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Núñez busca detener intento de arrebatar al PS la presidencia del Senado tras sanción a Araya

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Escrito por:Alberto GonzálezPeriodista de Prensa en BioBioChile
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La información es de:Gonzalo OlguínPeriodista Radio Bío Bío Valparaíso. Corresponsal en Congreso Nacional

La presidenta del Senado, Paulina Núñez, trató de apaciguar las tensiones en la Cámara Alta y los persistentes rumores sobre una posible ruptura del acuerdo administrativo del Senado, mientras un grupo de parlamentarios oficialistas evalúa la alternativa de impedir que el Partido Socialista presida la corporación en 2027.

La senadora de Renovación Nacional fue una de las principales impulsoras del entendimiento con el Partido Socialista, que en parte le permitió acceder a la testera de la Cámara Alta, y se ha comprometido a velar por el cumplimiento del pacto que colocaría al senador Alfonso De Urresti como su sucesor en marzo del próximo año.

La intención de romper el acuerdo se apoya en la idea de que las negociaciones por algunas presidencias clave se hicieron mencionando nombres concretos. Arturo Squella y Andrés Longton han exhibido un documento con las rúbricas de todos los jefes de comité, en el que aparece Pedro Araya para presidir durante el primer año, situación que, según sostienen, se habría incumplido con su salida y la llegada de Vlado Mirosevic.

«Quizás la senadora no contaba con toda la información», dijo Longton el miércoles. Este jueves, Paulina Núñez afirmó, con una sonrisa, que esa versión no se ajusta y enfatizó un elemento clave: la primera negociación sobre los cupos en las comisiones se realizó por partidos y no de forma nominal.

La senadora por Antofagasta se ubicó así en la vereda opuesta a Squella y Longton y aseguró que el acuerdo de gobernabilidad será respetado.

«Obviamente, también interesa que los acuerdos se cumplan y este es un acuerdo de gobernabilidad y se va a cumplir. Cuando se firmó el acuerdo fue por partidos, sin nombres; ese es el original. No tengo ninguna duda de que el acuerdo se seguirá cumpliendo», afirmó.

Uno de los rumores recurrentes en los pasillos del Senado sostiene que las derechas podrían intentar adelantar las presidencias de Luciano Cruz-Coke o Javier Macaya, los otros dos nombres que encabezarán la corporación durante este período, demorando así la llegada de la única presidencia opositora.

Fuentes cercanas a Pedro Araya aseguran que el senador ha comunicado que no tiene ningún interés en una ‘vendetta’ en la que aparezca como opción para presidir el Senado con el apoyo de la derecha.

Los senadores socialistas han optado por no seguir alimentando el debate y consideran el asunto zanjado. Juan Luis Castro señaló el miércoles que el uso de una facultad reglamentaria que poseen todos los comités para efectuar reemplazos no modifica en nada las reglas del acuerdo.

El diputado socialista Marcos Ilabaca —representante de la Región de Los Ríos, al igual que De Urresti— afirmó que la derecha buscará cualquier pretexto para poner fin al entendimiento.

«El rol de la presidencia de la Comisión de Constitución del Senado estaba previsto dentro de un marco de acuerdo político. Si a la derecha no le parece, que no sigan procurando excusas baratas para intentar desechar un acuerdo suscrito por los senadores», dijo.

El senador DC Iván Flores se alinea con la tesis de que las formas ‘sí importan’, como planteó la senadora PPD Ximena Órdenes. Él lo sabe bien porque, al igual que Pedro Araya, también firmó la reforma impulsada por Longton y Squella.

Relató el jueves que comunicó la situación a su comité y que en esa instancia, encabezada por Yasna Provoste y Claudia Pascual, no se adoptó ninguna medida disciplinaria en su contra.

En todo caso, sostiene que no encuentra motivo alguno para faltar a la palabra dada y no proseguir con el acuerdo vigente, aunque su comité no participó en su elaboración original.

«Lo que ayer manifestó una colega en la Sala —que las formas en política también importan, porque para honrar la política hay que partir cumpliendo los acuerdos— tiene igualmente relevancia en las formas», concluyó.

Puede que todo responda a la ira del momento, pero lo cierto es que Longton, Squella y, eventualmente, el propio Araya aún no han abandonado la fase de búsqueda de una alternativa para 2027.

Si mantienen esa intención, se enfrentarán directamente con la postura de la actual presidenta del Senado, que buscará preservar el entendimiento administrativo tal como está.