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A seis años de su salida de la primera línea de la familia real británica, el príncipe Harry y Meghan Markle enfrentan una nueva etapa marcada por éxitos editoriales, millonarios contratos, proyectos que no lograron el impacto esperado y un vínculo con la monarquía que, pese a la distancia, nunca desapareció completamente.
En enero de 2020, el mundo conoció una decisión que remeció a la monarquía británica: el príncipe Harry y Meghan Markle anunciaban que darían un paso atrás como miembros activos de la familia real y que buscarían construir una vida más independiente.
El fenómeno fue bautizado rápidamente como “Megxit”, en referencia al Brexit, y durante los meses siguientes la pareja se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó un ambicioso proyecto personal y comercial.
Seis años después, la pregunta es inevitable: ¿lograron realmente la independencia y el éxito que buscaban?
Para Camila Álvarez, periodista y editora de Magazine de BioBioChile, el balance resulta bastante más complejo que las expectativas que existían al momento de su salida.
Harry y Meghan llegaron a Estados Unidos con una enorme exposición internacional y una marca personal prácticamente construida. A eso se sumaron acuerdos millonarios con plataformas como Netflix y Spotify, además de importantes oportunidades en el mundo editorial.
La estrategia parecía clara: aprovechar su popularidad para desarrollar una marca global alejada de las obligaciones y restricciones de la Corona.
Uno de los principales hitos de este proceso fue el documental “Harry & Meghan”, producido para Netflix, que generó una enorme expectación y volvió a poner a la pareja en el centro de la conversación internacional.
Más tarde, el príncipe Harry publicó “Spare”, libro de memorias que se convirtió en un fenómeno editorial y que permitió conocer desde su perspectiva aspectos desconocidos de su relación con la familia real.
Estos proyectos demostraron que el interés por Harry y Meghan seguía siendo enorme.
Pero también dejaron en evidencia una situación que ha marcado su trayectoria posterior: la atención mediática parece aumentar considerablemente cuando sus historias están relacionadas con la familia real británica.
La gran paradoja del proyecto de independencia de Harry y Meghan es que, aunque su objetivo era alejarse de la institución monárquica, buena parte de su éxito comercial continuó dependiendo de su relación con ella.
Cada declaración, entrevista, documental o publicación relacionada con la familia real vuelve a generar cobertura mundial.
En cambio, algunos de los proyectos desarrollados por la pareja cuando intentaron ampliar su campo de acción y abordar contenidos alejados de la monarquía tuvieron una repercusión considerablemente menor.
Esto plantea una pregunta incómoda para el proyecto Sussex: ¿es posible construir una marca completamente independiente cuando el principal elemento diferenciador de esa marca sigue siendo haber formado parte de la familia real británica?
El fenómeno Harry y Meghan también muestra una dificultad habitual en el mundo del entretenimiento: mantener el interés del público una vez que desaparece el elemento de novedad.
Durante sus primeros años en Estados Unidos, prácticamente cada movimiento de la pareja generaba titulares. Los contratos, las entrevistas y sus conflictos con la familia real alimentaban una cobertura permanente.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el desafío ha sido transformar esa enorme atención inicial en una plataforma de contenidos capaz de sostenerse por sí misma.
Para Camila Álvarez, este es precisamente uno de los puntos centrales para entender qué ocurrió con el denominado “sueño americano” de la pareja.
La relación con Inglaterra tampoco ha desaparecido.
Aunque Harry y Meghan construyeron su vida principalmente en Estados Unidos, el príncipe mantiene vínculos familiares y personales con el Reino Unido. La situación se vuelve especialmente compleja considerando el deterioro de su relación con algunos integrantes de la familia real.
Un eventual regreso, aunque sea temporal, no significaría necesariamente recuperar el papel que tuvieron antes del “Megxit”.
Harry y Meghan ya no ocupan la misma posición dentro de la monarquía y su relación con la institución ha cambiado profundamente. Por eso, cualquier aparición en territorio británico vuelve a despertar interés y especulación sobre el futuro de la pareja.
Seis años después del “Megxit”, el balance parece estar lejos de ser blanco o negro.
Harry y Meghan consiguieron independencia económica, una enorme exposición internacional y la posibilidad de desarrollar proyectos propios. También protagonizaron algunos de los mayores fenómenos mediáticos y editoriales vinculados a la familia real en las últimas décadas.
Pero el objetivo de convertirse en un verdadero imperio mediático independiente ha enfrentado dificultades.
La paradoja permanece: cuanto más intentan desprenderse de la familia real, más evidente parece ser el valor comercial que todavía tiene su vínculo con ella.
Ahora, el desafío para los duques de Sussex será demostrar que pueden mantener la atención del público y construir una trayectoria propia que no dependa permanentemente de lo que ocurre dentro de Buckingham Palace.
Porque seis años después del “Megxit”, Harry y Meghan consiguieron salir de la primera línea de la monarquía, pero la monarquía nunca terminó de salir de la historia de Harry y Meghan.

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