Ya se han perdido 1.600 empleos este año en el pequeño y mediano sector maderero del sur de Chile, como consecuencia de la crisis que atraviesa el sector. La última firma que cerró, la semana pasada, lo hizo tras 37 años de historia.
Se trata de Maderas Río Colorado, consignó BioBioChile; una empresa sólida, que a principios de este año tenía 120 trabajadores. Las bajas ventas los llevaron a reducir un turno, y la semana pasada se declararon en quiebra.
El dueño de la empresa, Osvaldo Leiva, señaló que lucharon por seguir en el negocio, pero que esta crisis externa es la más fuerte que han atravesado.
En tanto, el intendente Sergio Giacaman dijo este viernes que no están solos, durante la inauguración en Infor, del primer laboratorio en Chile de madera estructural, que pretende disminuir las brechas tecnológicas y productivas de la pyme del aserrío.
La autoridad agregó que desde la Seremi de Agricultura se están ejecutando medidas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
El gremio de Pymemad nació hace una década, y desde entonces ha advertido de señales preocupantes que han deteriorado el negocio de este sector. Su presidente, Michelle Esquerré, señaló al medio citado que la crisis responde a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero que hay factores que la hacen más cruda, como la concentración económica del país.
Asimismo, Esquerré aseguró que impulsar la construcción en madera habría sido una gran ayuda, pero prevalecen el hormigón y el metalcon, materiales que además, tienen un impacto ambiental mucho mayor.
Al respecto, Fernando Raga, director ejecutivo del Instituto Forestal, indicó que el laboratorio inaugurado hoy, busca precisamente ayudar a cumplir la meta de duplicar la proporción de madera en la construcción de viviendas, industria e infraestructura pública.
Solamente en julio de este año, cerraron cuatro aserraderos de la región del Bío Bío, señaló BioBioChile. A esas alturas ya se hablaba de 4 mil empleos en riesgo.
Específicamente, se han concretado 1.600 pérdidas de empleo de manera directa. Esto sin contar las actividades asociadas a estas empresas, que exigen instrumentos del Estado que fomenten el desarrollo y les permitan modernizarse.



