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Brasil define entre Lula y Bolsonaro: continuidad de la izquierda o impulso a la ola derechista en América

foto Alejandro Alarcón
Escrito por:Alejandro AlarcónPeriodista. Colaborador de BioBioChile.

Este domingo, más de 158 millones de brasileños votan por algo más que quién ocupará la presidencia. Luiz Inácio Lula da Silva podría alcanzar un cuarto mandato y mantener al país en la vereda de la izquierda. La alternativa es Flavio Bolsonaro, cuyo triunfo reforzaría la ola derechista que se ha extendido por la región y ha llegado al poder en distintos países latinoamericanos.

Al cierre de la primera vuelta, el presidente Lula, de 80 años, se enfadó como pocas veces en su vida y llegó a decir en privado que había enfrentado la peor campaña de su trayectoria. Sin embargo, su tenacidad para seguir en la contienda lo llevó a adoptar medidas drásticas, sobre las que periodistas brasileños han conversado estos días en distintos corrillos.

Consciente de que su contrincante, Flávio Bolsonaro, tenía una amplia ventaja en el terreno digital, Lula, de estilo analógico y sin siquiera un teléfono inteligente, optó por algo que puede resultar difícil incluso para quien ha vivido mucho y acumula experiencia: aceptar consejos y abandonar su zona de comodidad.

Para ello convocó a jóvenes representantes electos de su partido, buscó orientación de influencers vinculados al PT y dispuso que las estructuras tradicionales de la colectividad no limitaran la campaña a los esquemas de siempre.

Más que quedarse lamentando las denuncias contra META por supuestamente favorecer al hijo de Jair Bolsonaro, Lula se volcó a enfrentar la estrategia digital bolsonarista, que hasta entonces había invertido cinco veces más que el lulismo en ese ámbito. La maniobra parece haber dado frutos: los sondeos más recientes muestran un empate técnico entre los dos aspirantes.

En la votación de este domingo no solo se enfrentan dos visiones de Brasil; también se evalúa el giro drástico que dio el presidente a su campaña. Lula busca probar que, pese a su perfil poco digital, no es Biden y que a sus 80 años se ha comprometido seriamente a participar de forma activa en la contienda.

“En quince días se ha tomado más selfies que en toda su vida”, comentó Fernanda, una joven del Partido de los Trabajadores (PT) que integra el renovado equipo de campaña. La intensa agenda de cierre, con actos multitudinarios en Sao Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, fue parte de ese esfuerzo, al igual que enfrentarse directamente a su rival derechista en los debates.

En contra de la recomendación de su anterior equipo de campaña, Lula respondió a las acusaciones sobre corrupción en las familias, sobre todo en el primer debate cara a cara. Parecía querer contestar primero a los Bolsonaro y, a la vez, a quienes lo comparaban con Biden y aludían a posibles problemas asociados a su edad.

Este domingo se verá si el viraje estratégico bastó para remontar la contienda. En las calles de Sao Paulo ya se percibía el cambio durante los últimos días.

“Antes de la primera vuelta, el PT no mostraba tensión electoral y daba la impresión de que no se jugaba nada. La novedad es ese cambio”, dijo a RFI Joao Botelho, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Minas Gerais. Una victoria de Lula significaría continuidad y mantendría a Brasil, junto a México, como el último bastión de la izquierda en el renovado escenario político latinoamericano; si gana Bolsonaro, la ola derechista en Latinoamérica quedaría definitivamente afianzada.

Un total de 158 millones de brasileños puede participar en lo que se perfila como la elección más estrecha de la historia del país. Las mesas abrieron a las 08:00 y cerrarán a las 17:00, tras nueve horas de votación, el mismo horario que compartimos con Brasil.

Aunque la disputa es muy ajustada, el sistema de urnas electrónicas del Tribunal Superior Electoral, en uso desde 1996, permite conocer los resultados con rapidez una vez que termina la jornada. El equipo de enviados especiales de RFI a Brasil ha recogido estos días algunas claves planteadas por expertos y politólogos para entender el escenario:

33 millones de personas se abstuvieron en la primera vuelta

En Brasil votar es obligatorio, pero la multa por no hacerlo es demasiado baja para disuadir. En la primera vuelta se abstuvieron 33 millones de personas, con una mayor incidencia entre los sectores de menores ingresos, tradicionalmente más afines a Lula. El reto del presidente es movilizar a esos grupos populares para que acudan a las urnas este domingo. En ese contexto se enmarcan algunas ayudas y subsidios anunciados por Lula en los últimos días, criticados por la derecha, que los considera una compra de votos y una medida fiscal irresponsable.

La influencia de los debates

En una carrera que podría decidirse por unas pocas centésimas, los dos debates televisados de esta semana pueden tener un efecto decisivo. El más reciente se realizó el viernes por la noche en Río de Janeiro, y las encuestadoras no alcanzaron a medir sus consecuencias. Durante más de dos horas, el intercambio tuvo un tono más constructivo que el áspero encuentro anterior.

Lula destacó sus orígenes obreros, mientras Bolsonaro procuró mostrar una faceta más moderada. El poder adquisitivo fue el asunto central y una de las principales preocupaciones que se comentan en las calles del país. La clase media brasileña no siente que los indicadores macroeconómicos —entre ellos, un crecimiento cercano al 2% este año y un nivel récord de empleo— se reflejen en una mejora de su vida cotidiana. Flávio Bolsonaro ha buscado sacar partido de esa percepción en los debates.

La soberanía en el centro del debate

Las acusaciones contra META y las sospechas de que los intereses de Trump favorecerían a los Bolsonaro podrían provocar un efecto de respaldo al presidente brasileño. La soberanía es un tema especialmente sensible en Brasil, lo que quizá explique la cautela inusual del mandatario estadounidense en los días previos a la votación. También está en discusión el posible ingreso de Trump, junto con un nuevo gobierno bolsonarista, para explotar recursos como los minerales raros; sin embargo, el hijo de Bolsonaro ha evitado profundizar en ese asunto durante estos días.

El voto evangélico y el de las mujeres

Dos grupos de votantes son objeto de especial atención y cada uno podría inclinarse por uno de los candidatos. De acuerdo con Datafolha, el 62% de los evangélicos apoyará a Bolsonaro este domingo, dando prioridad a la defensa de la familia tradicional. Brasil cuenta con 47 millones de evangélicos, por lo que su voto resulta decisivo. Lula ha intentado recuperar el apoyo de este sector, que tuvo durante su primer mandato, pero que luego se desplazó hacia el bolsonarismo. En contraste, las mujeres y las minorías LGTB podrían inclinar la elección a favor del presidente. El electorado de Bolsonaro continúa compuesto mayoritariamente por hombres.

Bolsonaro y Lula | RFi
Bolsonaro y Lula | RFi