Según un informe difundido este jueves por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), menos del 40 % de los chilenos afirma sentirse seguro al caminar solo por la noche, en comparación con siete de cada diez personas en el mundo. Además, el 73 % de la población experimenta un temor considerable frente a la delincuencia.
El estudio, titulado ‘El miedo al delito en Chile‘, examinó los factores que explican el aumento de la delincuencia y sus efectos en el país suramericano, considerado tradicionalmente uno de los más seguros de la región.
“Los chilenos y las chilenas sienten miedo. Los análisis estadísticos indican que los desórdenes, la intensidad de las situaciones violentas que se perciben en el barrio y la impresión de que la delincuencia va en aumento figuran entre los factores que mejor predicen ese temor”, afirmó Georgiana Braga-Orillard, representante residente del PNUD en el país.
El informe señaló que, en todo el mundo, siete de cada diez personas se sienten seguras al caminar solas de noche; en Chile, en cambio, menos de cuatro de cada diez comparten esa sensación.
Cómo ha cambiado la percepción de seguridad
Braga explicó que la percepción de seguridad en Chile se transformó entre el estallido social —periodo de protestas multitudinarias y disturbios ocurridos entre 2019 y 2020— y la pandemia de Covid-19. En ese tiempo, los ciudadanos comenzaron a relacionarse de otra forma con su entorno y a verlo como algo “más amenazante”.
El informe indicó que el 62 % de los chilenos dijo que evita salir de noche por miedo a ser víctima de un delito.
“Esta cifra refleja actividades que se abandonan, reuniones que se aplazan, espacios públicos que dejan de recibir cuidados y, además, el impacto sobre la economía”, destacó la representante.
El documento también advierte que en el país se ha extendido la idea de que los delitos son más violentos, que las instituciones no ofrecen respuesta cuando se requiere y que los criterios antes utilizados para identificar lugares seguros o inseguros ya no son fiables.
“El miedo no define la identidad chilena y el país no debe resignarse a convivir con el temor a la delincuencia”, sostuvo Braga al concluir. Asimismo, planteó que las respuestas deben ir más allá de los ciclos electorales, incorporar una perspectiva de género y facilitar el acceso a recursos de protección.
El actual mandatario chileno, José Antonio Kast, asumió el cargo en marzo pasado después de una campaña centrada en un discurso de mano dura frente a la delincuencia y la inmigración irregular.
En los últimos años, distintas actividades ilícitas han permitido que el crimen organizado eche raíces en Chile, convirtiéndose en una de las principales inquietudes del Ejecutivo.





