Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo, padeció el robo más cuantioso de activos digitales registrado hasta ahora. “Un atacante extrajo cerca de 6.360 millones de dólares de las carteras de Binance en diez cadenas de bloques, y la mayor parte del monto fue sustraída en unos 20 minutos”, señaló el jueves por la noche, 29 de octubre, la firma estadounidense de análisis blockchain TRM.
Tras el incidente, compañías especializadas en análisis de blockchain y ciberseguridad responsabilizaron del ataque a TraderTraitor, un grupo relacionado con el Gobierno norcoreano. “Hacemos esta afirmación con gran certeza”, indicó TRM, destacada empresa estadounidense del rubro, que describió al presunto responsable como la unidad de hackers de élite de Pyongyang.
TRM afirmó que “diversos rasgos de este ataque son similares a los de robos previos atribuidos a Corea del Norte, entre ellos el hackeo de Bybit”, otra casa de cambio de criptomonedas que perdió 1.500 millones de dólares en febrero al ser vulnerada. El FBI atribuyó ese ciberataque a Corea del Norte y a TraderTraitor.
Por su parte, Chainalysis también consideró que el ataque contra Binance fue “probablemente obra del grupo TraderTraitor de la RPDC [República Popular Democrática de Corea]”, escribió en X Jonathan Levin, cofundador y director ejecutivo de la compañía.
En un comunicado, la firma singapurense Pangolin Intelligence, dedicada a investigar amenazas cibernéticas contra el sector cripto, manifestó que “casi con seguridad” “Corea del Norte está detrás del ataque” y señaló, en concreto, a “un grupo norcoreano conocido como TraderTraitor”.
Estos señalamientos vuelven a poner el foco en la Oficina 121, considerada la élite de hackers norcoreanos, y en su presunta participación en delitos cibernéticos.
Binance has begun recovering affected assets for users and continues to work with law enforcement, issuers, blockchain intelligence firms and industry partners to trace, freeze and recover additional funds.
The company has already publicly committed to cover losses through company funds in the prior announcement.
Binance has already reserved over $6.34B of company funds to cover this incident. $5B of these funds are already held in the exact token assets that were impacted. We are completing the purchase of the remaining amount by buying token assets through market channels and OTC channels. We are doing this to match the format of the remaining token assets and address any asset shortfalls. This step can take longer because some tokens may have low liquidity and OTC settlement also takes time. We will share more progress as soon as we can.
These figures do not include frozen or protected assets, which remain subject to ongoing recovery and verification. Currently, $3bn has been frozen, with thanks to our industry partners. We are working with partners and law enforcement to recover the frozen assets.We will continue to use company resources to cover confirmed shortfall and will provide further verified updates as recovery efforts progress. Ultimately, all user funds will be verified publicly through our Proof of Reserves.
We will weather this storm. Thank you for the support.
— Binance (@binance) October 30, 2026
La Oficina 121 norcoreana
La información disponible sobre esta organización procede de testimonios de desertores que escaparon a Corea del Sur y de reportes de inteligencia elaborados por Estados Unidos y sus aliados.
“El régimen norcoreano promueve activamente a los hackers más destacados para integrarlos a la Oficina 121”, escribió en 2022 la australiana Anna Fifield en su libro El gran sucesor, dedicado a las vías de financiamiento del régimen de Kim Jong Un.
En 2014, Washington sospechó que la Oficina 121 había organizado un ataque contra Sony en represalia por la película The Interview, que ridiculiza al líder Kim Jong-un y recaudó casi un millón de dólares en su estreno en cines estadounidenses.
Esta unidad depende de la Dirección General de Reconocimiento, organismo de inteligencia controlado por la casta militar que gobierna el país.
De acuerdo con desertores, muchos integrantes de la Oficina 121 son seleccionados en la prestigiosa Universidad de Automatización de Pyongyang. Las autoridades eligen a los alumnos más sobresalientes en informática entre los cien que se gradúan en cada promoción. A partir de los 17 años, los jóvenes escogidos se forman en el “arte” de la ciberguerra.
Estimaciones de Corea del Sur y Estados Unidos calculan que actualmente el grupo reúne a unos 6.000 hackers, considerados la élite militar del régimen. Aunque el ejército norcoreano es uno de los más grandes del mundo, también figura entre los más atrasados.
Los aviones, tanques y fusiles heredados de la Guerra Fría se complementan con la amenaza nuclear constante de Pyongyang y con las capacidades de la Oficina 121. Sus integrantes reciben un sueldo y gozan de un nivel de vida acorde con la posición privilegiada que ocupan en la estructura militar del país asiático.
Just hours after crypto exchange Binance said it had been the victim of the biggest cyber heist in history, fingers were pointing to a familiar name: North Korea. 🔗 https://t.co/4sdfhWd939 https://t.co/n5uNKMSJvG
— The Wall Street Journal (@WSJ) October 30, 2026
“La meta última de la estrategia cibernética de Corea del Norte es conseguir atacar la infraestructura de Corea del Sur y Estados Unidos”, declaró a medios surcoreanos Kim Heung-kwang, desertor norcoreano y exprofesor de ciencias informáticas, quien escapó al Sur en 2004.
En 2013, un virus afectó a más de 30 mil computadores de bancos y medios de comunicación surcoreanos, de manera similar al ataque que Sony sufrió ese mismo año.
La acción se adjudicó al grupo de ‘hacktivistas’ norcoreanos Dark Seoul. La firma de ciberseguridad Symantec afirmó entonces que la agrupación tenía una capacidad excepcional para ejecutar ataques de alto perfil y mantenerlos durante largos periodos. Se cree que los hackers de Dark Seoul operan como satélites de la Oficina 121.
Cabe recordar que Corea del Norte ha negado durante décadas tanto la existencia de esta unidad como su responsabilidad en ciberataques.




