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La Moneda intenta contener las disputas oficialistas por el significado de la lealtad al Gobierno

foto Noelia Ortega Sanhueza
Escrito por:Noelia Ortega SanhuezaPeriodista de Prensa en BioBioChile
foto Bárbara Paillal
La información es de:Bárbara PaillalPeriodista en Radio Bío Bío

El biministro Claudio Alvarado tenía este lunes una tarea clara: distender el ambiente entre los partidos que apoyan al Gobierno, luego de varios días de reproches cruzados por la permanencia del ministro de Seguridad, Fernando Rabat.

Con ese objetivo, convocó otra vez al comité político ampliado. La cita se produjo tras días en que Republicanos, Renovación Nacional (RN) y la UDI han debatido públicamente sobre qué implica ser leal al Gobierno e incluso se han desafiado a gobernar sin sus aliados.

Personas presentes en la reunión señalaron a Bío Bío que se trató de una conversación franca. Se expusieron los malestares que se habían acumulado en los últimos días, pero también hubo amplio consenso en un punto: el conflicto no debe seguir creciendo.

El mensaje consistió en abordar las diferencias internamente y volver a centrar el debate en cómo enmendar lo sucedido con las rebajas de condena a pederastas.

Qué significa la lealtad al Gobierno después de días de tensión política

Aunque Evópoli no participó, Chile Vamos optó por dejar la molestia “puertas afuera” y escuchar los planteamientos de Alvarado.

Desde la UDI, el senador Iván Moreira sostuvo que el oficialismo tiene que reconocer que integra un mismo Gobierno y que la lealtad se prueba, justamente, en las circunstancias difíciles.

“El oficialismo debe entender que somos parte de un Gobierno. Es en los momentos difíciles cuando se demuestra la lealtad”, recalcó.

En Renovación Nacional, en cambio, intentaron desplazar el foco de la discusión. Katherine Martorell, secretaria general de la colectividad, afirmó que no aceptarán que la atención siga apartándose hacia lo que describió como “guerrillas políticas”.

La colectividad agregó que su prioridad será evitar que se repita un episodio así, impulsar modificaciones legales y fortalecer la protección de las víctimas.

“Lo primero es impedir que esto vuelva a ocurrir. No vamos a permitir que la atención se desvíe hacia guerrillas políticas”, afirmó.

Arturo Squella se incorporó al comité cuando la reunión ya estaba avanzada. El líder de Republicanos, que en los últimos días también protagonizó uno de los enfrentamientos más ásperos del sector con el exministro Hernán Larraín, esta vez eligió moderar sus declaraciones.

Squella admitió que los dichos pueden afectar a quienes sostienen posturas diferentes y recordó su propia experiencia, luego de que tuviera que ofrecer disculpas por aquella controversia.

“Hay que procurar no hacer declaraciones que puedan tener consecuencias para personas con una posición distinta. Lo he vivido personalmente y lo hemos conversado”, señaló.

Sus palabras también se tradujeron en un llamado concreto. Consultado por recientes declaraciones de integrantes de su partido —entre ellas las del diputado Agustín Romero, quien dijo que en Chile Vamos solo hay lealtad cuando se busca algo a cambio—, Squella pidió a los republicanos moderar el tono y no abrir nuevos choques públicos con sus aliados.

El vocero de Gobierno ante los reproches dentro del oficialismo

En tanto, el vocero Gonzalo Arenas reconoció sin rodeos que al Gobierno le incomoda ver enfrentados a los partidos que lo respaldan y que esas disputas “se ven mal”.

De todas formas, defendió que existan diferencias políticas. La petición de La Moneda, precisó, es que se aborden en los espacios institucionales y no a través de una sucesión de recriminaciones públicas.

Así, el comité de este lunes se enfocó menos en coordinar la agenda legislativa y más en contener los daños. Alvarado intentó calmar los ánimos, mientras las colectividades reconocieron sus desacuerdos y se hicieron llamados mutuos a poner fin a las disputas públicas.

Para La Moneda, el desafío más complejo comienza ahora: ver si las directivas consiguen transmitir esa tregua a sus parlamentarios. Aunque la reunión ayudó a moderar el tono entre quienes participaron, será en las bancadas donde se definirá si la crisis en torno a Rabat deja de generar nuevas divisiones en el oficialismo.