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Gran Concepción
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Cada 3 de noviembre se conmemora a nivel mundial el día del joyero y relojero.
En Concepción, uno de los relojeros más emblemáticos es Mario Sauré, quien con 50 años de experiencia, nos contó parte de su historia y de su trabajo.
Precisión, pulso, concentración y paciencia es lo que dijo se debe tener para ejercer este oficio, que ya no se dicta como carrera en Chile. En su caso, se inició siendo un niño, al ver a su tío trabajar. Posteriormente, estudió cuatro años en Santiago y egresó como técnico relojero.
Sauré explicó que la posibilidad de reparar un reloj depende de los repuestos disponibles, solo encontrándose en la región Metropolitana, en poca cantidad.
En ese sentido, entregó algunas recomendaciones para el cuidado de los relojes y expresó que los trabajos más frecuentes que realiza son los cambios de pila, limpieza y mantenciones.
Mario relató que ha arreglado relojes de más de 100 años y que suelen llegarle ejemplares antiguos heredados que desean conservarse como recuerdo familiar. En ese sentido, dijo con orgullo que ha atendido a varias generaciones de una misma familia, pudiendo evidenciar nos solo los cambios tecnológicos de este rubro, sino que también las evolución de la ciudad y de sus habitantes.
"Un buen reloj te distingue a la persona", puntualizó.