Simón Grez Sala, de 25 años, fue atropellado el 7 de abril de 2013 y quedó con graves secuelas motoras, imposibilitado de valerse por sí mismo. Por esto, y tras pasar 45 días en coma, requiere terapias diarias en su hogar, para avanzar en su recuperación.
De acuerdo a lo consignado por BioBioChile, su familia se encuentra en medio de una disputa legal con la isapre Consalud, a la que acusan de reducir a la mitad, las prestaciones de salud por cobertura adicional para enfermedades catastróficas (CAEC), que recibe el joven al encontrarse con hospitalización domiciliaria.
Esto, a pesar de un recurso de protección acogido por la Corte de Apelaciones de Concepción, en la que se exigió a la isapre a seguir entregando la cobertura en junio pasado.
Ximena Salas, madre de Simón, dijo al medio citado que esto les ha generado deudas millonarias y que, en el último tiempo, han asumido el pago de los kinesiólogos que tratan a su hijo, por cuenta propia.
La mujer agregó que la medida por parte de la isapre, se debería a «unos informes que hicieron los médicos que Simón había tenido una leve mejoría del 30%».
Además de los kinesiólogos, el equipo requerido por Simón consiste de un fonoaudiólogo para deglución, otro para fonación y un terapeuta ocupacional.
De acuerdo a la madre, el trato con Consalud siempre ha sido complicado, considerando que desde un inicio se negaron a conceder la hospitalización domiciliaria a su hijo, lo que derivó en una demanda en la Intendencia de Fondos y Seguros Previsionales de Salud, tras lo cual se otorgó el traslado a su casa desde el Hospital Clínico del Sur, en 2014.
La hospitalización domiciliaria ha tenido que ser renovada por la familia cada seis meses, mientras que la isapre buscó negar la cobertura en 2016, por lo que se presentó un recurso de protección que fue acogido por la Corte penquista, ordenando mantener todo igual.
En específico, las secuelas que sufrió Simón tras el atropello, son un politraumatismo, un tec grave, daño axonal difuso, hemorragia periventricular, contusión tronco encefálico, contusión pulmonar y fractura cerrada de tibia derecha, consignó el medio citado.
Ximena recordó que desde entonces, su hijo no habla y la única palabra que logra pronunciar es «no». A raíz de eesto, ha aprendido a comunicarse a través de parpadeos, donde dos significan «sí», y solo uno, «no». Esto ultimo fue posible gracias a un sistema de comunicación Iribond costeado junto a una silla de ruedas, por un bingo que realizaron las fonoaudiólogas del joven en octubre de 2018.
Entre los aspectos positivos de su recuperación, Simón ahora está alimentándose por la boca, luego de pasar varios años con una traqueostomía.
BioBioChile consignó que trató de comunicarse con la isapre Consalud para obtener su versión del caso. Sin embargo, no obtuvieron respuesta.




