La presencia de hielo en una zona poco visible del avión pudo desencadenar una reacción aerodinámica extrema que culminó con el accidente de un jet privado en Florida, Estados Unidos, donde nueve personas fallecieron el domingo 1 de noviembre.
Esta es una de las teorías que consideran especialistas en aviación, mientras los investigadores buscan esclarecer lo ocurrido en los últimos minutos del vuelo.
La teoría del hielo acumulado en la cola
Una posible explicación es la pérdida de sustentación del estabilizador horizontal de cola, llamada tailplane stall en inglés. Este fenómeno puede modificar de forma repentina la respuesta de una aeronave y hacer que su nariz apunte bruscamente hacia abajo.
Dan Diggins, expiloto e investigador de seguridad aérea, expuso esta posibilidad en una entrevista con la cadena estadounidense WWSB, publicada el 2 de noviembre. A juicio del especialista, el estabilizador horizontal del Learjet 60 pudo acumular hielo antes de que la tripulación pidiera subir de 35.000 a 37.000 pies de altitud (de 10,7 a 11,3 kilómetros).
Diggins indicó que el cambio de potencia y las variaciones en las condiciones de vuelo durante el ascenso pudieron modificar el ángulo de ataque del estabilizador y hacerle perder sustentación. Como consecuencia, el morro del avión podría haberse inclinado con fuerza hacia abajo, dando inicio a un descenso pronunciado y dejando a los pilotos escaso margen para reaccionar.
El especialista añadió que la tripulación quizá no habría advertido la acumulación de hielo en esa superficie, pues no siempre hay alertas específicas que indiquen el riesgo de una pérdida de sustentación del estabilizador horizontal.
¿De qué manera el hielo puede causar un accidente aéreo?
La teoría coincide con información técnica de organismos aeronáuticos. En su circular AC 20-73A, dedicada a la protección de aeronaves frente al hielo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) trata específicamente la pérdida de sustentación de un estabilizador horizontal contaminado por hielo (Ice-Contaminated Horizontal Stabilizer Stall, en inglés).
El texto señala que incluso una pequeña cantidad de hielo en el borde delantero de esta superficie puede cambiar el flujo de aire y reducir el ángulo de ataque al que se produce la pérdida de sustentación.
Este riesgo es particularmente importante porque el estabilizador horizontal resulta esencial para conservar el equilibrio longitudinal del avión. Mientras las alas generan fuerza ascendente, el estabilizador ejerce una fuerza hacia abajo que contribuye a mantener la aeronave en posición.
Si el hielo perturba el flujo de aire sobre el estabilizador, esa fuerza puede desaparecer de manera repentina. En casos extremos, esto puede hacer que la nariz baje bruscamente y limitar de forma considerable el control del avión.
La NASA explica también este fenómeno en su recurso educativo A Pilot’s Guide to Inflight Icing. El material advierte que cantidades reducidas de hielo pueden afectar notablemente la aerodinámica de una aeronave y que el hielo en el estabilizador puede ocasionar cambios inesperados de cabeceo.
Según la agencia, aumentar la velocidad, variar la potencia de los motores o cambiar la configuración del avión puede elevar el ángulo de ataque del estabilizador contaminado y facilitar que pierda sustentación.
Qué condiciones encontró el Learjet antes del accidente
La información difundida por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) añade contexto a esta teoría.
En una rueda de prensa realizada el lunes 2 de noviembre, la entidad señaló que la tripulación del Learjet 60 comunicó que enfrentaba hielo ligero transparente y turbulencia moderada mientras volaba a unos 35.000 pies. También reportó variaciones de altitud cercanas a los 700 pies.
Más tarde, los pilotos informaron que atravesaban precipitaciones y pidieron permiso para ascender hasta los 37.000 pies (11,2 kilómetros). La autorización fue concedida, pero menos de 30 segundos después la tripulación avisó que descendía y declaró una emergencia.
En la reconstrucción inicial de la NTSB, los pilotos señalaron que el avión excedía su velocidad mientras caía rápidamente. Los registros indican, además, que el ritmo de descenso llegó a superar los 9 kilómetros por minuto.
La entidad confirmó asimismo que hay señales de que el avión pudo haberse desintegrado antes de tocar tierra, aunque sigue investigando en qué momento y por qué sucedió.
Una teoría que aún requiere confirmación
Entre las otras posibles causas mencionadas por especialistas figuran fallas en los sistemas antihielo o en el piloto automático.
El abogado especializado en aviación Pablo Rojas, de la firma Podhurst Orseck, dijo a NBC 6 South Florida que el hielo acumulado sin control en las alas o los motores puede reducir la sustentación.
También planteó que se investigue si algún sensor o pieza del piloto automático pudo influir en la pérdida de control.
Hasta el momento, los investigadores no han confirmado ninguna de estas hipótesis.




