En medio de presiones internas por avanzar en su política migratoria, el Gobierno del presidente José Antonio Kast activó gestiones diplomáticas clave estos últimos días, con el canciller Francisco Pérez Mackenna liderando un acercamiento con Bolivia.
La gira en ese país buscó destrabar acuerdos bilaterales y abrir paso a medidas como las expulsiones de migrantes irregulares, en un escenario aún incierto, marcado por dificultades diplomáticas y divisiones políticas internas.
Las nulas relaciones con Venezuela mantienen en jaque el plan migratorio de Kast.
Gobierno apuesta por Bolivia para avanzar en expulsiones
Durante esta semana, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, centró su agenda en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con países vecinos, especialmente con Bolivia, país que visitó directamente.
Una gira que se enmarcó en un contexto de presiones internas por avances en materia migratoria, una de las principales promesas de campaña del presidente José Antonio Kast antes de asumir el cargo.
En ese contexto, el canciller sostuvo una reunión ampliada con su par boliviano para coordinar distintos temas, entre ellos la migración. Durante el encuentro, ambos países firmaron una declaración conjunta en la que, pese a las diferencias históricas, coincidieron en la posibilidad de avanzar hacia la normalización de las relaciones diplomáticas.
“Queremos fortalecer la coordinación bilateral en materia de control migratorio y modernización de la infraestructura fronteriza, en el marco de la lucha contra la inmigración irregular”, dijo el canciller.
Dificultades diplomáticas con Venezuela dificultan Plan migratorio de Kast
El avance en las relaciones bilaterales con Bolivia es visto como un punto clave para que el Ejecutivo pueda comenzar a profundizar su estrategia en materia migratoria, especialmente en lo relativo a expulsiones.
Sin embargo, el escenario sigue siendo incierto. Las gestiones del Gobierno de José Antonio Kast para restablecer las relaciones consulares con Venezuela, paso considerado fundamental para ejecutar expulsiones de migrantes irregulares, han quedado en suspenso en los últimos meses, en medio de dificultades diplomáticas.
Paralelamente, en el Congreso, específicamente en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, las posturas se mantienen divididas.
Desde la oposición, la diputada del Partido Comunista, Lorena Pizarro, cuestionó la falta de planificación en la política migratoria, señalando que no existiría una estrategia clara en la materia.
“Yo ni siquiera veo una planificación al respecto, hay una irresponsabilidad para abordar el tema (…) Fue una situación meramente electoral”, señaló.
En tanto, desde el oficialismo, el diputado republicano Stephan Schubert destacó que la actual política migratoria está mostrando resultados positivos:
“Está empezando a rendir frutos; esto es el resultado de años de desidia respecto de los ingresos irregulares, y por fin un gobierno va a empezar a intentar revertir estos procesos”.
El pasado 16 de abril despegó desde territorio nacional el primer vuelo con 40 personas deportadas durante la administración de José Antonio Kast, considerado uno de los principales hitos del Gobierno en materia migratoria.
Sin embargo, la medida también generó cuestionamientos, principalmente debido a que entre los expulsados no se encontraba ningún ciudadano de nacionalidad venezolana, lo que abrió debate sobre el alcance y criterios del operativo.




