Después de las elecciones de medio mandato en EEUU, los dirigentes de Teherán no esperan que Washington modifique su política. En cambio, algunos interpretan la victoria demócrata en el Congreso como un mensaje contundente contra la guerra.
En un mensaje escrito, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, afirmó que la derrota republicana en las elecciones de medio mandato estadounidenses no pondrá fin a la hostilidad de ese país hacia Irán.
A su juicio, quienes esperan que cambie la actitud de EEUU o la postura de sus partidos y grupos parlamentarios respecto a Irán «están muy equivocados».
Mohammad Sadegh Javadi Hesar, periodista y miembro del partido reformista Etemad-e Melli, dijo a DW que Irán «no modificará ahora su postura solo porque los republicanos hayan perdido la mayoría. La decisión de poner fin al conflicto se tomará en EEUU, mientras Irán seguirá defendiendo sus exigencias».
Un «cambio de régimen en EEUU»
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, interpretó el resultado electoral como una señal de que los estadounidenses han tomado conciencia del costo de vida y, por eso, se oponen a la guerra. «Respaldamos ese mensaje», escribió en X.
Mohsen Rezaee, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, sostuvo que Teherán venció al presidente estadounidense Donald Trump no solo en el campo de batalla y en el estrecho de Ormuz, sino también en Washington. «Quien se enfrenta a Irán paga las consecuencias, desde el campo de batalla hasta la puerta de su propia casa», publicó Rezaee en X.
Trump había afirmado que la guerra buscaba provocar un cambio de régimen en Irán. Ese objetivo «se ha cumplido, pero en EEUU», ironizó el medio iraní Etelaat Online, que planteó si Washington continuará recurriendo a la fuerza militar o intentará abordar el conflicto con presión económica y negociaciones diplomáticas.
Un paralelismo histórico: Carter y Trump
Por otro lado, la agencia Mehr News Agency (MNA), que depende de la Organización de Propaganda Islámica de Irán (Sazman-e Tablighat-e Eslami), comparó históricamente las derrotas electorales de Jimmy Carter y Donald Trump.
El texto evoca la crisis de los rehenes que tuvo lugar durante el mandato de Carter. En 1979, estudiantes revolucionarios de Irán ocuparon la embajada estadounidense en Teherán y retuvieron a decenas de ciudadanos de EEUU.
Al año siguiente, la administración de Carter intentó rescatarlos mediante una operación militar que fracasó. A finales de 1980, Carter perdió las elecciones presidenciales ante Ronald Reagan. «El fracaso de aquella operación militar mostró que los recursos militares de EEUU no podían resolver la crisis», afirma el artículo.
Demócratas y republicanos frente a Irán
La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, señaló por su parte que «no existe diferencia entre elefantes y burros», en alusión a los emblemas de los partidos Demócrata y Republicano. Según Tasnim, ambas formaciones mantienen una postura parecida hacia Irán.
«EEUU es una superpotencia y ejerce una fuerza hegemónica. Por ello, lo que ocurre allí repercute en todo el mundo: de México y Canadá a la Unión Europea, y también en China y, por supuesto, Oriente Medio», explicó a DW Hossein Alizadeh, analista político y experto en relaciones internacionales. Alizadeh trabajó durante 22 años en el servicio diplomático iraní; en septiembre de 2010 renunció en protesta contra el régimen y desde entonces reside exiliado en Finlandia.
Las consecuencias de la guerra en todo el planeta
Alizadeh considera improbable que EEUU intensifique la acción militar. También señala que, a diferencia de Trump, los demócratas defendieron un acuerdo diplomático con Teherán. En 2015, durante la presidencia de Barack Obama, se firmó un pacto nuclear que sometió las actividades atómicas iraníes a la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Trump, sin embargo, se retiró unilateralmente del acuerdo durante su primer mandato.
A su entender, ni los demócratas ni los aliados de EEUU habrían apoyado una guerra contra Irán, dadas sus consecuencias: «Los efectos negativos de la guerra ya son evidentes».
El cierre iraní del estrecho de Ormuz, la principal ruta petrolera comercial del mundo, ha provocado que en todo el planeta aumenten los precios de la gasolina, la energía y los alimentos. Aun así, advierte: «No es fácil saber qué ocurrirá en los próximos días».





