La muerte de Jesús de Miguel, que ha conmocionado al mundo del fútbol, podría tener consecuencias judiciales. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional española ha iniciado una investigación sobre el fuerte choque entre el delantero del CD Tenerife y Jesús Owono, portero del Andorra, durante el partido celebrado el lunes 2 de noviembre en el estadio Heliodoro Rodríguez López.
El asunto ya está en manos de la justicia, y las autoridades buscan determinar cómo se produjo la acción que acabó con la vida del futbolista madrileño.
La jugada terminó de forma dramática. En los últimos instantes del encuentro, De Miguel se dirigía hacia la portería contraria sin ningún rival por delante, tras rebasar el mediocampo. Owono salió para intentar llegar al balón y los dos jugadores chocaron con violencia. La rodilla del guardameta impactó en el pecho del delantero, que se desplomó de inmediato sobre el césped.
Las lesiones fueron tan graves que De Miguel sufrió un paro cardíaco. El personal médico logró reanimarlo inicialmente y fue llevado de urgencia a la UCI del Hospital de La Candelaria. Pese a que los primeros reportes indicaban que estaba “estable dentro de la gravedad”, su condición se deterioró a lo largo de la noche.
El CD Tenerife informó posteriormente de que el jugador se encontraba en peligro de muerte. A las 8:00 horas locales del martes, el club confirmó su fallecimiento tras sufrir un empeoramiento neurológico.
La noticia ha causado una gran consternación en el fútbol español. Equipos, compañeros y futbolistas de distintas categorías han lamentado la muerte del delantero de 30 años, padre de una niña. El Andorra, por su parte, ha comunicado que su portero está «devastado» por lo ocurrido.
¿Podría el portero del Andorra enfrentarse a la justicia?
Además de las consecuencias deportivas y humanas de la tragedia, la investigación policial plantea la cuestión de una posible responsabilidad penal de Jesús Owono. La Policía Nacional ha abierto diligencias por un presunto delito de homicidio imprudente, por lo que la acción será examinada por la justicia.
Entre las pruebas que se estudiarán figura el acta arbitral del encuentro. El documento señala que el guardameta fue expulsado por impactar con la pierna elevada y utilizar “fuerza excesiva cuando el balón estaba en disputa”.
El relato arbitral no describe de manera explícita una agresión deliberada, un factor que podría ser clave para esclarecer lo ocurrido y determinar si hubo responsabilidad penal. La investigación tendrá que examinar las circunstancias del choque y la conducta de ambos jugadores mientras disputaban el balón.
En este contexto, el artículo 142 del Código Penal español prevé penas de uno a cuatro años de prisión para quien provoque la muerte de otra persona por imprudencia grave. Si la imprudencia se considera menos grave, la ley contempla una multa de tres a 18 meses.
No obstante, que se haya producido una muerte y que la acción haya sido sancionada en el ámbito deportivo no supone por sí solo que exista responsabilidad penal. Habrá que establecer si la conducta de Owono superó los riesgos habituales de la competición y si encaja en alguno de los supuestos previstos por la ley.




