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Nuestra Casa
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El uso frecuente de esta sustancia puede provocar inflamación severa de la vejiga, sangrado, incontinencia e incluso comprometer la función renal, advirtió un especialista en urología.
El consumo de ketamina puede generar graves consecuencias en el sistema urinario, especialmente cuando su uso se vuelve frecuente o prolongado. Así lo advirtió el urólogo de adultos Dr. Andrés Tapia Mingo, quien abordó en Nuestra Casa los daños que esta sustancia puede provocar en pacientes jóvenes.
Aunque la ketamina tiene un uso médico como anestésico y también se utiliza bajo estricta supervisión profesional en determinados tratamientos, su consumo fuera de un contexto clínico puede derivar en lesiones importantes, principalmente a nivel de la vejiga y las vías urinarias.
Según explicó el especialista, actualmente se están observando cuadros severos incluso en personas de entre 20 y 30 años.
Parte de la ketamina y sus metabolitos son eliminados a través de la orina. Su consumo frecuente puede generar una intensa inflamación de la pared de la vejiga, dando origen a un cuadro conocido como cistitis asociada a ketamina.
Entre las principales manifestaciones se encuentran el dolor y ardor al orinar, una necesidad constante y urgente de ir al baño, disminución de la capacidad de la vejiga y presencia de sangre en la orina.
En los casos más avanzados, explicó el especialista, el daño puede ser tan severo que algunas personas pierden progresivamente la capacidad de retener la orina, afectando de manera considerable su calidad de vida.
También pueden presentarse episodios de hematuria, es decir, sangrado urinario, además de inflamación y deterioro de los tejidos de la vejiga.
Una de las situaciones que más preocupa es que la propia acción analgésica de la ketamina puede contribuir a mantener el consumo. Algunas personas recurren nuevamente a la sustancia para disminuir temporalmente el dolor que, paradójicamente, puede estar siendo provocado por su uso reiterado.
Si la inflamación se mantiene en el tiempo, la vejiga puede desarrollar fibrosis, volviéndose más rígida y perdiendo su capacidad normal de almacenar orina.
Este deterioro puede aumentar la presión dentro del sistema urinario y terminar afectando los uréteres y los riñones.
En escenarios graves, el daño puede derivar en un deterioro de la función renal, una de las complicaciones de mayor riesgo asociadas al consumo crónico de ketamina.
Cuando las lesiones vesicales son irreversibles y los tratamientos conservadores dejan de ser efectivos, algunos pacientes pueden incluso requerir cirugías reconstructivas complejas. En los cuadros más extremos puede ser necesaria una cistectomía, procedimiento mediante el cual se extirpa la vejiga y se establece una nueva forma de derivación urinaria utilizando tejido intestinal.
Se trata de intervenciones habitualmente asociadas a patologías graves, como el cáncer de vejiga, pero que también pueden llegar a ser necesarias en personas jóvenes con daños severos asociados al consumo de esta droga.
Durante la entrevista, el especialista también se refirió al consumo de sustancias comercializadas en el mercado ilegal como “Tusi” o “cocaína rosada”.
A diferencia de lo que muchas personas creen, estas mezclas no necesariamente contienen 2C-B. Su composición puede variar considerablemente e incluir sustancias como ketamina, MDMA, estimulantes u otros compuestos, lo que aumenta la incertidumbre sobre sus efectos y riesgos.
Esto implica que una persona puede estar consumiendo ketamina de forma reiterada sin conocer con exactitud la composición de la droga que está ingiriendo.
El Urólogo enfatizó que el pronóstico dependerá, entre otros factores, de la intensidad del consumo y del nivel de daño alcanzado. La suspensión temprana de la sustancia puede favorecer una mejor evolución en algunos pacientes, mientras que las lesiones más avanzadas pueden dejar secuelas permanentes.
Por esta razón, síntomas como dolor al orinar, urgencia urinaria persistente, aumento exagerado de la frecuencia para ir al baño o presencia de sangre en la orina deben motivar una consulta médica, especialmente cuando existe antecedente de consumo de ketamina.
El especialista agregó que el problema no debe abordarse únicamente desde la urología. En casos de consumo problemático se requiere un manejo integral, que puede involucrar a médicos, profesionales de salud mental y redes de apoyo, tanto para tratar las lesiones físicas como para evitar que el consumo continúe agravando el cuadro.
Tapia Mingo también realiza divulgación sobre salud urológica a través de su cuenta de Instagram @urotapiamingo, donde aborda distintas patologías, prevención y la importancia de consultar oportunamente.
La advertencia apunta especialmente a personas jóvenes, considerando que un consumo que inicialmente puede parecer ocasional puede terminar provocando consecuencias severas y, en algunos casos, irreversibles.

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