13 años de cárcel deberá enfrentar el autor de un asesinato ocurrido en agosto del año 2023 en Los Ángeles, región del Bío Bío.
Se trata de Cristián Alejandro Novoa Pilar, quien fue condenado por el crimen de Gerson Javier Jara Rodríguez y como responsable de los delitos de tenencia de arma de fuego prohibida y municiones, respectivamente.
Desde el Poder Judicial se indicó que el tribunal dio por acreditado que alrededor de las 14:00 horas del 13 de agosto del año 2023, Novoa se encontraba en su domicilio, momento donde, portando una pistola, se subió al asiento del copiloto de un automóvil que se encontraba estacionado en las inmediaciones.
En este lugar, se hallaba como conductor la víctima.
Fue ahí cuando ingresó a dicho vehículo y ambos se dirigieron a un lugar apartado para cometer el hecho, recorriendo diversas calles hasta un camino de tierra en un sector de características rurales, con pocas viviendas en las cercanías, camino a Las Trancas, a la altura del kilómetro 1 de la comuna de Los Ángeles.
En este lugar obrando sobre seguro, disparó en la cabeza a Jara, quien falleció por traumatismo craneoencefálico complicado. El responsable, posteriormente, huyó del lugar.
En horas de la tarde de la misma jornada, funcionarios policiales descubrieron que el condenado mantenía en su poder, al interior de su domicilio, en un dormitorio del segundo piso del inmueble, una pistola a fogueo calibre 8 mm modificada con un cargador metálico con dos municiones calibre 25 automática.
Junto con ello, en un tarro plástico, destinado a basurero en el patio del inmueble, se encontraron ocho vainillas calibre 9 mm deformadas.
En la misma fecha pero en horas de la noche, se recuperó por parte de familiares una pistola a fogueo modificada, además de 18 cartuchos de fogueo de calibre 9 mm, 10 cartuchos calibre 38 mm y 2 vainillas calibre 9 mm, que el imputado mantenía en su domicilio antes de ser retiradas del lugar, luego de ejecutado el disparo a Jara.
Estas dos armas de fogueo modificadas no eran funcionales ni aptas para usarse como armas de fuego, a diferencia de las municiones que sí lo eran y para cuya tenencia el acusado carece de todo tipo de autorización.




