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Elecciones intermedias en EE. UU.: cuatro claves para el futuro de la relación con Irán

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Escrito por:Bárbara HaasPeriodista Radio Bío Bío
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La información es de:Deutsche WelleMedio de comunicación alemán en convenio de colaboración con BioBioChile

El Partido Republicano de Estados Unidos encara las elecciones de mitad de mandato mientras el gobierno de Donald Trump parece no encontrar la manera de imponerse en la guerra contra Irán ni de alcanzar una salida diplomática al conflicto.

Una eventual pérdida del control del Congreso por parte de los republicanos dejaría al gobierno ante un panorama político muy distinto durante el resto del segundo mandato de Trump. Sin embargo, las decisiones sobre el curso de la guerra no dependen solo de Washington y Teherán.

Para analizar qué factores podrían inclinar la situación en Irán hacia la guerra o la paz, DW conversó con Omid Memarian, del centro de estudios DAWN, con sede en Washington y dedicado a impulsar una reforma de la política estadounidense hacia Medio Oriente; con la politóloga Leila Morovati, que vive en Finlandia; y con Babak Rezaeedaryakenari, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Leiden, en Países Bajos.

1. Elecciones de mitad de mandato en EE. UU.: ¿quedará Trump bajo más presión?

Si los demócratas triunfan, Trump tendría que dedicar más atención a los temas internos y el Congreso probablemente examinaría con mayor rigor el costo económico de la guerra, señala Memarian a DW. Aun así, el mandatario podría mantener ataques limitados contra Irán sin declarar oficialmente la guerra.

Memarian afirma que Trump intentará encontrar una salida que le permita “salvar las apariencias” después de los comicios del martes 3 de noviembre de 2026.

El analista dice que Irán está haciendo una “gran apuesta con alguien que no se comporta como un político convencional”. Esto hace más probable que se produzcan nuevos ataques.

Rezaeedaryakenari coincide en parte: “El presidente cuenta con amplias atribuciones y margen de maniobra, sobre todo en política exterior y al dirigir operaciones militares. Una derrota republicana, aun cuando aumente la presión del Congreso, no necesariamente evitará nuevos ataques”.

2. El bloqueo político en Israel eleva la presión sobre Netanyahu

Los comicios israelíes del 27 de octubre de 2026 concluyeron sin un ganador definido. Ni la coalición del primer ministro en funciones, Benjamin Netanyahu, ni el bloque que apoya al exjefe del Ejército israelí Gadi Eisenkot lograron la mayoría absoluta.

Para Memarian, la incertidumbre política podría empujar a Netanyahu a tomar decisiones de peso mientras aún está en el cargo. Por ello, el período de transición sería el momento “más frágil y peligroso” en caso de una nueva escalada.

Memarian estima que un cambio de gobierno israelí no transformaría de manera sustancial la política del país hacia Irán. Gadi Eisenkot, exjefe militar y principal rival de Netanyahu, “podría estar más dispuesto a seguir las directrices de Estados Unidos” y a estrechar la coordinación con Washington. Sin embargo, la relación con Trump es personal, y Eisenkot “ciertamente no será como Netanyahu, que podía venderle cualquier plan o escenario a Trump”.

3. El bloqueo nuclear: “La escalera de la tensión”

El programa nuclear de Irán continúa siendo el principal punto de desacuerdo entre ambos gobiernos: Estados Unidos no acepta la afirmación iraní de que sus actividades nucleares son exclusivamente civiles.

Además, las partes mantienen diferencias sobre la forma en que deberían llevarse adelante las negociaciones, explica Memarian.

“Washington pretende que las conversaciones no se limiten al programa nuclear iraní y que Irán acepte concesiones desde el comienzo”, afirma.

Irán, en cambio, pide que se levanten las sanciones y se liberen sus activos congelados antes de empezar a negociar sobre el tema nuclear. Memarian advierte que, si las posturas no se aproximan, crecerá el riesgo de que estalle otra guerra. Mientras no haya un acuerdo entre las partes sobre la agenda, probablemente continuarán “subiendo la escalera de la tensión”, indica el experto.

4. Estrecho de Ormuz: ¿la capacidad de presión iraní también entraña riesgos?

Antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel, a finales de febrero, cerca del 20 % del petróleo mundial pasaba por el estrecho de Ormuz. Desde entonces, Irán ha reducido considerablemente el tránsito de exportaciones energéticas por esta ruta marítima estratégica y aprovecha la situación para presionar a Estados Unidos e Israel.

Sin embargo, Memarian sostiene que las restricciones iraníes en el estrecho no bastarían, por sí solas, para desencadenar una escalada. Si las autoridades estadounidenses concluyen que necesitan un ataque más amplio para alterar los cálculos de Irán, cualquier incidente podría convertirse en un pretexto, explica.

Si Washington juzga que los riesgos son excesivos, podría imponer un bloqueo económico y mantener abierta la opción de negociar. En tal caso, “ni siquiera los episodios de tensión en el estrecho de Ormuz arrastrarían a Estados Unidos a la guerra”, asegura el analista.