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Estrés, arañazos y una disputa que llegó a tribunales: la historia detrás de la batalla por la custodia de Perseo

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foto Nilson Pereira
Nilson PereiraPeriodista Canal 9

La investigación de BBCL Investiga reconstruyó la disputa entre una expareja por el cuidado de un gato que adoptaron juntos. Lo que comenzó como un acuerdo de tenencia compartida terminó en una demanda judicial y en un fallo que puso en el centro del debate el bienestar de los animales como seres sintientes.

Lo que para muchas personas podría parecer una discusión doméstica por una mascota terminó transformándose en una particular batalla judicial.

Perseo, un gato adoptado por una pareja cuando aún mantenían una relación, se convirtió en el centro de una disputa entre ambos luego de su separación. La investigación de BBCL Investiga, realizada por la periodista Sandra Martínez Tapia, reconstruyó los antecedentes del conflicto, que incluyó problemas de salud del felino, acusaciones cruzadas, bloqueos, denuncias y hasta consecuencias emocionales para sus antiguos cuidadores.

Los nombres de los involucrados fueron modificados por el medio para proteger sus identidades.

De una adopción conjunta a la custodia compartida

La historia comenzó en septiembre de 2021, cuando Carlos y Catalina todavía eran pareja y decidieron adoptar un gato. Según los antecedentes expuestos en la investigación, fue Carlos quien tomó contacto con la persona que estaba regalando una camada y posteriormente se hizo cargo de parte importante de los gastos y preparativos para recibir al animal.

Perseo llegó a su nuevo hogar en octubre de ese año y, debido a que la pareja vivía en domicilios distintos, acordaron una modalidad de custodia compartida, con períodos de aproximadamente un mes en cada vivienda.

Durante un tiempo, la dinámica funcionó. Ambos establecieron rutinas para su alimentación, descanso, higiene y traslado, mientras Carlos sostuvo que continuó financiando gastos relacionados con la salud y alimentación del animal.

Sin embargo, comenzaron a aparecer problemas.

Vómitos, estrés y problemas de salud

Uno de los principales puntos de conflicto estuvo relacionado con la salud de Perseo.

De acuerdo con los antecedentes recopilados por BBCL Investiga, el gato presentó vómitos y problemas asociados a su alimentación y, posteriormente, tuvo otros episodios médicos.

En mayo de 2022 incluso se tragó una aguja con hilo mientras se encontraba en la casa de Carlos, situación que provocó vómitos y decaimiento, aunque finalmente logró recuperarse.

Con el paso del tiempo también surgieron diferencias respecto de sus cuidados y de la forma en que el animal reaccionaba a los traslados entre ambos hogares.

Uno de los elementos que posteriormente adquiriría especial relevancia en tribunales fue precisamente el supuesto estrés que le provocaba a Perseo cambiar de domicilio.

“Muy penca el gato”: los mensajes que quedaron como evidencia

Dentro de los antecedentes revisados por la investigación aparecen conversaciones entre la expareja.

En enero de 2022, Catalina le manifestó a Carlos que el gato estaba alterando sus rutinas de sueño y alimentación. En uno de esos mensajes llegó a describirlo, en tono coloquial, como un “gato penca”, expresión que terminó formando parte del llamativo título de la investigación.

Más allá de la anécdota, los mensajes y registros veterinarios fueron utilizados posteriormente para intentar reconstruir cómo había evolucionado la situación de Perseo y las dificultades que enfrentaba el animal.

La separación cambió completamente el escenario

La pareja terminó su relación en agosto de 2023, pero durante un período continuaron con el sistema de cuidado alternado.

Según la versión de Catalina, Perseo había sido desde un comienzo su mascota y el cuidado compartido se mantuvo porque ella permitió que Carlos y su familia siguieran vinculados al animal.

Carlos, en cambio, sostuvo que desde el inicio existió un acuerdo para compartir la tenencia y que él también había participado activamente en la crianza y financiamiento de Perseo.

La situación se tensionó definitivamente durante 2025.

