Algo que sin duda despertó curiosidad tras el incendio de la Catedral de Notre Dame, en París, Francia, fue que la cruz del altar resultó completamente intacta. El hecho ha sido calificado por la gente como un «acto divino».
Sin embargo, la explicación es mucho más sencilla y mundana. La cruz en cuestión, está hecha de oro, metal cuyo punto de fusión se encuentra en los 1.064°C. En otras palabras, la temperatura de la cruz no subió lo suficiente como para que esta sufriera daños, a pesar de haber estado rodeada de llamas durante horas.



