Cuatro meses antes de la inesperada salida de Flávio Bolsonaro rumbo a Estados Unidos, Brasil ya había sido escenario de otra partida sigilosa: la del abogado Willer Tomaz.
Mientras la atención internacional se concentra en la llegada del hijo del expresidente a Florida, su paso por Puerto Iguazú y los preparativos del viaje, una operación similar ya había sido puesta a prueba en agosto por este integrante del entorno bolsonarista, considerado el operador más influyente de la derecha brasileña.
Medios brasileños lo localizaron en Miami y se acercaron para preguntarle cuándo volvería a su país a responder por las causas abiertas en su contra. Tomaz esbozó una pequeña sonrisa y contestó sin rodeos: “Eso no es de su incumbencia”.
Para entender los mecanismos que hicieron posible la salida de Bolsonaro y del abogado, es preciso conocer a Tomaz, una figura poco familiar para muchos países latinoamericanos, pero de gran relevancia en los círculos de poder de Brasilia. Su historia arrancó en Taguatinga, una ciudad satélite en las afueras de la capital, donde trabajaba reparando computadoras.
En menos de diez años, luego de obtener su título de abogado, estableció un estudio jurídico de gran peso, Willer Tomaz Advogados Associados, compró un grupo de medios en el estado de Maranhão y pasó a ser el operador financiero del bloque parlamentario llamado “Centrão”, una alianza de partidos “pragmáticos” que maneja el presupuesto del Congreso.
Tomaz ya tenía antecedentes judiciales: en 2017 fue detenido preventivamente durante la Operación Patmos, acusado de tratar de sobornar a un fiscal para detener pesquisas relacionadas con el grupo frigorífico JBS. La causa prescribió en 2021.
Resulta llamativa la semejanza entre Tomaz y el penalista Francisco Oneto, conocido en las redes argentinas como “abogado nivel Dios”. En el ecosistema digital argentino se le atribuye una actitud imperturbable frente a situaciones judiciales críticas y habilidad para aprovechar los tecnicismos y vacíos legales como protección en causas difíciles, tanto ante los tribunales como frente a la opinión pública.
El operador bolsonarista tiene una habilidad parecida a la de Oneto, aunque en Brasil no se dice “nivel Dios” de quienes consiguen lo que parece imposible. Allí se usa el término “Cósmico”. Por esa razón, en los círculos influyentes brasileños, a Tomaz se lo conocía —o se lo conocía hasta hace poco— como el “Operador Cósmico”.
Lavagem de dinheiro – O ministro do Supremo Alexandre de Moraes mandou bloquear até R$ 6 bilhões do advogado Willer Tomaz. Ele e o senador Flávio Bolsonaro, candidato do PL à Presidência, são investigados por lavagem de dinheiro, com uso de casas de apostas.
Moraes também deu prazo de 24 horas para os bancos informem os dados de todas as empresas do advogado, incluindo titulares das contas e antigos e atuais correntistas – em especial da Alcazar. A Polícia Federal encontrou um e-mail que mostra que Flávio Bolsonaro foi usuário master de uma conta bancária da Alcazar.
Alexandre de Moraes também mandou suspender os passaportes e as atividades empresariais de Willer Tomaz. Segundo investigadores, o advogado saiu do Brasil para Miami, nos Estados Unidos, em 21 de agosto, logo depois de uma fase da Operação Sem Desconto, sobre fraudes no INSS. Não há registro de retorno. Willer também é investigado por lavagem de dinheiro nas fraudes do INSS.
A defesa de Willer Tomaz afirmou que as determinações são desproporcionais e escancaram uma fishing expedition – a busca indiscriminada de provas – em pleno período eleitoral. Declarou, também, que Willer não tem relação com as fraudes do INSS; que o bloqueio de até R$ 6 bilhões é uma cifra aleatória, sem correspondência com seu patrimônio; que a suspensão de todas as suas empresas impõe punição antecipada, sem acusação, processo ou condenação.
A defesa declarou ainda que é falsa a informação de que Flávio Bolsonaro seria usuário master da conta da Alcazar e que os dois são amigos, e um nunca movimentou recursos do outro.
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— g1 (@g1) October 25, 2026
El fraude relacionado con Willer Tomaz
Para explicar en parte la huida de Flávio Bolsonaro, primero hay que revisar por qué Willer Tomaz salió de Brasil en agosto. La investigación judicial que precipitó su partida fue denominada Operación “Sem Desconto” (Sin Descuento). La Policía Federal (PF) descubrió un fraude contra el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS), la entidad estatal brasileña responsable de la previsión social, por un monto superior a 1.200 millones de dólares.
La trama contemplaba la compra de voluntades dentro del Estado brasileño, la participación de empresarios de sitios de apuestas en línea y una plataforma de pagos digitales que, según las sospechas, pertenecería al propio Tomaz. La PF determinó que el abogado no ejecutaba directamente el fraude, sino que diseñaba su estrategia financiera y recurría a la personalidad jurídica de falsas mutuales y organizaciones civiles para infiltrarse en el sistema del INSS.
Tomaz se vinculó con Antônio Carlos Camilo Antunes, director de informática del organismo, para superar las barreras de control estatales. El funcionario habría permitido incorporar líneas de código a los servidores públicos que procesan las pensiones, haciendo posible que se descontaran automáticamente pequeñas cantidades de los pagos de millones de jubilados brasileños.
El sistema operaba mediante deducciones mensuales casi imperceptibles, presentadas como seguros o servicios asistenciales que los jubilados nunca habían solicitado ni contratado. Como los montos eran reducidos, no generaban reclamos, hasta que alguien denunció la situación. Cuando la Justicia brasileña calculó el descuento acumulado entre el conjunto de pensionados y el período estimado de la maniobra, el fraude llegó a sumar 1.200 millones de dólares.
En agosto de este año, la PF recibió autorización para inspeccionar un hangar privado de Tomaz en el aeropuerto internacional de Brasilia. Tras retirar un panel de madera que ocultaba el acceso, los agentes encontraron una cámara acorazada secreta, con blindaje, estanterías y una contadora de billetes.
Cuando se realizó el operativo, la sala estaba vacía, supuestamente porque alguien había filtrado de antemano la orden judicial. Ese margen permitió a Tomaz tomar un vuelo comercial hacia Florida como turista. Así se adelantó a la decisión del Supremo Tribunal Federal que, unas semanas después, dispuso congelar sus bienes por 1.200 millones de dólares y dejar sin efecto su pasaporte.





