El 8 de octubre de 1879 se registró la Batalla de Angamos, en la que se capturó el monitor Huáscar, un buque clave para Perú durante la Guerra del Pacífico y que pasó al control de Chile tras un duro enfrentamiento. A través de los últimos 140 años, el país vecino ha emitido más de una solicitud de devolución de la nave, son embargo, ninguna de ellas ha sido formal.
La más reciente, consignó BioBioChile, ocurrió en junio de 2016. En aquella oportunidad, el Congreso peruano presentó una solicitud para trasladar el buque desde Talcahuano al puerto de Paracas en 2021, con motivo de la celebración de los 200 años de ese país.
La moción fue apoyada por al menos 50 parlamentarios, quienes pidieron al entonces presidente, Ollanta Humala, que solicitara al Gobierno chileno el préstamo del buque. Uno de los impulsores de la idea, el excongresista Daniel Mora, señaló en su momento que dicha acción sería un «gesto de buena voluntad y confianza mutua» entre ambos países.
No obstante, la antiguedad del Huáscar y su calificación como Reliquia Histórica, por tratarse de un museo flotante, habría dificultado el traslado, lo que también fue respaldado por parlamentarios tanto chilenos como peruanos. Finalmente, este préstamo no prosperó.
Transformación en museo
Luego de su captura en 1879, el Huáscar siguió sirviendo en la Armada hasta 1910, participando incluso en la Guerra Civil de 1891. En ese entonces, de acuerdo al medio citado, la nave se encontraba abandonada y en malas condiciones, por lo que se tomó la decisión de restaurarla y convertirla en un museo.
Luego de los trabajos de renovación, el buque se abrió al público en 1935. De acuerdo al comandante Alejandro Niklitschek, la nave no solamente se considera como un museo, sino que también como un «santuario», por lo que significa en materia histórica y por las personas que perdieron la vida a bordo. Respecto a esto, la segunda cubierta del Huáscar cuenta con un altar para honrar y recordar a los caídos, tanto chilenos como peruanos, durante la batalla.

A través de su historia, el monitor ha recibido dos restauraciones importantes, en 1951 y 1971, las cuales no solamente consistieron de reparaciones estructurales, sino que le dieron el aspecto que se conoce hoy en día.
Todo esto le ha permitido al Huáscar, tras 155 años desde su construcción, mantenerse a flote por cuenta propia, lo que lo convierte en uno de los monitores más antiguos del mundo con estas características, de acuerdo a BioBioChile.
El acorazado está fondeado frente a la Base Naval con cuatro anclas, las cuales lo salvaron de ser arrastrado por el tsunami de 2010. El comandante Niklitschek aseguró que si bien se cortaron algunas de sus cadenas, no sufrió daños.
El buque también es uno de los museos más visitados del país, con cerca de 150 mil visitantes al año, entre los cuales también figuran peruanos.
La cubierta está adornada con cañones -no originales del Huáscar-, botes salvavidas y placas en sitios que sufrieron impactos de bala o explosiones de granadas. Los atractivos más importantes, son los sitios en donde cayeron los comandantes Miguel Grau, y Arturo Prat.
La segunda cubierta consiste de al menos cinco cámaras adornadas con réplicas de pinturas que ilustran la Guerra del Pacífico y la misma Batalla de Angamos, donde fue capturado el monitor. También se puede acceder a la sala de máquinas y a la habitación del comandante Grau.









