El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) dio a conocer un informe en el que evalúa la pertinencia de las metas anuales del Balance Estructural (BE) y del nivel prudente de deuda fijados por el Gobierno.
El Balance Estructural es una regla que vincula el gasto fiscal con los ingresos estructurales, es decir, los que recibiría el Estado si la economía avanzara al ritmo tendencial de largo plazo y si los precios del cobre y el molibdeno se ubicaran en sus niveles tendenciales de mediano plazo.
Con esta regla se busca evitar que los ciclos económicos afecten el gasto estatal.
El Decreto de Política Fiscal del Gobierno fija las metas de BE en un déficit estructural de 2,6% del PIB en 2026, 1,8% en 2027, 1,7% en 2028, 1,6% en 2029 y 1,5% en 2030.
En cuanto al nivel prudente de deuda pública —el endeudamiento que el Fisco podría asumir sin poner en riesgo las finanzas públicas—, se conservó el límite de 45% del PIB.
El CFA evalúa los objetivos fiscales del Ejecutivo
En este escenario, el CFA valoró que el Decreto de Política Fiscal mantenga sin cambios el nivel prudente de deuda y que las metas de BE consideren una reducción gradual del déficit.
“Las metas de BE apuntan en la dirección correcta”, afirmaron.
Sin embargo, mientras la Dirección de Presupuestos (Dipres) calcula que la deuda permanecerá estable por debajo del 45%, el Consejo Fiscal Autónomo reiteró que, según sus estimaciones, hay un 50% de probabilidad de que se rebase ese umbral en 2029 y una probabilidad cercana al 55% en 2030.
El CFA señaló que la pertinencia de las metas fiscales estará sujeta a cuatro factores: que se cumplan “irrestrictamente” las metas de BE, para lo cual habrá que adoptar medidas adicionales que permitan cerrar las holguras negativas; que se concrete la proyección de crecimiento de Hacienda, de 3,2% para 2027-2030; que se contengan otros requerimientos de capital, estimados en un promedio de 0,49% del PIB entre 2026 y 2030; y que exista “una gestión fiscal consistente y adaptable frente a contingencias adversas, considerando los riesgos de incumplimiento de las proyecciones y la incertidumbre sobre la trayectoria de la deuda”.
Asimismo, insistieron en que la consolidación fiscal debe lograr un equilibrio entre impulsar el crecimiento potencial, reducir la evasión y la elusión, establecer nuevas fuentes estructurales de ingresos y mejorar la eficiencia o ajustar el gasto público y los requerimientos bajo la línea.
También propuso divulgar cada año una estrategia de financiamiento que incluya metas de mediano plazo y detalle los costos y riesgos asociados a la composición de la deuda pública.
Entre los elementos que podrían elevar la deuda, mencionó los riesgos macroeconómicos y financieros externos, un crecimiento inferior al previsto, obstáculos para reducir el gasto y presiones estructurales, además de un encarecimiento del refinanciamiento de la deuda.
En cambio, si el precio del cobre continúa subiendo, esto podría ayudar a estabilizar la deuda.




