Arabia Saudita comunicó el 8 de noviembre que había interceptado varios misiles dirigidos contra su territorio, en medio de una nueva intensificación de los choques con los rebeldes hutíes de Yemen. El grupo se atribuyó un ataque contra el distrito financiero de Riad, que dañó un edificio de la petrolera estatal Aramco. Por otro lado, Emiratos Árabes Unidos informó que rescató a 22 tripulantes de un carguero que se incendió en el mar de Omán, mientras aumenta la inseguridad para el tráfico comercial marítimo en Medio Oriente.
El ataque pone de relieve la creciente exposición de las instalaciones estratégicas sauditas y amenaza sus ambiciosos objetivos de transformación económica.
El distrito financiero Rey Abdalá (KAFD), emblema de la modernización económica del reino, fue blanco este domingo 8 de noviembre de un ataque reivindicado por los rebeldes hutíes yemeníes. Fragmentos de proyectiles interceptados cayeron sobre el lugar y dañaron varios pisos de un edificio administrativo de Saudi Aramco, rompiendo ventanas y afectando la estructura.
El Ministerio de Energía saudita confirmó lo ocurrido, pero señaló que los daños fueron menores y que no hubo muertos ni personas heridas.
La coalición militar encabezada por Riad dijo que sus defensas aéreas derribaron durante la madrugada dos misiles balísticos y dos misiles de crucero que se dirigían a la capital y a otras zonas del país. Además, anunció que interceptó otro proyectil en la Provincia Oriental, área donde se encuentran gran parte de las reservas de petróleo sauditas.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Saree, también confirmó las operaciones y afirmó que los blancos incluían el distrito financiero, el aeropuerto internacional de Riad, instalaciones de Aramco y la ciudad de Abqaiq.
Los hutíes presentaron los ataques como una respuesta a los bombardeos sauditas sobre localidades yemeníes, que, según las autoridades del país, causaron al menos 33 muertes el sábado. Riad dijo que está investigando lo sucedido.
La presión sobre la infraestructura petrolera y la Visión 2030
El ataque al complejo financiero de Riad reviste especial importancia por el peso simbólico y estratégico del lugar. El KAFD reúne empresas nacionales e internacionales destacadas, entidades financieras, la bolsa saudita y oficinas relacionadas con el Fondo de Inversión Pública, uno de los principales motores económicos del reino.
El complejo es también una de las manifestaciones más visibles de la Visión 2030, el plan de gran alcance promovido por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán para diversificar la economía y disminuir su dependencia del petróleo. El analista Andreas Krieg, de la consultora MENA Analytica, considera que el ataque afecta tanto a Aramco como a la credibilidad de ese proyecto de transformación.
La repetición de ataques contra instalaciones petroleras, refinerías, depósitos y sedes corporativas incrementa la percepción de riesgo entre los inversores y plantea dudas sobre la capacidad de Riad para proteger infraestructuras estratégicas. Ataques previos, de hecho, llevaron a suspender por un tiempo las clases presenciales y algunas actividades gubernamentales, cuya reanudación comenzó este domingo.
Un conflicto regional que pone en riesgo la seguridad marítima
La escalada ocurre en medio de una confrontación cada vez mayor entre Arabia Saudita y los hutíes, un movimiento apoyado por Irán que controla Saná desde 2014. La tregua que había ayudado a contener los combates desde 2022 se debilitó en julio pasado, después de que fuerzas vinculadas al Gobierno yemení respaldado por Riad atacaran el aeropuerto de la capital.
Desde entonces, los rebeldes han aumentado los ataques con misiles y drones contra territorio saudita, instalaciones energéticas, aeropuertos y objetivos marítimos. La expansión de sus operaciones hacia el estrecho de uno de los principales corredores comerciales mundiales amplía el alcance internacional del conflicto, sobre todo por su cercanía a las rutas que unen el mar Rojo con el océano Índico.
En medio de esta situación, Emiratos Árabes Unidos informó que 22 tripulantes fueron rescatados después de que se desatara un incendio en un carguero en el mar de Omán, un nuevo incidente que pone de manifiesto los peligros para el transporte marítimo regional.
Riad procura respaldo militar sin cerrar la puerta a la diplomacia
Con los ataques en aumento, Arabia Saudita ha pedido apoyo militar y defensivo a varios aliados, incluidos Estados Unidos, países europeos y gobiernos de Medio Oriente. En octubre, Reino Unido anunció que enviaría aviones de combate para cumplir misiones defensivas y proteger las ciudades sauditas.
A la vez, Riad procura impedir que los enfrentamientos desemboquen en una guerra regional de mayor escala. El mes pasado, representantes sauditas, turcos y paquistaníes se reunieron con autoridades iraníes en Teherán para analizar opciones de seguridad regional, y el Gobierno iraní confirmó que mantiene conversaciones con Arabia Saudita.
No obstante, el aumento de los ataques hutíes y las represalias sauditas obstaculizan los esfuerzos diplomáticos. Naciones Unidas calcula que la reanudación de los ataques en Yemen ha dejado más de 1.600 muertos y más de 300.000 personas desplazadas.
El ataque al centro financiero de Riad demuestra que el conflicto sigue extendiendo sus efectos más allá de Yemen y amenaza tanto la estabilidad energética como las principales rutas comerciales de Medio Oriente.