Carlos manifestó su intención de quedarse con la custodia total de Perseo, argumentando, entre otras razones, que el gato necesitaba estabilidad y que continuar con el sistema de alternancia implicaba mantener el contacto entre ambos.

Catalina rechazó esa posibilidad.

El día en que Perseo dejó de ser compartido

En abril de 2025 se produjo uno de los episodios decisivos.

Según la investigación, Carlos decidió no devolver a Perseo después de interpretar determinadas acciones de Catalina como una señal de que ella pretendía quedarse definitivamente con el animal.

Finalmente, el gato fue entregado nuevamente, pero poco después Catalina comunicó que Perseo permanecería con ella, argumentando razones vinculadas tanto a su propia tranquilidad como al bienestar del felino.

Desde entonces, la comunicación entre ambos se quebró.

Carlos intentó volver a tener contacto con Perseo y, según los antecedentes de la investigación, también recurrió a familiares y otras vías para intentar verlo. La situación derivó además en una denuncia por violencia intrafamiliar, la que finalmente fue desestimada luego de que el abogado de Catalina no se presentara.

La disputa llegó a tribunales

Ante la imposibilidad de recuperar el contacto con Perseo, Carlos presentó en febrero de 2026 una demanda ante el Segundo Juzgado de Letras de Osorno.

Entre sus argumentos planteó que ambos habían acordado mantener la custodia compartida y aportó antecedentes destinados a demostrar su participación en la vida y cuidados del animal.

En primera instancia, el tribunal acogió su planteamiento y estableció un régimen de tenencia compartida, considerando que la inscripción de Catalina como responsable del animal no necesariamente significaba que fuera su propietaria exclusiva.

El fallo también introdujo un elemento particularmente relevante: el tribunal consideró que los animales son seres sintientes, capaces de generar vínculos afectivos, por lo que la solución no debía reducirse simplemente a determinar quién era el propietario.

La Corte de Apelaciones cambió el escenario

Catalina apeló la resolución y llevó el caso hasta la Corte de Apelaciones de Valdivia.

Su argumento central fue que la alternancia de hogares estaba perjudicando a Perseo. Según sostuvo su defensa, los traslados le provocaban estrés, temblores, vocalizaciones y micción involuntaria, mientras que desde que permanecía estable en su domicilio había logrado mayor tranquilidad.

La Corte finalmente revocó la decisión de primera instancia y determinó que Perseo debía permanecer con Catalina, poniendo el foco en su bienestar.

El tribunal destacó además la necesidad de avanzar hacia un cambio de paradigma respecto de la forma en que se entiende jurídicamente a los animales: aunque la legislación todavía los ubica dentro de la categoría de bienes muebles, la resolución puso énfasis en que se trata de seres vivos capaces de sentir dolor, placer y emociones.

¿Puede un gato convertirse en el centro de una disputa judicial?

El caso de Perseo abre una discusión que va mucho más allá de la historia de una expareja.

Cada vez son más frecuentes las situaciones en que perros y gatos son considerados integrantes de las familias, generando vínculos afectivos que pueden complicar la determinación de su cuidado cuando una pareja se separa.

La investigación de BBCL Investiga muestra precisamente esa tensión: entre la propiedad formal de un animal y el vínculo afectivo que las personas construyen con él.

En este caso, además, los tribunales debieron ponderar un elemento que adquirió especial importancia: no solo quién tenía derecho a quedarse con Perseo, sino qué alternativa resultaba más adecuada para su bienestar.

Así, una disputa que comenzó con un acuerdo de “un mes cada uno” terminó convirtiéndose en un caso judicial que instala una pregunta cada vez más relevante para las llamadas familias multiespecie: cuando una pareja se separa, ¿quién debe decidir con quién se queda la mascota y qué criterios deben utilizarse para tomar esa decisión?

Ese es precisamente uno de los aspectos que abordamos en Nuestra Casa junto a la periodista de investigación de BioBioChile Sandra Martínez Tapia, autora de la investigación que reconstruyó la particular batalla judicial por la custodia de Perseo.