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Lobos marinos en alerta: ¿por qué cientos están varando en las costas de Chile?

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Nilson PereiraPeriodista Canal 9

El fenómeno de El Niño y el calentamiento global estarían alterando la disponibilidad de alimento en el océano, generando un efecto en cadena que afecta a distintas especies marinas. La Dra. Maritza Sepúlveda, investigadora de mamíferos marinos, explica las causas detrás del aumento de varamientos registrados en las costas chilenas.

Las costas de Chile están registrando un fenómeno que ha llamado la atención de científicos y autoridades: un aumento en los varamientos de lobos marinos, particularmente de ejemplares juveniles, en distintos sectores del litoral.

De acuerdo con los registros de Sernapesca, una de las zonas donde el incremento ha sido más evidente es la Región de Coquimbo. Durante este año se han contabilizado 244 ejemplares de lobo marino común, cifra muy superior a los cerca de 50 que históricamente se registran en un año normal. Del total, aproximadamente un 65% corresponde a animales fallecidos.

La situación tiene relación con un fenómeno de mayor escala: los cambios que está experimentando el ecosistema marino producto de El Niño y el calentamiento global.

La Dra. Maritza Sepúlveda, referente de la investigación de mamíferos marinos en Chile, explica que para comprender por qué los lobos marinos están llegando a las costas en estas condiciones es necesario mirar toda la cadena alimentaria del océano.

Un efecto en cadena

El fenómeno comienza mucho antes de que los animales aparezcan varados en una playa.

Una de las piezas fundamentales del ecosistema marino chileno es la surgencia costera, proceso mediante el cual aguas profundas, frías y ricas en nutrientes ascienden hacia la superficie.

Estos nutrientes permiten el crecimiento del fitoplancton, que constituye una de las bases de la cadena alimentaria marina. A partir de allí se alimenta el zooplancton y posteriormente distintas especies de peces, incluyendo sardinas, anchovetas y otros recursos que forman parte de la dieta de depredadores de mayor tamaño.

El problema es que El Niño puede debilitar este proceso, al generar condiciones oceánicas más cálidas que dificultan el ascenso de aguas profundas y nutrientes. La alteración de este mecanismo repercute progresivamente en los distintos niveles de la cadena alimentaria.

“Es un efecto en cadena”, es la idea central para entender lo que está ocurriendo.

Cuando disminuye la disponibilidad de alimento para los peces, estos pueden desplazarse hacia otras zonas en busca de mejores condiciones. Los cambios terminan afectando también a los depredadores que dependen de esas especies para alimentarse.

Los juveniles son los más vulnerables

Dentro de las poblaciones de lobos marinos, los ejemplares jóvenes se encuentran entre los más expuestos.

Los juveniles tienen menores reservas de grasa y todavía están desarrollando sus habilidades para conseguir alimento por sí mismos. Por esta razón, una reducción en la disponibilidad de peces puede afectar rápidamente su condición corporal.

Pero el impacto no se limita a los animales jóvenes.

Las hembras que están amamantando también requieren una importante cantidad de energía y alimento. Una disminución de los recursos disponibles puede afectar su capacidad para producir leche y, eventualmente, su reproducción.

El resultado puede ser un aumento de animales debilitados que terminan acercándose a las costas o varando.

El cambio climático puede intensificar el escenario

El actual fenómeno ocurre además en un contexto de cambio climático, lo que genera preocupación entre los especialistas.

El Niño es un fenómeno natural que se presenta de manera periódica, pero el aumento de las temperaturas del océano asociado al calentamiento global puede modificar la intensidad y las consecuencias de determinados eventos.

Investigaciones previas ya han demostrado que las condiciones ambientales pueden tener efectos importantes sobre los lobos marinos. En Chile, por ejemplo, estudios han relacionado las marejadas intensas con el aumento de varamientos de crías de lobos marinos, particularmente durante la temporada reproductiva.

Los lobos marinos cumplen además un importante papel dentro de los ecosistemas marinos y son considerados depredadores superiores, por lo que las alteraciones que experimentan pueden entregar información sobre el estado general del océano.

¿Qué podemos esperar durante los próximos meses?

La preocupación de los investigadores está puesta no solamente en la cantidad de animales que están varando actualmente, sino también en las consecuencias que este escenario podría tener sobre las poblaciones a mediano plazo.

Si las condiciones de menor disponibilidad de alimento se prolongan, los animales podrían enfrentar períodos prolongados de estrés nutricional, con consecuencias especialmente importantes para juveniles y hembras reproductoras.

La recuperación de las poblaciones tampoco necesariamente sería inmediata una vez que las condiciones oceánicas comiencen a normalizarse.

Por eso, el fenómeno de los varamientos no debe analizarse como un hecho aislado. Lo que ocurre con los lobos marinos es la expresión visible de cambios que están ocurriendo mucho más abajo, en la propia estructura y funcionamiento del ecosistema marino.

Para la Dra. Maritza Sepúlveda, comprender este fenómeno requiere precisamente ampliar la mirada: observar no solo al animal que llega a la playa, sino también las condiciones del océano, la disponibilidad de alimento y los cambios ambientales que están afectando a toda la cadena trófica.