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Kits blanqueadores de Internet: odontóloga advierte sobre sus riesgos y explica cuándo son seguros

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Nilson PereiraPeriodista Canal 9

El blanqueamiento dental puede ser un procedimiento seguro y efectivo cuando existe una evaluación previa, pero utilizar productos adquiridos por Internet sin conocer el estado de la boca puede provocar sensibilidad, irritación y daños en dientes y encías. La doctora Loreta Baldeig, especialista en rehabilitación oral, explica por qué antes de blanquear hay que diagnosticar.

La búsqueda de una sonrisa más blanca ha llevado a que cada vez más personas recurran a productos disponibles en Internet, como kits de blanqueamiento, geles, tiras y dispositivos de aplicación casera.

Aunque algunos de estos productos pueden generar resultados, no todos son apropiados para todas las personas. El principal problema aparece cuando el blanqueamiento se transforma en una forma de automedicación y se utiliza sin conocer previamente las condiciones de los dientes y las encías.

La doctora Loreta Baldeig, odontóloga especialista en rehabilitación oral, plantea que el blanqueamiento dental no debe ser considerado un procedimiento que simplemente consiste en aplicar un producto sobre los dientes. Antes de hacerlo, es necesario determinar qué está provocando el cambio de color y evaluar la salud bucal.

Antes de blanquear, hay que diagnosticar

Uno de los principales mensajes de la especialista es que no todas las manchas dentales responden de la misma manera al blanqueamiento.

El cambio de color puede estar relacionado con el consumo frecuente de café, té, vino o tabaco, pero también puede deberse a factores internos del diente, traumatismos, determinados medicamentos, alteraciones del esmalte o procesos propios del envejecimiento.

Por eso, aplicar directamente un producto blanqueador sin conocer el origen de la pigmentación puede significar que el tratamiento no entregue el resultado esperado.

Además, antes de realizar un blanqueamiento es importante revisar si existen caries, filtraciones, fracturas, problemas en las encías o desgaste dental.

“Primero hay que diagnosticar”, es la idea central que la especialista plantea frente a quienes buscan soluciones rápidas para conseguir una sonrisa más blanca.

¿Cómo funcionan los blanqueadores?

Los productos destinados al blanqueamiento dental utilizan sustancias capaces de actuar sobre las moléculas responsables de determinadas pigmentaciones.

En términos generales, los agentes blanqueadores penetran en el esmalte y la dentina y producen reacciones químicas que permiten modificar o reducir la apariencia de las manchas.

Sin embargo, mayor concentración no significa necesariamente un mejor resultado.

El tipo de producto, su concentración, el tiempo de exposición y las condiciones particulares de cada paciente son factores que deben considerarse para evitar efectos adversos.

Por esta razón, utilizar un producto comprado por Internet siguiendo únicamente las instrucciones del envase puede no ser suficiente para determinar si es adecuado para una persona en particular.

Sensibilidad dental: uno de los efectos más frecuentes

Uno de los efectos secundarios que pueden aparecer después de un blanqueamiento es la sensibilidad dental.

Puede manifestarse como una molestia o dolor breve al consumir alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o ácidas.

En muchos casos se trata de una reacción transitoria, pero la intensidad puede variar dependiendo de las características de cada paciente y del procedimiento utilizado.

El riesgo puede aumentar cuando una persona aplica productos con demasiada frecuencia, utiliza concentraciones inadecuadas o prolonga los tiempos de exposición buscando acelerar el resultado.

También puede producirse irritación de las encías cuando el producto entra en contacto con los tejidos blandos.

Cuidado con las promesas de resultados rápidos

El mercado de productos vendidos por Internet ofrece alternativas que prometen dientes considerablemente más blancos en pocos días.

Frente a estas ofertas, la recomendación es mantener una mirada crítica.

Un producto que funciona correctamente en una persona no necesariamente tendrá el mismo efecto en otra. Además, el color natural de los dientes y las restauraciones dentales existentes pueden limitar el resultado.

Coronas, carillas, puentes y obturaciones no responden al blanqueamiento de la misma manera que los dientes naturales, por lo que una persona que tiene restauraciones visibles puede terminar con diferencias de color después del procedimiento.

Esto hace todavía más importante realizar una evaluación antes de comenzar.

¿Entonces el blanqueamiento dental es seguro?

La respuesta no es necesariamente “sí” o “no”.

El blanqueamiento dental puede ser seguro y efectivo cuando se realiza de manera adecuada y considerando las condiciones de cada paciente.

El problema aparece cuando se utiliza como si fuera un producto cosmético completamente inocuo y se aplica sin supervisión o sin conocer el estado de la boca.

La evaluación odontológica permite determinar si la persona es candidata para el procedimiento, qué tipo de blanqueamiento resulta más apropiado y cuáles son las medidas necesarias para reducir las molestias.

También permite establecer expectativas realistas respecto del resultado.

Una sonrisa más blanca no siempre significa una sonrisa más sana

La especialista llama además a diferenciar entre estética y salud bucal.

Un diente puede tener un color diferente y estar completamente sano, mientras que una sonrisa aparentemente blanca puede presentar problemas de caries, enfermedad periodontal, desgaste u otras alteraciones.

Por eso, el objetivo no debería ser simplemente conseguir dientes lo más blancos posible, sino mantener una boca saludable y realizar procedimientos estéticos de manera responsable.

La recomendación antes de utilizar cualquier kit de blanqueamiento adquirido por Internet es sencilla: consultar primero con un odontólogo.

De esta manera se puede determinar el origen de las manchas, descartar problemas que necesiten tratamiento y definir si el blanqueamiento es realmente la alternativa adecuada.

En definitiva, el blanqueamiento dental no tiene por qué ser descartado, pero tampoco debería convertirse en automedicación estética. La clave está en conocer primero la condición de los dientes y las encías y, a partir de ese diagnóstico, elegir el procedimiento más seguro.