La iniciativa para que el guanaco vuelva a la cordillera de La Araucanía está cada vez más cerca de concretarse, gracias a la labor conjunta de la Fundación Luan y la Fundación Huilo Huilo.
Noviembre de 2026 será recordado por los habitantes de Lonquimay, en la región de La Araucanía, como un mes histórico: tras cien años de ausencia, los guanacos regresarán a un territorio que ocuparon durante miles de años, donde compartirán el hábitat con pumas, cóndores, muchas otras especies y también con los seres humanos.
El proyecto, iniciado en 2021, se prepara para alcanzar uno de sus principales hitos en los próximos días: llevar 20 ejemplares desde la reserva biológica Huilo Huilo, en la región de Los Ríos, hasta la reserva Huellas, en La Araucanía, según explicó Carlos Guerrero, representante de la Fundación Luan.
Una vez en Lonquimay, los animales pasarán dos años en un espacio cerrado, donde podrán aclimatarse y adaptarse al ecosistema. Durante ese periodo, por ejemplo, aprenderán a alimentarse de piñones de araucaria y de otras plantas propias de la cordillera.
La estadía servirá también para que residentes de la zona y alumnos de escuelas cercanas puedan visitarlos y conocer mejor a esta especie.
El plan contempla liberar a los guanacos hacia fines de 2028 en un área de cerca de 300 mil hectáreas, que abarca territorio chileno y argentino. También se proyecta mantener un grupo pequeño en la reserva biológica Huellas para continuar con la educación de la comunidad, impulsar el turismo y conservar un núcleo que contribuya al crecimiento de la población.
La trayectoria de la especie evidencia su gran resistencia y capacidad de adaptación: puede soportar temperaturas que van de los 20 grados bajo cero a los 40 grados sobre cero.
Ivon Reifschneider, presidenta de la Fundación Huilo Huilo, recordó que el luan —nombre que recibe en lengua tehuelche— vivió en todo Chile, pero distintas causas llevaron a su desaparición, sobre todo la acción humana. Actualmente, pueden observarse en libertad en Arica y Torres del Paine.
Los días 22 y 23 de octubre, estudiantes de la escuela de Liucura se trasladaron desde Lonquimay hasta la reserva Huilo Huilo, en Panguipulli, para conocer a los ejemplares que próximamente llegarán a su comuna. La alumna Emily Catrileo destacó la experiencia.
El alcalde de Lonquimay, Eduardo Yáñez, señaló que el guanaco forma parte de la cultura mapuche pehuenche y que su retorno también podría favorecer el turismo y abrir nuevas oportunidades de ingresos para las familias locales.
Al guanaco también se le llama el jardinero del bosque, pues esparce semillas, contribuye a la recuperación de las praderas y, al cortar el pasto, ayuda a prevenir grandes incendios forestales.
El puma considera al guanaco una posible presa, pero quienes lideran el proyecto no ven esto como una amenaza. Más bien, la presencia del animal permitiría recuperar la cadena alimentaria alterada por la acción humana.
De hecho, se espera que el retorno del guanaco reduzca los ataques de pumas al ganado de las familias de la zona.





