundo proceso recibió el año pasado una pena de 13 años y cuatro meses por lavado de activos agravado.




